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Metrópolis

Las falsas promesas de una “Solución definitiva” cada 4 años que nunca llega

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Por: Arnol Sarmiento

Redacción: OPINIÓN CARIBE

En la ciudad de Santa Marta, reconocida por su belleza y el gran atractivo de su centro histórico, al que cientos de visitantes acuden con el fin de conocer la historia colonial que envuelve a la ciudad de los 500 años. Sin embargo, la indolencia de la administración demuestra que todavía estamos lejos de ser un ejemplo de desarrollo y compromiso en la gestión.

La problemática de las aguas residuales en las calles de Santa Marta ha persistido al paso de cada administración que ilusiona a los samarios con una “Solución definitiva” cada 4 años.

Los manjoles desbordados de aguas residuales, incluso en época de verano, revelan una realidad que se vive en las principales avenidas y calles de la ciudad de Santa Marta los 365 días del año, donde un vactor se convierte en el sostén de una ciudad en UCI.

OPINIÓN CARIBE ha seguido de cerca esta problemática y, a pesar de innumerables denuncias realizadas, son pocas las acciones que la administración toma para solucionar el desbordamiento descontrolado del sistema de alcantarillado obsoleto con el que cuenta la ciudad de Santa Marta.

Esta crisis se enfoca especialmente en las zonas más concurridas, como la Bahía, el Centro Histórico y El Rodadero, teniendo en cuenta que estos puntos son de mayor concentración de visitantes y son un corredor turístico principal de la ciudad.

Sin dejar de lado que estas zonas son las más atractivas para los inversionistas inmobiliarios que ven a Santa Marta como una de las mejores ciudades caribeñas del país. Sin embargo, no solo en la problemática de las aguas residuales, el tema del suministro de agua potable se vuelve cada vez más inviable para grandes proyectos que quieran llegar a la ciudad, lo cual también generaría más empleos formales y una creciente economía.

A pesar de las promesas de solución definitiva cada cuatro años, las aguas residuales desbordadas en las calles de la ciudad y la falta de agua potable en los hogares de los samarios, continúan siendo un flagelo sin solución cercana. Santa Marta, con sus 500 años de historia, se encuentra en la necesidad de abordar esta crisis, si es que se quiere proyectar como una ciudad a gran escala turística y económica.