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Editorial & Columnas

Elías Henríquez Pardo

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

Partió al infinito eterno el eximio dirigente deportivo, grande entre los grandes, Elías Henríquez Pardo, quien diera lustre al sentir y hacer futbolístico de Santa Marta y departamento del Magdalena, a la par que custodio de su historia, en el entendido cierto y la real comprensión que como cuna del fútbol en el país teníamos que ser celosos guardianes de ese histórico suceso. Llegó al fútbol local, departamental, nacional e internacional, de la mano de su mentor y de quien fuera su más aventajado sucesor, Don Nel López Morales, reconocido y destacado gestor de nuestro fútbol al más alto nivel.

Su legado es inconmensurable, de lo que le estaremos agradecidos siempre, gesta que sé, más que por percepción directa, por mi padre José Manuel, quien lo conoció en su diligenciamiento por el fútbol, como también, en su decir, lo conociera mi abuelo Saúl Alfonso Herrera Medina, quien fuera su amigo, además de copartidario en las gloriosas huestes del hoy maltrecho partido conservador, bandería que representó como Concejal de nuestra ciudad dos veces santa.

Paseó nuestro fútbol por todo el país de manera relevante. Nos colmó de preseas. Fue figura nacional e internacional de la dirigencia balompédica. Gozaba de la admiración y el respeto de los grandes del deporte nacional y del fútbol colombiano en particular. Era oído respecto de las necesidades que adolecemos y de los requerimientos que hacía, para los que encontraba positivas respuestas, resultado de ese hacer y tesón inclaudicable que le conocían y lo caracterizaban en la búsqueda y procura que lo logrado fuera siempre en beneficio y aprovechamiento de ese futbol cumbre de su tiempo que tantas glorias nos dio y figuras produjo, pero que hoy, desafortunadamente, se encuentra gravemente afectado.

Sensible sobremanera la pérdida de un gran amigo de todos, misma que ha sido lamentada por los diferentes actores deportivos, políticos, sociales y gremiales de la ciudad y el departamento, a quien con el corazón invadido por el dolor debemos despedir, en el saber que entregó su vida al servicio de la comunidad y del deporte rey. 

Fue dirigente deportivo por convicción, emblemático cual que más, grande su visión como dirigente, protagonista de innumerables hazañas que nos colmaron de repetidas satisfacciones. Es sin duda su partida una gran pérdida para el fútbol samario como magdalenense y pocos podrán ser quienes puedan reemplazarlo con ese carácter y con ese temperamento de importante dirigente deportivo. Hombre correcto, decente y conducta loable. Paz en su tumba, en la seguridad que estará a la diestra de Dios Padre por su cristiandad terrenal. A los suyos, mi más sentido pésame y el de mi familia, ante tan profundo dolor e irreparable pérdida.