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Editorial & Columnas

LIDERAZGOS INTELIGENTES, FIRMES, SERENOS

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

Las políticas públicas no deben ni pueden quedarse en el discurso ni en la letra muerta, sino ser ejecutada en el territorio y llevarse línea a línea en las agendas gubernamentales e ir comprobando en las giras sociales y en la supervisión de obras e infraestructura y diálogo directo con comunidades. Tiene el país de cara al porvenir, vivir los mejores momentos que en este gobierno no fueron, elegir sus ciudadanos de la mejor manera y ojalá nuestro próximo mandatario se gane el reconocimiento por conducirnos en evidente ejercicio de certeza y liderazgo con serenidad, firmeza y visión de Estado.

Pensar un país trabajador, prospectivo, con seguridad, comercio y cooperación. Conducido con claridad, defendido en sus intereses superiores, reafirmado en su soberanía, sin estridencias ni confrontaciones innecesarias. En un entorno internacional complejo, dialogar desde una posición de respeto y que se entienda que la inteligencia política también consiste en saber hasta dónde y cómo.

 Es ir tras avances concretos en materia de seguridad y gobernabilidad, implantando e implementando un amplio trabajo territorial realizado a través de Mesas de Paz y de Jornadas Comunitarias, como una estrategia que apueste por la coordinación institucional y la atención a las causas como base para construir una paz duradera. Entender igualmente que gobernar implica presencia, escuchar y dar seguimiento. Entender que el Estado se fortalece cuando llega a donde antes no llegaba. Que la conversación internacional y la agenda interna no son caminos separados, sino parte de una misma visión. Un país que se conduce con firmeza hacia afuera necesita orden, legitimidad y resultados hacia adentro. Y un mandatario que recorre comunidades es el mismo que se sienta a dialogar con otros jefes de Estado con claridad y determinación.

El reconocimiento importa. No por quién lo emite, sino por lo que confirma. Requerimos una Colombia bien conducida, con rumbo cierto, y un mandatario que gobierne con inteligencia, responsabilidad y sentido de Estado.