Editorial & Columnas
El legado de Gustavo Petro en el Magdalena
El legado del presidente Gustavo Petro en el Magdalena no se mide en discursos: hay presencia política sostenida, decisiones sobre tierra y reconocimiento de los pueblos indígenas, una apuesta clara por la educación superior, decisión para resolver el problema histórico del agua para los más pobres, obras de conectividad y algo innegable, una proyección inédita de Santa Marta como escenario nacional e internacional. Así el Magdalena deja de ser un territorio periférico en la agenda nacional y pasa a ocupar un lugar además de simbólico, programático en la agenda del presidente y de éste gobierno.
El presidente ha hecho al menos 8 viajes o jornadas públicas relevantes en el Magdalena, desde un diálogo directo con los pueblos indígenas en la Sierra Nevada de Santa Marta, su cierre de año en 2024 en el barrio pescaíto, estuvo en Aracataca para la ampliación del resguardo arhuaco y anuncios sobre territorios indígenas, presidió en Santa Marta el desfile militar del Día de la Independencia, en el marco de los 500 años de la ciudad, el 29 de julio de 2025 anunció inversiones históricas sobre el agua y para la Universidad pública del Magdalena.
Además, Santa Marta fue sede de la III Cumbre Social de los Pueblos y de la IV Cumbre CELAC–UE, y en la misma fecha el acto de perdón a las víctimas de la UP, en diciembre de 2025 visita a Ciénaga para inaugurar la Variante y conmemorar los 97 años de la Masacre de las Bananeras y en marzo de éste año presidió la asamblea interétnica en Santa Marta y apertura de consulta previa para el nuevo decreto de la Línea Negra.
En el 2025 el presidente viabilizó inversiones para la Universidad del Magdalena, con recursos destinados a la gratuidad, expansión de oferta académica y nuevas rutas de formación en inteligencia artificial, ciencia de datos y saberes ancestrales, una apuesta por convertir a la Universidad en símbolo de descentralización educativa, ciencia pública y modernización regional. El presidente dejó entregas concretas en bienestar e infraestructura —residencia ancestral, aulas sostenibles, aula múltiple, zona de emprendimiento, laboratorio de etnografía y preclínica odontológica y sobre esa base, encaminando apuestas mayores como ALUNA.
En infraestructura, el Gobierno adjudicó en 2025 la APP del corredor férreo La Dorada–Chiriguaná, clave para la conexión con Magdalena; y el presidente ha insistido en habilitar el tramo Chiriguaná–Santa Marta para pasajeros. En materia de tierras, en el Magdalena, la Agencia Nacional de Tierras entregó 10.219 hectáreas en 2025.
Y lo más relevante, el agua para Santa Marta, que después de muchos gobiernos y miles de promesas, sigue siendo una deuda histórica que afecta especialmente a los más pobres. El 29 de julio de 2025 el presidente inició una apuesta por la solución definitiva al problema del agua y hay que decir que es el único gobierno que ha comprometido recursos concretos y de tal magnitud con $773.000 millones en vigencias futuras para construir dos plantas desalinizadoras.
El legado de Gustavo Petro en el Magdalena se expresa en haber devuelto al departamento al centro de la conversación nacional: en la Sierra Nevada como prioridad de justicia histórica para los pueblos, en la Universidad del Magdalena como apuesta científica y para la juventud, en Santa Marta como una ciudad que puede hablarle al país y al mundo y con los municipios a través de la histórica reforma agraria.
