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El costo de vida en Santa Marta: lo que revelan las cifras de inflación
La baja variación de septiembre estuvo influenciada por disminuciones puntuales en algunos servicios públicos, mientras alimentos de consumo básico registraron aumentos significativos. Sin embargo, el balance de los primeros nueve meses del año evidencia que los precios en Santa Marta han crecido por encima del promedio nacional, manteniendo la presión sobre el bolsillo de los hogares samarios.
Por: Arnol Sarmiento
Santa Marta presentó durante septiembre de 2026 la menor variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) entre las 23 principales ciudades analizadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). El indicador se ubicó en 0,03 %, considerablemente por debajo del promedio nacional de 0,37 %, de acuerdo con el informe oficial publicado el 7 de octubre y el análisis del programa Santa Marta Cómo Vamos.
Aunque este resultado refleja una desaceleración en el incremento de los precios durante septiembre, las cifras acumuladas muestran un panorama diferente. Entre enero y septiembre de 2026, la inflación en Santa Marta alcanzó el 6,11 %, superando en 0,37 puntos porcentuales el promedio nacional, que se situó en 5,74 %.
El contraste es significativo frente al mismo período de 2025, cuando la inflación acumulada de la ciudad había sido del 2,64 %. Esto representa un incremento de 3,47 puntos porcentuales en la variación acumulada de los precios de un año a otro.
De uno de los mayores incrementos a la menor variación mensual
El comportamiento de septiembre representa un cambio importante frente a agosto, cuando Santa Marta registró una inflación mensual del 0,70 %, ubicándose como la segunda ciudad con mayor variación de precios.
En septiembre, el indicador descendió al 0,03 %, es decir, 0,67 puntos porcentuales menos que en el mes anterior.
Sin embargo, esta desaceleración no significa que los productos y servicios hayan recuperado sus precios anteriores. El IPC mide las variaciones de una canasta de consumo y, aunque el crecimiento mensual fue reducido, los aumentos registrados durante los meses anteriores permanecen reflejados en el costo acumulado.
¿Qué productos registraron los mayores aumentos?
Las cifras del DANE muestran que, a pesar del bajo resultado general de septiembre, varios alimentos registraron incrementos superiores al promedio de la ciudad.
Entre ellos aparece la papa, cuyo precio aumentó 8,83 %, seguida del tomate, con una variación del 8,54 %. También se presentaron aumentos en la yuca para consumo en el hogar (4,71 %), el pan (2,41 %) y la carne de res y sus derivados (0,53 %).
Al revisar las doce divisiones de bienes y servicios, el programa Santa Marta Cómo Vamos identificó que alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una variación mensual del 0,58 %, mientras que salud presentó un incremento del 0,47 %.
Por su parte, bienes y servicios diversos aumentaron 0,43 %; bebidas alcohólicas y tabaco, 0,38 %; y prendas de vestir y calzado, 0,31 %.
Estas variaciones estuvieron por encima del IPC mensual de Santa Marta y permiten identificar las diferencias que existen entre el indicador general y el comportamiento de determinados gastos cotidianos.
Electricidad: una reducción mensual que requiere contexto
Uno de los componentes que más incidió en el resultado de septiembre fue la electricidad. Según la presentación oficial del DANE, esta subclase registró una variación de -1,41 %, con una contribución negativa de 0,12 puntos porcentuales al indicador mensual de Santa Marta.
También se registraron variaciones negativas en la recolección de basuras (-3,10 %) y el gas (-1,51 %).
No obstante, estas cifras deben interpretarse dentro del alcance de la medición estadística. La disminución mensual registrada por el DANE no significa que el servicio de electricidad sea económico en Santa Marta ni que todos los usuarios hayan experimentado una reducción equivalente en sus facturas.
En la región Caribe, las tarifas del servicio eléctrico han sido objeto de controversias por sus costos, la estructura de cobros y los problemas relacionados con la calidad y continuidad del suministro.
Es importante distinguir entre la variación del precio que registra el IPC, el valor del kilovatio hora y el monto final que paga cada usuario, pues la facturación también depende del consumo y de las condiciones tarifarias aplicables.
Por lo tanto, el resultado de septiembre permite identificar una disminución puntual en el indicador de electricidad, pero no constituye evidencia suficiente para establecer que se haya resuelto la problemática estructural del servicio energético en Santa Marta y el Caribe colombiano.
La inflación anual presenta un comportamiento diferente
Al analizar la variación de los últimos doce meses, comprendidos entre octubre de 2025 y septiembre de 2026, Santa Marta registró una inflación del 5,87 %, por debajo del resultado nacional de 6,29 %.
Esto ubica a la ciudad 0,42 puntos porcentuales por debajo del promedio colombiano en la medición anual y en el octavo lugar entre los 23 dominios geográficos con menor variación de precios durante ese período.
Sin embargo, esta cifra debe diferenciarse del acumulado del año, que en Santa Marta continúa superando el resultado nacional.
A escala nacional, el DANE reportó que entre enero y septiembre de 2026 las mayores variaciones acumuladas se presentaron en alimentos y bebidas no alcohólicas (8,00 %), educación (7,43 %) y restaurantes y hoteles (7,40 %).
El costo de vida continúa siendo un desafío
El comportamiento de septiembre ofrece una señal de moderación en el incremento mensual de los precios en Santa Marta, pero no permite concluir que haya desaparecido la presión económica sobre los hogares.
Los resultados muestran tres escenarios: una variación mensual del 0,03 %, una inflación acumulada del 6,11 % entre enero y septiembre y un incremento anual del 5,87 %.
Desde el programa Santa Marta Cómo Vamos se destacó la necesidad de continuar el seguimiento de estos indicadores y promover medidas nacionales orientadas a la estabilidad de precios, junto con estrategias territoriales que permitan fortalecer la economía local.
En consecuencia, el principal desafío no consiste únicamente en mantener bajos los incrementos mensuales, sino en lograr que la estabilidad de precios se sostenga en el tiempo y contribuya a reducir las presiones que enfrentan los hogares samarios en sus gastos cotidianos.
