Connect with us

Columnistas

Ser comunidad, hacer ciudad

Published

on

Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Es nuestra ciudad, a pesar de muchos, lo que es un infortunio, una tierra más que maravillosa, dibujada magníficamente por gracia de la naturaleza en una de las más hermosas y mágicas orillas del país y del mundo, cuyo latido debemos hacer valer con fuerza propia, arrolladora, nos haga sentir henchidos de pertenencia, emoción sin par, pleno gozo y sano orgullo.

Es hacerla cada día más y cada vez más, día de sus gentes, esa gente valiosa que cotidianamente contribuye con su esfuerzo a que seamos, repito, a pesar de muchos, un lugar extraordinario por el que debemos hacer más desde la voluntad humana, en la verdad que todo nos ha sido dado en mucho por gracia de la diosa natura.

Tenemos que darnos a la tarea, con demostrado denuedo, que podemos vencer todo egoísmo y toda mezquindad. Avanzar. Ser positivos. Superar fases. Ser viables. Significarnos, significar, mostrar y demostrar que somos una sociedad de primera condición. Que poseemos dignidad y grandeza. Que podemos y estamos prestos y dispuestos a cumplir bien y mejor con el porvenir. Prevalecer respecto de los incumplimientos de ayer, para de manera decidida y lanza en ristre contra la siempre funesta atonía, encaminarnos con decisión en dirección a ser la ciudad que merece ser.

Importa que hagamos todos los días y desde la posición en que estemos sin importar cual sea, la ocasión perfecta para adelantar en su beneficio y aprovechamiento un trabajo esforzado e infatigable que nos potencie, dejar en ello la piel de ser necesario, para que cada día crezca la esperanza. Ser una sociedad que tenga en mente altas miras y el compromiso de prestigiarnos, ser esenciales, caminar son prisa y sin pausa hacia un modelo de integral progreso, bienestar prosperidad, desarrollo y crecimiento económico, que nos garantice universalidad y en el que los cuidados y potencialidades se valoren y se visibilicen, lo mismo que los esforzados actos individuales sean sumatorios, no se echen en saco roto con vulgar desdén, los sacrificios se sigan asumiendo y mantener en alto la guardia para que nunca desaparezca lo que debe ser una superior razón de ser, en lo que ayuda que reflexionemos y actuemos desde el ámbito individual y colectivo, público y privado para hacer de la ciudad.

Con todos estos objetivos en el horizonte, vale la pena que en adelante celebremos que somos comunidad y que vamos a hacer de nuestro terruño una gran ciudad, en lo que ayudará, además de un acendrado sentido de pertenencia, sentirnos partes de un todo, prestar el mejor y mayor servicio que podamos a la sociedad a la que pertenecemos, respetar las normas, cuidarnos entre todos y a los más vulnerables, ser solidarios, particularmente en los momentos más difíciles y para que a quienes menos tengan no les falte lo básico, además de interconectarnos para los problemas y, sobre todo, para las soluciones.

Tenemos que ser una comunidad en valores, orgullosa de lo que somos y lo mejor que podamos ser. Mirar al futuro con esperanza. Con el derecho a sentir confianza en nosotros mismos. Somos una tierra inmensa de gente maravillosa, con un patrimonio ingente y con mucho que ofrecer, que de proponérselo puede avanzar unidad hacia el mañana con responsabilidad, compromiso, apoyo, solidaridad y convivencia para poder llegar a metas ciertas. Es ser comunidad, por lo que debemos ser de cara al porvenir, un proyecto común de éxito colectivo surgido de la palabra, el diálogo y la democracia.

Una comunidad capaz de participar y decidir libremente, refundarnos con el objetivo primordial de mejorar la calidad de vida de los nuestros, empeñarnos en la equidad, aupar porque las administraciones estén puestas al servicio de la población y que la eficacia de dicho proyecto sea siempre uno de nuestros mejores argumentos. saulherrera.h@gmail.com Columnista. *Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Magister en Derecho Público