Editorial & Columnas
Retémonos
Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza
No podemos seguir repitiendo todos a toda hora una serie de patrones históricos, especialmente cuando malos como peores han sido y nos han llevado irremediablemente a sufrir siempre los mismos fracasos de antaño. Comienza un 2025 que debemos hacer tanto real como verdaderamente histórico. Lo amerita la efemérides que cumpliendo estamos en nuestra historia. Un año que debe y tiene que ser en todas sus aristas, ojalá más que halagüeño, necesariamente positivo, con perspectivas y realidades en beneficio de la comunidad, sin los autoritarismos, demagogia y populismo oportunistas de ayer que impusieron las anteriores tres administraciones que se alejaron equivocada como erróneamente, mucho y más, de los ideales de todo cuanto significa buen gobierno. Mandatos ellos plagados de resentimientos, desmedidas ambiciones, avaricia, codicia, ineficacia, ineficiencia e ineptitud de toda índole, en la pretensión ilusa concentrados en la consumación de un acceso al poder absoluto, que en muchos casos le fuera permitido estultamente, tanto por una comunidad obnubilada como por coadministradores cómplices de nuestro Distrito Turístico, Cultural e Histórico.
No podemos repetir ni hacer lo necesario para perpetuar estas anomalías en el poder de la actual administración. Requerimos la mayor parte del tiempo más puertas abiertas, más rendición transparente de cuentas, más democracia. Es un momento histórico el actual para el lucimiento de nuestro Alcalde. Hacer de la resiliencia de los samarios un estandarte, un baluarte para avanzar, subsistir a toda costa y potenciarnos como merecemos. Aumentar nuestro nivel de conciencia social y sentido de pertenencia. Mejorar seguridad, salud, educación, servicios públicos, infraestructura, desarrollo social y humano, crecimiento económico, bienestar, progreso, productividad, competencia, prosperidad; y en todo caso, ir siempre por más.
Ya suficientes problemas tuvimos con esos gobiernos populistas, corruptos e ineficientes en nuestro terruño, que nos dejaron funestas consecuencias económicas, sociales, políticas y demasiadas amenazas internas, consecuencia de la ineptitud, falta de preparación, corrupción y avaricia, que hicieron prevalecer una clase política, empresarial, autoridades, públicas y privadas soportadas en el decir que ”el que no transa, no avanza”, privilegiando la ley del menor esfuerzo sobre la preparación, disciplina, educación y civismo que muestran de manera enhiesta y como un gran blasón las sociedades más avanzadas.
Interesa hoy más que nunca ver cómo podemos crecer como sociedad, tener en ese propósito la educación que, sin lugar a duda, es fundamental, aunada a el deseo y hambre de conocimiento, éxito y crecimiento, reflexionar, compartir experiencias, hacer conciencia en la necesidad y esperanza cierta de evitar desde hoy y para siempre los errores pasados, crear un aumento significativo del intelecto colectivo para mejorar nuestras perspectivas. No podemos ser seno de una juventud preocupada por ser estrellas mediáticas, ganar fama y dinero con poco esfuerzo, bailando, diciendo y haciendo estupideces o retos insulsos, venerados por muchos que aspiran a ser como sus ídolos. No más tampoco para sustentarse en el poder, empresarios coludidos por conveniencia, convicción o por chantajes que no tienen las suficientes agallas ni el coraje de romper el círculo para crear un mejor territorio. Tenemos que salvarnos nosotros mismos. Nadie hará por nosotros lo que no seamos capaces de hacer en beneficio propio. Dependemos de nosotros y solo de nosotros. Así que manos a la obra. A trabajar como equipo, como ciudadanía, como comunidad, como colectivo, como pueblo, como territorio y con base en lo cual, esperar lo mejor. Es mi consejo que creo válido en alto grado y superior significación, perspectiva y afianzamiento.
