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Editorial & Columnas

Oposición inteligente a las políticas de la vida

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Por: Kevin Martínez Barrios

Desde que el gobierno del presidente Gustavo Petro se posesionó, incluso desde antes, ya se establecía un gran movimiento para hacerle frente a lo que el pueblo eligió, un nuevo modelo de gobierno progresista, una agenda de transición democrática, que se propuso desde la campaña popular.

Han sido muchos los debates donde se enfrentan las posturas del presidente con las tesis de los lideres de la oposición, por temas fundamentales como son los de la Salud, Educación, Medio Ambiente, Transición Energética, Reforma Agraria y la Seguridad, esta última bajo unos principios que se fundamentan en ideologías, de las que no hay puntos de encuentro, más bien se repelan en la forma de medir los resultados en la ejecución de la política con enfoque militrantista, uno que tiene en cuenta el número de bajas en combates y este nuevo modelo que exige el número de vidas que se rescatan del conflicto a la vida civil y productiva, con un enfoque humanitario.

Por un lado, el ejecutivo reclamando el poder popular y no se le permite, como lo ha denunciado el mismo presidente, y por otro lado un grupo político que históricamente ha ostentado el poder y detrás, los grupos económicos y otros incluso ilegales que terminan influyendo en las decisiones de los representantes.

El pueblo eligió la propuesta de un nuevo sistema político, un cambio en las formas de gobernar, que ha encontrado una resistencia en el legislativo y algunas veces en los órganos judiciales, lo que no da tregua para que se materialice la ejecución de lo prometido y consignado en el Plan Nacional de Desarrollo, que se ha convertido en toda una estrategia sistemática para bloquear todo lo que signifique cambios, el gran reto que han asumido el presidente y sus ministros.

Una oposición que se niega aprobar todo lo que el presidente propone, tan es así que solicitan archivar los proyectos de ley para no impartir debates, es decir, no hay discusión, los Honorables Parlamentarios desde sus prácticas conocidas por todos, desatienden los trámites administrativos que establecen sus reglamentos, evaden la responsabilidad de fundamentar sus posturas en el marco de las normas vigentes y se quedan solo con la explicación lógica dentro de las posiciones políticas e ideológicas, defendiendo los intereses de las corporaciones empresariales, quienes financian sus campañas.

El equilibrio de poderes es tan desproporcionado que debela lo que realmente pasa en nuestro país, un sistema político neoliberal ahogado en la corrupción, la desigualdad social y el deterioro del medio ambiente, que nos lleva a preguntarnos ¿Quien representa a quién?, ¿Qué hay de tras de cada poder?, ¿Cuáles son sus intereses?, ¿Cuáles son sus posiciones frente a lo que la contraparte propone?, un legislativo que no legisla, en vez de promover el debate, solicita archivar antes que discutir; un judicial que escoge a quien juzgar, escándalos que se diluyen al salir otro; y un ejecutivo que ejecuta con un aplazamiento fiscal, tanto que le negaron hasta la ley de financiamiento con que se pretendía ejecutar el Plan de Desarrollo Nacional, aprobado por el Legislativo y despedazado en la Corte Constitucional.

Han pasado a segundo plano las discusiones entre liberales y conservadores, de izquierdas y derechas, más allá de las ideologías, son los distintos sectores de la política colombiana y que representan a diversas expresiones sociales, los que ahora tienen la gran responsabilidad de decidir entre las políticas de la vida o las políticas de la destrucción de la humanidad y el planeta, es por ello que quien se opone a la garantía de derechos fundamentales, no solo se opone a un proyecto político que defiende la vida, sino que, se opone a la propia existencia de la humanidad y el planeta.

  • ¿Quién se opone a que la salud sea más preventiva que curativa, con un nuevo sistema que garantice de verdad la atención primaria?
  • ¿Quién se opone a que se termine la intermediación de los recursos públicos de la salud, y a que se hagan giros directos del estado a las clínicas, hospitales, laboratorios, farmacias?
  • ¿Quién se opone tener un nuevo sistema laboral, donde se garantice la formalización del empleo en condiciones de dignidad con buenos salarios y la seguridad social?
  • ¿Quién se opone a que la reforma agraria sea una realidad para devolver al campesino lo que demanda, para reindustrializar el campo?
  • ¿Quién se opone a que las viajas y viejos reciban un bono por encima de la línea de la pobreza?
  • ¿Quién se opone a hacer una transición energética para producir energías limpias amigables con el medio ambiente?
  • ¿Quién se opone a que la ciencia y la tecnología sean motor para el desarrollo para ser más competitivos?
  • ¿Quién se opone a que la educación sea universal, gratuita y de calidad?

Esta oposición inteligente, como se hacen llamar, de manera irresponsable se resisten al debate sobre los temas fundamentales y las demandas de la mayoría de la población, que sistemáticamente y con poca argumentación han negado todo sin la más mínima garantía para la discusión abierta y transparente, incumpliendo sus funciones violando los principios de la gestión pública.