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¿Revive la parapolítica en el Magdalena?
La captura de Saúl Alfonso Severini Caballero, exjefe del Bloque Norte de las AUC, podría provocar un remezón en la clase dirigente del Magdalena y el Cesar, donde los pactos entre las autodefensas y sus antiguos aliados aún se sostienen sobre una delgada línea de silencio total, que también han guardado Jorge 40 y Hernán Giraldo.
La reciente captura de Saúl Alfonso Severini Caballero, conocido como alias “Camilo”, exjefe paramilitar del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), mantiene a varios sectores del Magdalena en tensión. Políticos, empresarios y figuras públicas cruzan los dedos para que las posibles declaraciones del hoy detenido no revelen presuntos nexos que durante décadas se han mantenido en silencio.
¿Quién es alias “Camilo”?
Nacido en Pivijay, Magdalena, Severini, según los expedientes judiciales, se habría vinculado a mediados de los años 90 a las AUC. En poco tiempo habría escalado hasta convertirse en comandante y financista del Bloque Norte, estrechamente relacionado con líderes paramilitares como Rodrigo Tovar Pupo (“Jorge 40”) y Salvatore Mancuso. Su influencia se extendió a través de presuntas alianzas con élites políticas, militares y empresariales de la región, consolidando así el poder territorial de las autodefensas en la Costa Caribe, en especial en el departamento del Magdalena.
Contra él pesan señalamientos por despojo de tierras mediante desplazamientos forzados, vínculos con el narcotráfico, homicidios, masacres y otros crímenes. En 2006 fue detenido, pero un año después recuperó la libertad gracias a un recurso de apelación. En 2014 logró escapar de un operativo de la Policía en una finca del municipio de San Ángel, Magdalena.
Tras varios años de fuga, en 2022 reapareció manifestando su voluntad de contribuir a la política de “Paz Total” del presidente Gustavo Petro. Sin embargo, en 2023 el Juzgado 11 Penal del Circuito Especializado de Bogotá lo condenó a 33 años de prisión por homicidio en persona protegida y concierto para delinquir agravado, además de imponerle una multa de 6.200 salarios mínimos e inhabilidad para ejercer cargos públicos. A esa sentencia se suman otros procesos por homicidio, desplazamiento forzado y concierto para delinquir, entre ellos el asesinato de un periodista.
La verdad pendiente en la JEP
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ordenó en 2023 que alias “Camilo” revelara información clave sobre los financiadores del Bloque Norte en el Magdalena, el papel de testaferros, la ubicación de fosas comunes y los vínculos con políticos y empresarios regionales. Sin embargo, su aporte fue limitado y no prosperó en la dimensión esperada.
La captura
El pasado 2 de septiembre, en Cali, Severini fue capturado por unidades de la Dijín y la Fiscalía. De acuerdo con las autoridades, estaría coordinando alianzas con mafias del narcotráfico y tráfico de armas, con el objetivo de reorganizar estructuras armadas en el Magdalena y el Cesar.
Este hecho encendió las alarmas sobre un eventual rearme en la región y, al mismo tiempo, revive el fantasma de la parapolítica. De avanzar en un proceso de colaboración, las revelaciones de Saúl Alfonso Severini Caballero, alias “Camilo”, podrían sacudir la política local y comprometer a influyentes familias del Magdalena.
Entre el silencio y la verdad
El futuro de Severini Caballero podría seguir dos caminos: optar por el silencio, como hicieron Rodrigo Tovar Pupo (“Jorge 40”) y Hernán Giraldo Serna, evitando exponer a sus aliados políticos y económicos en el Magdalena; o hablar ante la justicia y detonar un nuevo capítulo de la parapolítica en el Caribe.
De momento, su captura mantiene expectantes a las víctimas, que reclaman verdad y reparación, y a los sectores políticos de la región, que temen ser alcanzados por posibles señalamientos. Lo cierto es que las palabras del exjefe paramilitar tienen el potencial de reconfigurar el tablero político en el Magdalena y el Cesar, donde aún pesan las secuelas del paramilitarismo de los años 90 y 2000.
