Poder & Gobierno
De la Paz Total de Petro a la ofensiva de De la Espriella: en 28 días cayó ‘Bendito Menor’
Naín Andrés Pérez Toncel pasó de ser reconocido oficialmente como representante de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada en el espacio sociojurídico impulsado por el Gobierno de Gustavo Petro, a convertirse en objetivo de alto valor del Gobierno de Abelardo de la Espriella. Apenas 28 días después del cambio de Gobierno, murió durante una operación de la Fuerza Pública en Riohacha.
Por: Arnol Sarmiento
La historia de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, sintetiza el abrupto giro de la política del Estado colombiano frente a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, ACSN.
En menos de dos años pasó de tener reconocimiento oficial como representante de esa organización dentro de un escenario de conversación sociojurídica impulsado por el Gobierno de Gustavo Petro, a convertirse en uno de los hombres más buscados del Caribe colombiano y, finalmente, en un objetivo de alto valor de la nueva administración.
Ese recorrido terminó en la madrugada de este viernes 4 de septiembre, cuando Pérez Toncel murió durante una operación de la Fuerza Pública desarrollada en Riohacha, La Guajira, junto con otros integrantes de la estructura armada.
Para entonces, ‘Bendito Menor’ llevaba meses haciendo de su condición de fugitivo una abierta demostración de desafío al Estado. Aparecía en motocicletas, difundía videos recorriendo carreteras de La Guajira, exhibía armas y caravanas y se mostraba públicamente pese a que el Gobierno ofrecía hasta $500 millones por información que permitiera ubicarlo y capturarlo.
Su exposición llegó a convertir las redes sociales en una vitrina de poder ilegal. Mientras las autoridades anunciaban operaciones para encontrarlo, Pérez Toncel respondía con nuevas apariciones que reforzaban la percepción de que podía desplazarse por el territorio sin mayores consecuencias.
Ese desafío terminó en Riohacha.
La caída del señalado cabecilla del frente ‘Javier Cáceres’ de las ACSN, sin embargo, trasciende el resultado operacional. También retrata el cambio de estrategia estatal frente a esa organización: el mismo hombre que fue reconocido para participar en conversaciones con el Gobierno terminó convertido en uno de los principales blancos de la Fuerza Pública.
DE LA MESA CON EL ESTADO A LA MIRA DE LA FUERZA PÚBLICA
El nombre de Pérez Toncel no era desconocido para el Gobierno Nacional.
Durante la administración de Gustavo Petro fue reconocido como “miembro representante de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada” dentro del denominado Espacio de Conversación Sociojurídico establecido con esa organización.
Su reconocimiento estuvo amparado por decisiones adoptadas dentro de la política de Paz Total, entre ellas la Resolución 091 del 1 de abril de 2025 de la Presidencia de la República, en desarrollo del escenario de conversación formalizado previamente mediante la Resolución 300 del 1 de agosto de 2024.

Es decir, ‘Bendito Menor’ no era simplemente un integrante de las ACSN conocido por las autoridades. El Estado llegó a reconocerlo formalmente como uno de los representantes de la estructura con la que buscaba explorar una salida sociojurídica.
Pero, paralelamente a esos acercamientos, su nombre continuó apareciendo asociado por las autoridades a actividades criminales en La Guajira y Magdalena.
La Fuerza Pública llegó a denominarlo el “narcoinfluencer de la Sierra Nevada”, debido a la exposición que hacía de su vida y sus actividades en redes sociales.
Videos en motocicletas, recorridos por carreteras, armas y caravanas alimentaron durante meses una imagen de poder y movilidad territorial difícil de conciliar con el hecho de que figuraba entre los principales objetivos de las autoridades.
$500 MILLONES POR SU CAPTURA
La persecución contra Pérez Toncel escaló el 16 de abril de 2026, cuando el Ministerio de Defensa anunció una recompensa de hasta $500 millones por información que permitiera ubicarlo y capturarlo.
El entonces ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, sostuvo que la orden impartida a la Fuerza Pública era mantener las operaciones hasta que alias ‘Naín’ respondiera ante la justicia.
El anuncio se produjo en medio de una delicada situación de orden público en La Guajira.
Ese mismo 16 de abril, sectores de Riohacha estuvieron sometidos a un paro armado de 72 horas, atribuido a la estructura comandada por Pérez Toncel como retaliación frente a las operaciones de las autoridades.
Pero la recompensa no consiguió sacarlo de la escena pública.
Por el contrario, ‘Bendito Menor’ intensificó sus apariciones. En una de las grabaciones difundidas en redes llegó a burlarse de las operaciones en su contra mientras se desplazaba en motocicleta:
“Mira, ve, cómo van mil millones, paseando relajadito”.
