Política Parroquial
¡Llegó SuperMargui!: El grito de independencia que sacude al Palacio Tayrona
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
En cada rincón de nuestra política parroquial, un murmullo pesado se cocinaba. Los nostálgicos de un viejo régimen naranja juraban que la reunión del pasado 14 de mayo en La Oliva significaba la entrega del departamento en bandeja de plata. ¡Ciegos! Lo que no entendieron es que se firmó el acta de nacimiento de SuperMargui, la heroína que decidió romper el cordón umbilical y gobernar con luz propia.
¿Y Caicedo? ¿Rafa Martínez? ¡Claro! La jugada de la historia es que SuperMargui no necesitó que le raponaran una bandera ni que le impusieran el gabinete. Con pragmatismo puro, la gobernadora María Margarita Guerra entendió que para salvar los $68.000 millones del intercambiador de La Piragua y asegurar que las Vías del Cambio no queden en el papel, había que amarrar la gobernabilidad en la Asamblea.
La capa de la gobernabilidad se teje con realismo
Mientras los puristas de la ideología se lamentan desde la barrera, la mandataria comprendió que el departamento no se reactiva con discursos, sino con cemento, gestión y mayorías reales. Sentar a la mesa al pulgarismo, al nuevo poder de Elizabeth Molina y al diputado Yohan Pinedo no es entregarse; es hacer política con las fichas que están sobre el tablero. En la foto también están Rodrigo Roncallo y Franklin Lozano. Chadan Rosado apareció en la foto; en política, hasta las casualidades tienen nombre y apellido.
Devolviendo la fe al territorio: Con este movimiento, SuperMargui le demuestra al departamento que el Magdalena ya no es el patio trasero de un proyecto personalista ni terreno para la zozobra.
El viaducto es de la gente: Al blindar el megaproyecto de La Piragua, la heroína de la Asamblea asegura que la doble calzada de 120 metros entre La Lucha y Mamatoco se ejecute, arrebatándole la bandera del desarrollo a la parálisis institucional.
El bautizo que le plantamos en Opinión Caribe le queda a la perfección. El Magdalena necesitaba fe, y la fe apareció vestida de independencia. Mientras los antiguos jefes ven pasar el tren de la historia sin silla en la mesa, SuperMargui vuela alto, redefine alianzas y demuestra que, en esta tierra, el poder se lee y se ejerce desde el territorio.
¡Que se agarren los naranjas y los viudos del poder, porque la heroína parroquial ya compró el pleito!
Pdta. ¿Hasta dónde será la fractura? Dependerá de que Carlos Eduardo entienda que Margarita Guerra no es Virna Johnson, y que con SuperMargui el manual del sometimiento no aplica.
¡Llegó SuperMargui!: El grito de independencia que sacude al Palacio Tayrona
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— Victor Rodriguez Fajardo (@by_vicro500) May 20, 2026
