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Territorio & Poder

“Yo no podía defender los derechos de las mujeres que me rodeaban porque me tildaban de guerrillera”: directora de asuntos religiosos en MinInterior

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En conmemoración al Día Internacional de la Mujer, se llevó a cabo en el salón de eventos Sierra Mar en Santa Marta, el 1er Conversatorio Empoderamiento y Rol de la Mujer en el Marco Mental, Social, Familiar, Religioso y Político, donde cuatro mujeres “luchadoras”, fueron las panelistas.

Una de ellas fue Amelia Cotes Cortes, directora nacional de asuntos religiosos en el Ministerio del Interior y defensora de derechos humanos, quien señaló distintos tipos de violencia del que es víctima el género femenino, como la psicológica, laboral, ideológica y religiosa, entre otras.

“Conocer sobre las formas de violencia es una información importante que nos sirve para poder saber en qué lugar necesitamos trabajar más y reforzar el empoderamiento en el tema de interpelación del estado de la cultura, de la comunidad, incidencia política y social para transformar”, indicó.

De otro lado, contó que creció en una familia pentecostal y que se enamoró de alguien al que su familia podría calificar como ‘el diablo’ (Armando Luis Cotes) y que ella como el ‘angelito’, se terminó enamorando de él. “Fue entonces cuando empezó una lucha para ser aceptados ante la sociedad, resulté embarazada y eso para los parientes de él era una deshonra y me pedían que abortara. Entonces, ahí ya se mostraba la violencia”.

 

Otro tipo de violencia que trató la defensora de derechos humanos fue que a sus 8 años tuvo su primera menstruación y que por ello ya los hombres la veían con morbo. “Empecé a tener los senos más grandes y empezaron los depredadores sexuales a rondar. Iba a la tienda y me daba cuenta cómo me miraban. Cuando caminaba no podía moverme mucho y ya no podía jugar cuerda como las otras niñas y eso efectivamente me afectaba y me hacía llorar”, relató.

Empezó su lucha por los derechos de la mujer

Cotes comentó que al ver cómo en el colegio en el que estudiaba le hacían bulling a las mujeres por ser ‘flacas’ o ‘gordas’, empezó a defender los derechos de las mujeres que allí estaban. Y por eso, “la gente empezó a comentar que yo iba a ser guerrillera. Crecí en esa lucha por la defensa de los derechos de las juventudes y fui Consejera de Juventud después, coordinadora de la red de mujeres Región Caribe en alianza con las mujeres colombianas por la paz, para exigir que estuviéramos en los diálogos de la negociación de Paz. Y al mismo tiempo me criticaban”, manifestó.

Por último, hizo especial énfasis en el tipo de violencia por las creencias. “Me preguntaban: ¿por qué te vistes así? ¿por qué no tomas?, tu si eres boba. Te dejas manipular de ese pastor que te está cambiando la mente y volviendo loca”.

Incluso, añadió que en Colombia discriminan a las mujeres musulmanas, pues, “casi no les dan empleo por su forma de vestir y las estigmatizan”.