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El dengue se dispara en el Magdalena: 3.754 casos, un menor fallecido y 19 municipios en brote
Con transmisión activa en todo el territorio, el Magdalena reporta 4 municipios en alerta y 19 en brote, una radiografía que evidencia la expansión sostenida del dengue. En tres días, los casos pasaron de 3.620 a 3.754 (+134), lo que equivale a un aumento cercano al 3,7 %.
Por: Arnol Sarmiento
El dengue en el departamento del Magdalena escaló a un nivel crítico, con un crecimiento sostenido de casos en los últimos días y la confirmación de una víctima fatal: un menor de edad en el municipio de Zapayán. La cifra oficial asciende a 3.754 contagios, de acuerdo con el más reciente reporte del sistema de vigilancia epidemiológica, lo que confirma una expansión acelerada de la enfermedad en todo el territorio.
El comportamiento del brote evidencia una tendencia preocupante. En apenas tres días, entre el 20 y el 23 de abril, se registraron 134 nuevos casos, al pasar de 3.620 a 3.754. Aunque las cifras están sujetas a depuración, el incremento refleja una dinámica activa de transmisión que desborda la contención inicial.
La concentración de casos revela un patrón territorial claro. Santa Marta lidera ampliamente con 1.890 contagios, lo que representa más del 50 % del total departamental. Le siguen Ciénaga, con 459 casos, y Fundación, con 248, consolidando un corredor de alta incidencia en zonas urbanas y periurbanas. Sin embargo, la enfermedad ya no es focal: se reportan casos en la totalidad de los municipios del Magdalena.
La gravedad del escenario fue confirmada por la Secretaría de Salud departamental, Magda Alarcón, que declaró cuatro municipios en estado de alerta y 19 en condición de brote activo. Esta clasificación implica transmisión sostenida y riesgo elevado de complicaciones, especialmente en población vulnerable como niños y adultos mayores.
El fallecimiento del menor en Zapayán marca un punto de inflexión en la crisis sanitaria. Más allá del dato epidemiológico, expone fallas estructurales en la prevención, detección temprana y respuesta institucional frente a una enfermedad que es prevenible en gran medida mediante control vectorial y educación comunitaria.
Las autoridades aseguran haber intensificado las intervenciones sanitarias, operativas y preventivas en zonas priorizadas. Sin embargo, el ritmo de crecimiento de los casos plantea interrogantes sobre la efectividad real de estas medidas y la capacidad del sistema de salud para contener la propagación en el corto plazo.
El Magdalena enfrenta así un escenario de presión epidemiológica creciente, con cifras que no solo reflejan un brote activo, sino una expansión que, de no ser controlada, podría traducirse en un aumento de casos graves y nuevas víctimas en las próximas semanas.
