Metrópolis
Hacia 500 años de desidia
A tres años de cumplir 500 años y convertirse en la primera ciudad de Colombia, y de América del Sur, en completar cinco centenarios de historia, Santa Marta se muestra hoy ante la sociedad como un territorio con muchos retos todavía por superar, que van desde lo social hasta lo estructural, situaciones que parecen acentuarse en las zonas más antiguas del Distrito, como el Centro Histórico, que fueron el punto de referencia que marcó el crecimiento – algo desordenado – de la capital del Magdalena.
En esta entrega, OPINIÓN CARIBE mostrará los problemas a los que debe hacer frente el territorio, especialmente en el sector céntrico, en aras de recuperar aquella ‘magia’ que hace décadas encantó a los mismos samarios y foráneos, que proyectaron una Santa Marta distinta a la que hoy se muestra, en donde todavía se espera una solución definitiva ante temas como la escasez de agua, los constantes rebosamientos de aguas residuales, las vías en mal estado y, sobre todo, el abandono cultural al que ha estado sometida que afecta en mayor medida su aspecto turístico.
Lo anterior, con base en la historia que rodea y las iniciativas que, en un momento dado, dirigentes de turno intentaron implementar, pero que, a raíz de discontinuidad, no dio frutos en su totalidad.

Paseo Bastidas, 1938.
Santa Marta desde el desorden
Arturo Bermúdez Bermúdez, en el álbum histórico ‘Santa Marta, la ciudad del ayer’ (2002), dejó plasmado un recuento de imágenes que dan cuenta del nacimiento y crecimiento de una ciudad capital, cuyas expectativas parecían crecer cada vez más con la llegada de proyectos de desarrollo que favorecían la economía local.
Precisamente, en el Centro Histórico estaban congregados, quizás, los que eran los espacios más significativos del territorio. Era el sitio al que las familias iban a disfrutar momentos agradables gracias al paisaje y el ambiente que ofrecía el antiguo Paseo Bastidas, la playa de la Bahía, el parque Santander, entre otros lugares los cuales marcaron un referente.
Las proyecciones de la ciudad eran buenas, sin embargo, acorde con lo expresado por el maestro Bermúdez en el citado texto, hacia los años 40 y 45, todo en empezó a cambiar de manera repentina.

Monumento de las cuatro caras 1903.
“En forma desordenada llegó lo que se decía ‘la moda moderna’ con el pretexto de un creciente rumor de que la ciudad no progresaba porque estaba muy apegada a las cosas viejas, a la tradición, a un estático pasado (…) las casas coloniales las fueron demoliendo o sus fachadas ‘reencauchadas’ con un feo e indescifrable estilo, si acaso podemos llamarlo así. Santa Marta comenzó a transformarse, pero no en algo mejor a la vista, sino en una ciudad ‘sin alma propia’”, explicó hace 20 años el mencionado autor en la obra que hoy reposa en la estantería de la biblioteca del Banco de la República.
Dicha moda siguió siendo adoptada, sin éxito alguno, lo que se hace notorio con una mirada rápida sobre el espacio que alberga uno de los capítulos más importantes de la historia de la ciudad, pero que, al parecer, no ha recibido el aprecio que se merece.

Casa de la Aduana, 1900.

Parque Santander (De los Novios) 1945.
Plan de recuperación
Ante el deterioro, se hizo urgente en Santa Marta el diseño de un plan de recuperación que le apuntara a devolverle al Centro Histórico la esperanza de convertirse nuevamente en el espacio seguro, agradable y proyectado que fue en sus mejores épocas. La idea fue presentada en el plano local por el exalcalde José Francisco ‘Chico’ Zúñiga (2004 – 2007), quien dirigió a la ciudad cuando esta se encontraba en plena Ley 550, lo que limitaba el manejo de recursos por su condición de embargo.

