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Lluvias dejan al descubierto crisis vial en el Magdalena
Las comunidades rurales de Chibolo y El Piñón denuncian que las vías terciarias quedaron intransitables tras las lluvias presentadas en el último mes, una situación que se repite en cada época de lluvias y que, pese a las constantes promesas de inversión, sigue siendo una problemática de décadas en el Magdalena.
Por: Arnol Sarmiento
Las intensas lluvias registradas en el último mes en el departamento del Magdalena han puesto en evidencia el grave deterioro de las vías terciarias, una problemática histórica que afecta la movilidad, la economía campesina y la conexión entre municipios.
Habitantes y campesinos denuncian que la falta de inversión en mantenimiento ha llevado al deterioro de carreteras fundamentales para el transporte de productos agrícolas y el tránsito de las comunidades. Según expresaron, cada temporada de lluvias revive una crisis que lleva décadas y que, pese a las promesas en épocas electorales, la situación no ha tenido soluciones de fondo.
Un video difundido en redes sociales muestra el estado de la vía que conecta al municipio de Chibolo con Piedras de Moler. En él, un campesino reprocha la inacción de las autoridades: “Así estamos en la vía Chibolo – Moler. Esta vía está fea y el señor alcalde no se pone la mano en el corazón, dejando sufrir a los campesinos y a los transportadores”.
La situación no es aislada. Otro registro audiovisual evidencia el deterioro del tramo entre el corregimiento de La Estrella y el corregimiento de Pueblo Nuevo, también en jurisdicción de Chibolo, donde las precipitaciones dejaron en evidencia el abandono de la infraestructura vial en este corredor.
Pero esta misma situación también se vive en el municipio de El Piñón. Allí, campesinos y transportadores reportaron condiciones similares en sus carreteras rurales, que presentan tramos intransitables por el barro y los hundimientos que dificultan la movilidad.
Ante esto, las comunidades afectadas advierten que esta problemática, recurrente en todo el Magdalena, mantiene en estado crítico a las vías terciarias y genera pérdidas económicas al impedir el transporte de productos hacia los mercados. Pese a las constantes denuncias, las comunidades aseguran que las administraciones municipales y departamentales no han ejecutado planes de prevención ni mantenimientos adecuados, lo que agrava cada temporada de invierno la crisis de movilidad rural.
