Connect with us

Geopolítica Parroquial

Se prende el ventilador de la parapolítica en Magdalena: Saúl Severini Caballero comparece ante la JEP

Published

on

La Jurisdicción Especial para la Paz le exige al exjefe paramilitar del Frente Pivijay del Bloque Norte de las AUC revelar las redes políticas, empresariales y económicas que habrían respaldado la expansión de las AUC en el Magdalena.

 

Por: Arnol Sarmiento

La comparecencia de Saúl Severini Caballero ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) volvió a poner en el centro del debate los hechos relacionados con el paramilitarismo, la parapolítica y el despojo de tierras en el departamento del Magdalena, especialmente en los municipios de Pivijay y la subregión del Río.

Severini, exjefe del Frente Pivijay del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y reconocido ganadero de la región, enfrenta un proceso ante la justicia transicional en el que los beneficios jurídicos estarán condicionados al cumplimiento de los requisitos de verdad, reparación y no repetición establecidos por la JEP.

Entre los principales requerimientos formulados por el tribunal se encuentra la obligación de entregar un relato completo sobre las redes de apoyo que permitieron la expansión del paramilitarismo en el Magdalena. La jurisdicción busca establecer si existieron vínculos con dirigentes políticos, autoridades locales, empresarios y ganaderos que presuntamente financiaron, promovieron o se beneficiaron de la actuación de las estructuras armadas ilegales.

Asimismo, la JEP pretende esclarecer la forma en que, según distintas investigaciones judiciales, se habrían consolidado alianzas para ejercer control sobre administraciones municipales, corporaciones públicas y procesos de contratación en varias zonas del departamento.

Otro de los ejes del proceso está relacionado con los casos de despojo de tierras y desplazamiento forzado. De acuerdo con antecedentes judiciales, Severini registra condenas en la justicia ordinaria superiores a 33 años de prisión por delitos como homicidio, concierto para delinquir y desplazamiento forzado.

Los expedientes hacen referencia a hechos ocurridos en corregimientos como Salaminita, en jurisdicción de Pivijay, donde numerosas familias campesinas fueron desplazadas de sus predios durante la expansión de las estructuras paramilitares, en un contexto que posteriormente dio lugar a reclamaciones de restitución de tierras.

Adicionalmente, dentro de procesos adelantados en el marco de Justicia y Paz, varios testimonios han mencionado a Severini en relación con la planeación y el apoyo logístico de acciones armadas ocurridas en la región, entre ellas la masacre de Nueva Venecia, perpetrada en noviembre del año 2000. Estos señalamientos forman parte de los expedientes documentados por las autoridades judiciales y continúan siendo objeto de análisis.

La comparecencia también es seguida de cerca por organizaciones de víctimas y defensoras de derechos humanos, que han solicitado que el proceso ante la JEP contribuya al esclarecimiento de la verdad y no se limite a la obtención de beneficios judiciales. Entre sus principales exigencias figuran la identificación de los predios despojados, el esclarecimiento de los mecanismos mediante los cuales habrían sido legalizados, así como el reconocimiento de responsabilidades frente a homicidios selectivos y otros hechos victimizantes.

La comparecencia de Saúl Severini Caballero ante la JEP reaviva así uno de los capítulos más sensibles de la historia reciente del Magdalena, en medio de la expectativa por los aportes que pueda hacer sobre las responsabilidades de distintos actores involucrados en el conflicto armado y los efectos que estas revelaciones podrían tener en los procesos de verdad, justicia y reparación.