Entrevista con José Francisco ‘Chico’ Zúñiga.
“En la ciudad se venía hablando de la recuperación del Centro Histórico en administraciones anteriores, que tuvieron siempre esa idea, algo que nunca se logró porque no se consiguieron los recursos, el Distrito no los tenía. En fin, sólo hubo un prediseño sobre lo que se debía hacer y no había dinero para poder lograr el diseño definitivo de su recuperación”, expuso el exalcalde.
La idea pudo tener una primera materialización con el inicio de su gobierno, pues en este periodo se logró una visita del vicepresidente, en ese momento Francisco Santos, quien estuvo durante dos días en la capital del Magdalena realizando recorridos que le permitieron identificar el estado en el que se encontraba el sitio y, así mismo, las posibilidades de recuperarlo a través de un programa apoyado por el Estado.
“Se le mostró en la casa de Madame Agustine, en donde se hizo una reunión y se expuso el bosquejo que había en ese momento. La que diseñó eso y estuvo al frente de todo fue la arquitecta Mónica Villalobos, que fue la que tuvo esa iniciativa. Ese mismo día, Francisco Santos viajó a Bogotá y en las horas de la noche me llamó a decirme que le había comentado al presidente Uribe sobre el tema de aportar unos recursos para recuperar el Centro Histórico de Santa Marta, inmediatamente lo aprobó”, cuenta Zúñiga.
A partir de ese encuentro, la ciudad empezó a contar con una partida presupuestal del Gobierno Nacional en aras de iniciar todo el proceso, que debía ejecutarse en etapas, no sólo en la Alcaldía del citado, sino también con los siguientes dirigentes. La Sociedad Colombiana de Arquitectos con su seccional del Magdalena, fueron los encargados de la interventoría mientras se establecía un diseño definitivo.
Posteriormente, llegó la etapa de conseguir los recursos del Distrito, logrado por medio de Amoblamiento Urbano y la Malla Vial, que pasaron a aportar dineros como contrapartida a los que venían de la Nación.
Con eso, se adelantaron las licitaciones, las cuales tardaron casi un año, para después darle paso a la ejecución de las obras, estas empezaron a concretarse hacia el final del gobierno de Zúñiga, en los últimos siete meses.
Antes de terminar su mandato, afirma, entregó la Carrera Primera y el Parque San Miguel, mientras avanzaban las labores del Parque Bolívar, La Catedral, Parque de los Novios, la Calle 19, el sector de la Calle 10, entre otros. Con el comienzo del 2008, llegó a la Alcaldía Juan Pablo Díaz Granados, quien, acorde con Zúñiga, recibió un plan de recuperación contratado y financiado. “Todo se logró aquí, desde mi administración”, reitera.
Lo anterior, estaba contemplado en una primera etapa y las proyecciones apuntaban a que las administraciones que lo sucedieran continuaran con las inversiones.
La misión de todo este proyecto, radicó en revivir esa zona de la ciudad, que, en ese entonces, asegura se encontraba “completamente muerto”. Mientras se cumplía la tarea de volverlo un sitio atractivo y se generaba empleo.
“Desafortunadamente eso quedó ahí, después que yo salí no hubo ninguna inversión más y no se pudo culminar con la totalidad de lo que era la recuperación del Centro. Hoy da tristeza ver cómo se ha venido deteriorando, no hay un mantenimiento sobre las obras, vemos también como ha venido el desorden de la ocupación del espacio público. Entendemos que hay una situación social en la ciudad, que aumentó con la venida de tantos venezolanos que engrosaron la informalidad en la ciudad”, explicó.
OPINIÓN CARIBE intentó contactar a Díaz Granados para conocer el aporte de su gobierno a la recuperación del Centro de Santa Marta, sin embargo, no fue posible obtener declaraciones suyas al respecto.
“Hoy hay vida nocturna gracias a esa primera fase”, arquitecto Víctor Rodríguez
Este tema, por obvias razones, atañe a todos los samarios y demás personas que habitan este territorio. Es por eso que hoy se considera valioso el aporte de la ciudadanía, en este caso, del arquitecto y periodista director de OPINIÓN CARIBE, Víctor Rodríguez Fajardo, quien conoce de cerca los procesos de renovación urbana de la ciudad.

