Poder & Gobierno
Washington mantiene a Colombia bajo la presión antidrogas
Washington volvió a señalar a Colombia entre los países que, a su juicio, no cumplieron suficientemente sus compromisos internacionales contra el narcotráfico durante el último año. Sin embargo, la administración de Donald Trump determinó que mantener la asistencia estadounidense al país sigue siendo vital para sus intereses y dejó abierta la posibilidad de revisar la decisión si el nuevo Gobierno muestra resultados.
Estados Unidos mantuvo a Colombia descertificada en materia de lucha contra las drogas para el año fiscal 2027, pero decidió conservar la asistencia estadounidense destinada al país, en una determinación que aumenta la presión sobre el Gobierno de Abelardo de la Espriella para mostrar resultados en erradicación de cultivos ilícitos y desmantelamiento de organizaciones dedicadas al narcotráfico.
La nueva determinación presidencial incluye a Colombia, junto con Afganistán, Bolivia y Birmania, entre los países que, según la administración de Donald Trump, “han fallado de manera demostrable” en realizar esfuerzos sustanciales para cumplir sus obligaciones internacionales contra las drogas durante los últimos 12 meses.
Colombia también aparece entre los 23 países considerados por Washington como grandes productores de drogas ilícitas o territorios importantes para su tránsito.
El Departamento de Estado aclaró, sin embargo, que formar parte de esa lista no implica por sí mismo que un Gobierno no esté combatiendo el narcotráfico. La clasificación también tiene en cuenta condiciones geográficas, comerciales y económicas que pueden facilitar la producción o el tránsito de drogas y sus precursores.
La ayuda no se suspende
La decisión tiene un componente determinante para las relaciones entre Bogotá y Washington: pese a mantener la descertificación, Trump estableció que la asistencia de Estados Unidos a Colombia continúa siendo “vital” para los intereses nacionales estadounidenses.
Esto permite que la cooperación continúe a pesar de la evaluación negativa sobre los resultados antidrogas del último año. La determinación será remitida al Congreso estadounidense y posteriormente publicada en el Registro Federal.
La decisión repite parcialmente el escenario de 2025, cuando Colombia perdió la certificación después de casi tres décadas sin una descertificación formal, pero Washington también optó entonces por mantener la asistencia al considerar estratégica la cooperación con el país.
De la Espriella tendrá un año para mostrar resultados
En su evaluación sobre Colombia, la administración Trump relacionó la decisión con los niveles de cultivos de coca y producción de cocaína registrados durante el periodo analizado.
Al mismo tiempo, Washington hizo una diferenciación frente al nuevo Gobierno colombiano. Según la determinación conocida este miércoles, el presidente Abelardo de la Espriella tendrá la posibilidad de revertir la designación si durante el próximo año Colombia demuestra avances en la erradicación de cultivos y en el desmantelamiento de las redes dedicadas al narcotráfico.
La evaluación que acaba de divulgar Estados Unidos corresponde principalmente al comportamiento del país durante los 12 meses anteriores, por lo que buena parte del periodo examinado corresponde al anterior Gobierno de Gustavo Petro. La administración estadounidense ha señalado que los resultados del nuevo Ejecutivo serán evaluados en la próxima medición.
Esto convierte la próxima revisión estadounidense en una prueba concreta para la política antidrogas de la nueva administración colombiana.
Más cooperación militar para América Latina
La decisión se produce además mientras Estados Unidos reorganiza parte de su cooperación militar internacional.
El Departamento de Estado notificó al Congreso estadounidense su intención de redirigir USD 52 millones del programa de Financiamiento Militar Extranjero, originalmente previstos para países de Europa y Oriente Medio, hacia Colombia, Panamá, Ecuador y Perú. No se ha informado públicamente cuánto de esos recursos corresponderá específicamente a Colombia.
Según Washington, estos recursos estarán orientados a fortalecer acciones regionales de seguridad y lucha contra organizaciones vinculadas al narcotráfico.
La lectura para el Caribe
La decisión de Estados Unidos coincide con una etapa de mayor ofensiva del Gobierno colombiano contra estructuras armadas y organizaciones vinculadas a economías ilegales.
Para el Caribe y departamentos como Magdalena, el asunto adquiere especial importancia por la presencia de organizaciones como las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y el Clan del Golfo, estructuras sobre las cuales las autoridades colombianas vienen desarrollando operaciones de seguridad.
Sin embargo, la continuidad de la ayuda estadounidense no significa automáticamente que nuevos recursos sean destinados al Magdalena ni que exista una operación específica financiada por Estados Unidos contra esas estructuras. Ese será uno de los puntos que deberá establecerse a medida que Bogotá y Washington definan las prioridades concretas de cooperación.
La pregunta ahora es cómo se traducirá la presión estadounidense por mostrar resultados en las zonas donde confluyen cultivos ilícitos, corredores de narcotráfico, puertos y estructuras armadas.
Colombia mantiene, por tanto, una situación particular: sigue descertificada, pero conserva la cooperación estadounidense y tiene abierta la posibilidad de recuperar la certificación si demuestra durante el próximo año resultados que Washington considere suficientes en la lucha contra las drogas.
