Metrópolis
Después de 15 años, Santa Marta sigue esperando un transporte público digno
El Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP) de Santa Marta, creado en 2010 como una promesa de modernización y movilidad para la ciudad, continúa siendo un proyecto inconcluso y marcado por el incumplimiento. Las denuncias de los usuarios sobre el mal estado de los buses, la falta de mantenimiento y las constantes infracciones de tránsito por parte de los conductores son diarias, mientras el servicio no mejorar.
La llamada “guerra del centavo” persiste, con choferes compitiendo peligrosamente por recoger más pasajeros. Estas prácticas reflejan la ausencia de control y sanciones efectivas. Por otro lado, las mejoras en la malla vial han sido parciales y el sistema, que debía incorporar tecnología de punta, se ha quedado en fotos y pruebas piloto. Un reciente hallazgo de la Contraloría General de la República reveló irregularidades por más de $21.000 millones en la ejecución del SETP, lo que profundiza la crisis.
El informe señala un contrato firmado en 2023, durante la administración de Virna Johnson, para implementar el sistema de recaudo centralizado y control de flota. Aunque se pagaron $19.840 millones, al 30 de junio de 2025 el equipamiento tecnológico no había sido entregado ni puesto en funcionamiento.
La puesta en marcha de un bus eléctrico en fase piloto desde diciembre de 2025 también expone problemas estructurales. Estos vehículos requieren un mantenimiento especializado que el sistema actual difícilmente puede garantizar. Además, el tiempo de carga de las baterías limita la disponibilidad operativa, lo que podría traducirse en menos unidades en circulación y mayores tiempos de espera para los usuarios. Las altas temperaturas de Santa Marta, que obligan al uso constante del aire acondicionado, reducen aún más la autonomía de las baterías y ponen en duda la viabilidad de una flota eléctrica amplia.
Actualmente, la ciudad cuenta con dos terminales de transferencias, ubicadas en Mamatoco y Gaira, que fueron diseñadas para ser nodos estratégicos donde se realizarían mantenimientos, abastecimiento de combustible y lavado de vehículos. Sin embargo, ambas permanecen inoperantes. La terminal de Mamatoco, que costó cerca de $32.000 millones, funciona únicamente como estación de carga para el bus eléctrico y como sede administrativa, debido a que el SETP no ha entrado en operación plena.
Este panorama evidencia una grave falta de planificación y gestión, pues la infraestructura no cumple con su función principal y las millonarias inversiones no se traducen en beneficios reales para los usuarios ni para la operación del sistema.
La apuesta de la administración de Carlos Pinedo Cuello
Pese a las dificultades, Sandra Brito, gerente del SETP, en entrevista con Opinión Caribe, destacó que se estudia la posibilidad de adquirir nuevos buses para renovar la flota en 2026, con apoyo del Gobierno Nacional. La administración distrital proyecta que el sistema estratégico entre en operación durante el primer semestre del año, para lo cual se adelantan mesas de concertación con operadores de transporte y de recaudo, con el fin de garantizar una transición ordenada y beneficiosa para la ciudadanía.
En paralelo, se ejecutan obras de mejoramiento vial en coordinación con la Secretaría de Infraestructura, con el objetivo de optimizar las rutas principales por donde circula la mayoría de los buses. Estas acciones buscan asegurar que el sistema funcione de manera adecuada y que los usuarios perciban una mejora tangible en la movilidad urbana.
Santa Marta sigue esperando un sistema de transporte digno. El SETP, que debía ser un motor de desarrollo urbano, se ha convertido en un recordatorio de la deuda institucional con la ciudadanía y en la evidencia de la urgencia de exigir responsabilidades claras frente a un fracaso que se arrastra desde su creación.