Entrevista con Víctor Rodríguez Fajardo, director de OPINIÓN CARIBE.
En entrevista con este medio, Rodríguez destaca la importancia de los aportes que han marcado los esfuerzos de muchas personas, interesadas en el desarrollo de la ciudad, como Juan Carlos Vives Menotti y ‘Jota’ Vives, quienes abanderaron el proyecto que hoy le permite a la capital del Magdalena ser llamada Distrito Turístico Cultural e Histórico, lo cual trajo consigo una serie de connotaciones fiscales y territoriales de suma importancia para la ciudad actualmente.
Así mismo, menciona a Edgardo Vives por su iniciativa para la creación de Gerencias de Proyectos, incluida la del Plan Centro, integrada por Rodríguez en el equipo asesor, dándole forma a la idea de recuperar esta zona de Santa Marta.
“Desafortunadamente, en ese momento, fueron más las buenas intenciones que la materialización en ejecutorias. Había un camino que se fue sembrando y que poco a poco buscó el ambiente propicio político para que germinara. Es ahí cuando llega un Gobierno, como el de ‘Chico’ Zúñiga, que Santa Marta se encontró con un alcalde que tenía el interés de recuperar el Centro Histórico, un presidente, Álvaro Uribe, y con una tendencia que había a nivel de América (…) Este fue uno de los temas que respaldó el Banco Interamericano de Desarrollo, fue una política continental”, asegura.
Países como Cuba y Perú, en ese entonces, formaron parte del proyecto de recuperación de Centros Históricos. Santa Marta se sumó, con la iniciativa de Zúñiga, justo cuando en esta parte de la ciudad la vida nocturna era casi inexistente, el bullicio, la gente y la dinámica comercial que hoy se percibe era una imagen lejana, pues desde las 6:00 de la tarde, tal como rememora el arquitecto, no había un alma que se decidiera pasearse.
“Todos los negocios tenían cortinas metálicas porque no era seguro tener vitrinas de vidrio solamente (…) Usted caminaba, el que se atrevía, y era oscuro, no había nada abierto y todos los almacenes con cortinas de metal”, recuerda.
La visión de un mejor Centro, se formó con el soporte de un marco legal que definió a la ciudad como Distrito Turístico, Cultural e Histórico, un presidente dispuesto a aportar recursos y un alcalde motivado para su ejecución.
“Lo que nosotros conocemos es una primera etapa, cuando a uno le hablan de esto es porque viene una segunda, que todavía estamos esperando. Ya no solamente esperando una segunda y tercera fase sino también que se recupere la primera etapa porque se ha dejado deteriorar. Hoy hay vida nocturna gracias a esa primera fase”, afirma.
La inversión se asoma en Barranquilla, ¿y en Santa Marta?
El pasado 14 de septiembre, la Alcaldía de Barranquilla anunció que, con el respaldo de la Unión Europea, la capital del Atlántico ganó un “proyecto de cooperación triangular para continuar con la revitalización del Centro Histórico”, que contará con una financiación de 176.000 euros suministrados por la UE.

Centro de Barranquilla.

Este logo pudo materializarse tras una postulación liderada por la Oficina de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Desarrollo Económico. Las comparaciones son odiosas, sin embargo, es casos como el presente, son necesarias. Barranquilla, con 209 años, muestra ventajas inmensas sobre Santa Marta, que hoy está cerca de cumplir su quinto centenario de existencia, 500 años cargados de historias, los cuales han marcado el desarrollo de la metrópolis que pide a gritos atención.
“A Santa Marta le falta gestión, si Barranquilla, que es mucho más nueva, tiene acceso a unos importantes recursos de la Unión Europea para recuperar un Centro, en este caso de corte republicano, mientras que aquí tenemos Centro Histórico colonial, ellos pudieron conseguir la voluntad de financiar su recuperación, con más razón habrá recursos para recuperar a Santa Marta, pero no ha habido gestión, nos hemos quedado echándole las culpas a otro cuando hay un mundo de inversiones que hay que salir a conquistar”, manifiesta.
Ni con un samario en la presidencia de la CAF
Hoy por hoy, Santa Marta cuenta, quizás, con una de las mayores ventajas para obtener el apoyo de organismos internacionales en la ejecución de proyectos, como el que protagoniza este escrito. Se trata de la presidencia de la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina, en la que hoy se desempeña el samario Sergio Díaz Granados.
A pesar de su liderazgo y de sus competencias en el sector, a la institución financiera todavía no ha llegado ninguna solicitud del Distrito para poner en marcha un proyecto que beneficie a la ciudad.
“Las puertas del Banco están abiertas, por supuesto para todos los países, pero particularmente para Santa Marta y el Magdalena. No tengo ningún tipo de limitación para trabajar (…) Tengo toda la disposición y el compromiso del equipo para trabajar por la ciudad”, aseguró el también ex ministro de Comercio.
Precisamente, uno de los temas consultados por OPINIÓN CARIBE, fue la posibilidad de implementar un plan que permita despejar el Centro de la ciudad de todos los cables, postes y transformadores que tienden a ocupar un espacio – demasiado grande – en las calles coloniales, tal como lo hizo Cartagena en su momento, con el apoyo del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo – BID.