La escena resumió la dimensión del desafío: uno de los hombres más buscados del Caribe se exhibía públicamente mientras el Estado destinaba una recompensa millonaria para encontrarlo.
LA CARAVANA QUE ELEVÓ EL DESAFÍO
El episodio más visible ocurrió el 7 de julio, cuando Pérez Toncel apareció encabezando una caravana de motocicletas por las calles de Riohacha después de una celebración por la Selección Colombia.
A su lado aparecieron su compañera sentimental, conocida como alias ‘Bebecita’, y varios hombres señalados como integrantes de su estructura.
Las imágenes generaron cuestionamientos porque la caravana recorrió públicamente la ciudad sin que se conociera una reacción inmediata de las autoridades.
Para ese momento, la recompensa continuaba vigente y Pérez Toncel seguía figurando entre los principales objetivos de la Fuerza Pública en el Caribe.
Dos días después, el episodio produjo una reacción que terminaría marcando el rumbo de su persecución.
“OBJETIVO DE ALTO VALOR”
El 9 de julio, cuando todavía era presidente electo, Abelardo de la Espriella reaccionó públicamente a las imágenes.
A través de su cuenta en X pidió a su ministro de Defensa designado preparar operaciones contra el cabecilla y señaló que Pérez Toncel debía convertirse en objetivo de alto valor de su futuro Gobierno.
El mensaje anticipó una de las principales diferencias frente a la estrategia de la administración anterior.
Mientras el Gobierno Petro había intentado incorporar a representantes de las ACSN dentro de un espacio de conversación sociojurídica, De la Espriella anunció que su respuesta estaría concentrada en operaciones de la Fuerza Pública contra las estructuras que no aceptaran someterse a la justicia.
El 7 de agosto, De la Espriella asumió la Presidencia.
Veintiocho días después, ‘Bendito Menor’ estaba muerto.
28 DÍAS
La cifra terminó adquiriendo una inevitable dimensión política.
Veintiocho días después de la posesión presidencial, la Fuerza Pública ubicó a un hombre que durante meses había exhibido públicamente su capacidad para desplazarse por La Guajira y desafiar las operaciones desplegadas en su contra.
Desde el Batallón de Infantería Mecanizado N.° 6 Cartagena, en Riohacha, el presidente aseguró que la instrucción para convertir a Pérez Toncel en objetivo de alto valor había sido impartida desde los primeros días de su administración.
De la Espriella calificó la operación como “impecable” y sostuvo que había ordenado intensificar la persecución contra el cabecilla.
“Hoy ha llegado el fin de las actividades criminales de este narcoterrorista que tenía azotada a La Guajira y al Caribe colombiano mediante el narcotráfico, la extorsión y la presión a la población”.
El mandatario aprovechó además el resultado operacional para exponer la doctrina de seguridad con la que pretende enfrentar a los grupos armados ilegales.
“Colombia estuvo mucho tiempo arrodillada al crimen. Ahora es el crimen el que se va a arrodillar ante la fuerza legítima del Estado”, manifestó.
Y agregó:
“La paz en la que cree este Gobierno es la paz que se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República”.
DEL DIÁLOGO A LA OFENSIVA
La muerte de ‘Bendito Menor’ expone, quizá como ningún otro caso hasta ahora, el cambio de política estatal frente a las ACSN.
Pérez Toncel atravesó tres escenarios completamente distintos: primero fue reconocido como representante de la organización dentro de un proceso impulsado por el Gobierno Petro; después se convirtió en uno de los delincuentes más buscados del Caribe, con una recompensa de hasta $500 millones; y finalmente fue declarado objetivo de alto valor por la administración De la Espriella.
Su caso también deja interrogantes sobre la capacidad que tuvo para exhibirse públicamente durante el periodo en que era perseguido: ¿cómo logró aparecer repetidamente en redes sociales, recorrer carreteras, participar en caravanas y mantener capacidad de presión armada mientras sobre él pesaba una recompensa multimillonaria?
La pregunta cobra mayor relevancia porque el propio Estado lo había identificado y reconocido previamente dentro de un espacio oficial de conversación.
Ahora el escenario es otro.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella cerró la puerta al modelo de negociación que había permitido los acercamientos con las ACSN y ordenó una ofensiva contra sus estructuras.
‘Bendito Menor’, uno de los rostros más visibles de ese grupo armado en La Guajira, terminó convirtiéndose en una de las primeras grandes demostraciones de esa nueva política de seguridad.
Durante meses desafió públicamente a las autoridades y convirtió las redes sociales en una vitrina de su poder ilegal.
Veintiocho días después de comenzar el nuevo Gobierno, la Fuerza Pública lo encontró.
