Territorio & Poder
1.500 hectáreas de banano en el Magdalena fueron arrasadas: el sector anuncia una crisis inminente
Dos vendavales consecutivos golpearon a Zona Bananera y dejaron 1.500 hectáreas de cultivos afectadas, 250 pequeños productores damnificados y hasta 1.500 empleos formales en riesgo. A la emergencia climática se suman las denuncias de extorsiones, amenazas y bloqueos en las fincas. El gremio pide al Gobierno nacional medidas urgentes para evitar que esta crisis se convierta en una emergencia social y económica.
Por: Arnol Sarmiento
El sector bananero del departamento del Magdalena enfrenta una de sus peores crisis. Dos vendavales consecutivos, registrados en menos de dos semanas —el último ocurrido durante la noche del miércoles 12 de agosto—, han dejado un saldo devastador: 1.500 hectáreas de banano destruidas, 250 pequeños productores damnificados, 700 familias sin ingresos y entre 1.000 y 1.500 empleos formales en riesgo. Los corregimientos de Orihueca y Guacamayal fueron los más golpeados, con daños en cultivos, viviendas, infraestructura eléctrica y vías.
“En este momento estamos calculando que más o menos 1.500 hectáreas de banano están siendo afectadas. Tenemos cerca de 250 pequeños productores que fueron seriamente afectados”, afirmó José Francisco Zúñiga Cotes, presidente ejecutivo de ASBAMA.
Una crisis que venía acumulándose
Los vendavales no llegaron a un sector en calma. Banasan reportó que, a lo largo del año, ya se habían caído 527.000 matas de banano como consecuencia de los fuertes vientos, incluso antes del evento del 12 de agosto, cuando se perdieron 7.000 matas adicionales en una sola noche.
A esto se suma un evento climático ocurrido hace aproximadamente dos meses, que comprometió entre 500 y 1.000 hectáreas adicionales, además de un fenómeno inédito para la región.
“A lo largo del año, estos fuertes vientos han dejado pérdidas económicas importantes en la compañía”, señaló Yamile Rodríguez Akle, directora de la Fundación Banasan.
El dólar, otro golpe al bolsillo bananero
La emergencia climática coincide con un deterioro sostenido de los ingresos del sector. Con el dólar rondando los $3.100, ASBAMA estima pérdidas de entre $5 y $10 millones por hectárea al año como consecuencia de la revaluación del peso, un golpe que se acumula mes a mes y reduce drásticamente la capacidad de los productores para invertir, fertilizar y recuperarse.
“Entramos en un círculo vicioso: menos recursos significa menos inversión, menos ciclos de fertilización y, por consiguiente, menos productividad”, advirtió Zúñiga Cotes.
Rodríguez Akle coincidió: “Nos ha tocado lidiar con esa problemática, y a eso se le suman todos los factores climáticos como los que estamos viendo”.
Empleos y familias, en la cuerda floja
ASBAMA es contundente: entre 1.000 y 1.500 contratos laborales formales —con nómina, salud y pensión— podrían quedar suspendidos. Las 1.500 hectáreas afectadas equivaldrían a 1.500 contenedores menos de banano exportado al año, un golpe directo a las divisas y a la economía del departamento.
Banasan precisa que los 250 pequeños productores afectados representan a 700 familias que podrían quedarse sin su principal fuente de ingresos de un día para otro.
Las extorsiones, el enemigo de los productores
Como si las condiciones climáticas y la crisis cambiaria no fueran suficientes, el sector bananero del municipio de Zona Bananera carga con una tercera amenaza que, según el gremio, no ha desaparecido: la presencia de grupos ilegales que llegan directamente a las fincas a exigir dinero, intimidar a los productores y bloquear los cultivos.
“Seguimos teniendo reportes de problemas en las fincas, donde llegan personas a solicitar recursos, a chantajear y a bloquear los cultivos”, denunció Zúñiga Cotes, quien confirmó que el tema ya fue trasladado al Ministerio de Agricultura, con la solicitud expresa de gestionar una comunicación directa con el nuevo ministro de Defensa.
El gremio perdió una oportunidad concreta para exponer esta situación: el nuevo titular de la cartera de Defensa visitó Santa Marta hace pocos días y se reunió con el alcalde de la ciudad, pero ASBAMA no fue convocada.
“Vi la noticia posterior a esa reunión por los medios de comunicación y hubiera sido una buena oportunidad para presentarle el panorama que estamos teniendo en el municipio de Zona Bananera”, lamentó Zúñiga Cotes.
La denuncia pone en evidencia que la crisis del sector no es solo climática ni económica: también es una crisis de seguridad que opera en silencio y agrava aún más la situación de productores que ya están al límite.
Lo que piden los gremios al Gobierno
Tanto ASBAMA como Banasan ya enviaron comunicaciones al Ministerio de Agricultura exigiendo atención urgente. Las peticiones son concretas: facilidades de crédito y financiamiento, asistencia técnica, gestión del riesgo y apoyo directo a los pequeños productores.
ASBAMA, además, exige la reactivación del subsidio a la prima del seguro agropecuario, un programa eliminado por gobiernos anteriores que hoy hace falta con urgencia.
“Lastimosamente, ante todos los llamados que hicimos, nunca se materializó. Se acabó un gobierno que precisamente le dio la espalda al banano y al sector agro”, afirmó Zúñiga Cotes, quien expresó confianza en el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella para reactivar ese mecanismo y responder a la emergencia.
El gremio también pidió que los recursos de la declaratoria de emergencia económica que el Gobierno adelanta por el terremoto en el Eje Cafetero y el Pacífico colombiano puedan contemplar a las familias bananeras.
“Esto puede ir de la mano con toda esa declaratoria de emergencia económica, conseguir algunos recursos para que se destinen a estas familias que también están pasando serias dificultades”, planteó Zúñiga Cotes.
Un sector que sostiene al Magdalena
El sector bananero en el Magdalena es motor de empleo formal, exportaciones, generación de divisas y una cadena de valor que articula a productores, transportadores, empacadoras y comunidades enteras.
“Son situaciones que generan trabajo, empleo, divisas, exportaciones, una cantidad de cadena de valor que ahora mismo se ven afectados”, resumió Rodríguez Akle.
El sector espera que el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella responda con la misma urgencia que exige la magnitud de la crisis en el Magdalena.