Entrevista con Sergio Díaz Granados, presidente de la CAF.
Al respecto, Díaz Granados afirmó que sí se puede hacer, lo único que se necesitaría es la estructuración del proyecto, para identificar fuentes de financiamiento. “Hay equipos técnicos para ello, hoy tenemos una Gerencia de Ciudades bien estructurada, con base en Bogotá, con la que es fácil hacer una aproximación rápida para el tema de redes subterráneas, recuperación o implementación de segunda o tercera fase del plan Centro Histórico”, señala, destacando, además, que, durante su periodo de concejal de Santa Marta, en 1995, se hizo el primer acuerdo de instrucción del Centro.
“Es un trabajo permanente de construcción, lo que puedo decirles del lado del Banco es que hemos hecho esos trabajos en otras partes y no sería una sorpresa para nosotros. Hay experiencia y hay capacidad”, añade.
Proyectos para los 500 años
Para la celebración de los 500 años de Santa Marta, la Comisión Preparatoria tiene listo un documento que contempla 25 proyectos que propendan por el desarrollo de la ciudad. Entre esos, incluido en el eje de Sostenibilidad económica y Desarrollo Urbano y Turístico, se encuentra la anhelada segunda fase de rehabilitación del Centro Histórico.
No obstante, a la fecha, esta iniciativa, y las otras 24, continúan siendo sólo ‘un caparazón’, debido a que todavía no hay un rubro presupuestal destinado a la ejecución de las mismas.

A tres años de esta esperada fecha, parecen haber pocos avances referentes a la ejecución de labores que le den un mejor rostro a la ciudad. “Aquí hay casas que tienen una arquitectura republicana, colonial, que recuperándolas le darían una gran vistosidad e importancia al Centro Histórico, pero si no se resaltan y no se muestran, eso va a seguir pasando totalmente desapercibido”, fueron las palabras del exalcalde Zúñiga.
En esa misma línea, el arquitecto Rodríguez, define la zona céntrica de la ciudad como una ‘fachada’ en la que no hay nada y que necesita de manera urgente.
“El Centro Histórico de Santa Marta se asemeja a esos escenarios de Hollywood, que se ven en las películas del oeste, hay unos sets de grabación que fabrican un pueblo y son puras fachadas, no hay nada adentro, no existe nada. Tenemos construcciones cuyas fachadas son coloniales o republicanas, pero se han dedicado sistemáticamente, con anuencia de las Sociedad Colombiana de Arquitectos, de los curadores y de la Administración a dejar solo fachada y tumban el interior completamente. El Centro Histórico es pura fachada y una en mal estado”, sostuvo.

Entonces, así las cosas, ¿alcanzará el Distrito a gestionar los proyectos requeridos para celebrar su quinto centenario o, por el contrario, la ciudadanía deberá resignarse a ver el paulatino deterioro de uno de los lugares más relevantes de la ciudad?
Pensando en definir lo que está viviendo la capital del Magdalena, se podría utilizar el estilo ‘garciamarquiano’ que describe ‘100 años de Soledad’: Santa Marta tendría 500 años de desidia.
