Política Parroquial
El que parecía invencible… ya tiene fecha de vencimiento
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
A eso súmele otro fenómeno que Uribe no alcanzó a ver venir: la derecha que él construyó ya empezó a mutar sola. Le quitaron la bandera de las manos mientras todavía estaba hablando del pasado.
Abelardo, Cabal y otros que hoy andan medio agachados esperando que pase el 31 de mayo representan otra cosa: una derecha más emocional, más digital, más territorial y menos acomplejada. Menos museo. Más movimiento.
La vieja marca ya no alcanza para pagar la cuenta.
Y aquí viene lo que desde hace días vengo repitiendo a
para que escuchen en
: los votos de Paloma no anidan en el Caribe.
Aquí la política no entra por papers ni por debates de universidad cachaca. Aquí entra por identidad, por lenguaje, por sensación de cercanía. Por quien logra hablarle a Pedro Pueblo sin parecer gerente de seminario corporativo.
Paloma nunca conectó con ese Caribe popular y callejero que termina definiendo presidencias cuando el Parque de la 93 y la Zona T se parten en dos.
Pero ojo… que Abelardo tampoco puede cantar victoria todavía.
Si quiere ganarle a Cepeda necesita hasta el último voto del uribismo. TODOS. Eso significa tragarse orgullos, apagar egos y hacer retiro espiritual colectivo. La derecha colombiana tiene que llegar a segunda vuelta unida, curada y con hambre. Porque separados, sencillamente, no les da la suma.
Y el ambiente viene pesado. Muy pesado.
Petro ya ni siquiera disimula que está jugando de jefe político y jefe de campaña de su heredero. Cada discurso suyo huele más a cierre de campaña que a presidencia institucional.
Y cuando un presidente empieza a hablar de fraude antes de que haya elecciones… en política parroquial eso siempre se lee igual: o siente miedo de perder… o ya sabe cosas que el resto de los mortales todavía no ve. De cualquier forma, es una confesión.
Colombia entró en la etapa más peligrosa de toda polarización: cuando el voto deja de ser amor y empieza a convertirse en odio.
Y en elecciones así, a veces no gana el más querido.
Gana el menos odiado.
— Victor Rodriguez Fajardo (@by_vicro500) May 22, 2026
