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Cultura ciudadana en Santa Marta: entre el diagnóstico académico y la deuda histórica de ciudad
La discusión sobre cultura ciudadana volvió a instalarse en la agenda pública de Santa Marta. La primera Cumbre de Cultura Ciudadana “Santa Marta 501”, liderada desde la Universidad de Santa Marta, no solo abrió un espacio de reflexión, sino que puso en evidencia una realidad más profunda: la ciudad aún enfrenta rezagos estructurales en convivencia, comportamiento ciudadano y gestión urbana.
El encuentro reunió voces con experiencia en transformación social como Natalia Londoño Restrepo, subsecretaria de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, Nigeria Rentería Lozano, secretaria de Paz y Cultura Ciudadana de Cali y Juan Manuel Cáceres, guionista de comedias icónicas como ‘El man es Germán’, bajo el liderazgo académico de Joceline Azar Nigrinis, rectora de la Universidad de Santa Marta. Sin embargo, más allá del evento, el punto central es otro: ¿por qué ciudades como Medellín, Cali y Bogotá han logrado avances sostenidos en cultura ciudadana, mientras Santa Marta sigue enfrentando problemas básicos?
El aprendizaje de otras ciudades: normas sociales y transformación colectiva.
En Medellín, la cultura ciudadana no se construyó desde campañas aisladas, sino desde la comprensión de un principio clave: las personas replican comportamientos sociales.
Estrategias como “Medellín es como vos” han buscado visibilizar y reforzar conductas positivas, desde respetar normas de tránsito hasta reconocer el pago de impuestos como un acto ciudadano.
Según explicó la subsecretaria de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, Natalia Londoño, este enfoque ha fortalecido la confianza institucional y el sentido de pertenencia, dos elementos esenciales para consolidar cambios sostenidos en el comportamiento colectivo.
En Cali, la experiencia muestra que la cultura ciudadana no es solo pedagogía, sino intervención territorial. Programas como “Tejedores de Paz” han abordado conflictos cotidianos, manejo de residuos, uso del espacio público, convivencia, desde la formación comunitaria, la mediación y el trabajo en barrios y corregimientos.
En ambos casos, el factor común es claro: políticas públicas sostenidas, articulación institucional y trabajo directo con la ciudadanía.
Santa Marta: diagnóstico claro, retos persistentes
Desde la academia, la Universidad de Santa Marta identificó tres problemáticas centrales que afectan la convivencia en la ciudad:
• Manejo de residuos sólidos
• Movilidad
• Convivencia ciudadana
Estos problemas no son nuevos. Por el contrario, reflejan fallas estructurales en la gestión urbana, la planificación y la relación entre ciudadanía e institucionalidad.
La propuesta del “Tren del Legado”, planteada como estrategia de articulación entre sector público y privado, apunta a generar una intervención más coordinada. Sin embargo, el desafío no está en el diseño de nuevas iniciativas, sino en su implementación sostenida en el tiempo.
Más allá del discurso: el reto de cambiar comportamientos
Uno de los puntos más relevantes del debate es que la cultura ciudadana no se impone, se construye. Y esa construcción depende de tres factores:
1. Confianza en las instituciones
2. Coherencia en las normas y su aplicación
3. Ejemplo desde lo público
Sin estos elementos, cualquier estrategia corre el riesgo de quedarse en el plano simbólico.
Incluso desde lo cultural, como lo planteó Juan Manuel Cáceres, herramientas como la comedia pueden contribuir a sensibilizar a la ciudadanía. Pero sin políticas públicas que respalden ese cambio, el impacto es limitado.
El papel de la academia: entre el diagnóstico y la incidencia real
El liderazgo de la academia, representado en esta iniciativa por Joceline Azar Nigrinis, marca un punto de partida relevante: poner el problema en discusión con base en evidencia. No obstante, el reto es mayor. La academia no solo debe diagnosticar, sino incidir en la formulación de políticas públicas y en la transformación real del territorio.
Una deuda de ciudad
Santa Marta no carece de diagnósticos ni de espacios de discusión. Lo que ha faltado históricamente es continuidad en las políticas, capacidad de ejecución y articulación institucional. La cultura ciudadana, más que una campaña, es un reflejo del funcionamiento del Estado en lo local. Y en ese sentido, el desafío para Santa Marta no es entender el problema eso ya está claro, sino construir las condiciones para resolverlo.
