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El drama de Julio de León: con abdomen abierto y sepsis, espera remisión urgente que no llega
Pese a su estado crítico y a las múltiples cirugías practicadas tras un accidente de tránsito, no ha sido remitido a un centro médico donde puedan realizarle una cirugía hepatobiliar de alta complejidad. Aunque un juez ordenó a la Clínica Médicos y a Nueva EPS pronunciarse sobre la situación médica y administrativa del paciente, ambas entidades han guardado silencio, esa falta de respuesta mantiene en suspenso la decisión judicial y prolonga la incertidumbre sobre el tratamiento que podría salvarle la vida.
Por: José D. Pacheco Martínez
El 24 de diciembre de 2025, Julio César de León Vega, de 29 años y padre de tres pequeños niños, viajaba en su motocicleta por la carretera que une Plato con Tenerife, en el Magdalena. Era víspera de Navidad cuando una vaca se atravesó en la vía. El impacto fue brutal: salió despedido y quedó tendido sobre el asfalto. Horas después ingresaba al hospital local, y de allí fue remitido de urgencia a la Clínica Médicos de Valledupar. Lo que siguió es un calvario quirúrgico que, dos meses después, aún no termina para este hombre de escasos recursos, quien depende por completo de la Red Pública de Salud.
Según la historia clínica, a la que tuvo acceso este medio, el paciente fue intervenido quirúrgicamente por primera vez el mismo 24 de diciembre. Los hallazgos fueron desoladores: “lesión traumática de hígado, lesión de vesícula biliar, hemoperitoneo de 2000 cc y lesión gastroduodenal”. El parte médico también detalla una lista de siete cirugías en menos de un mes: laparotomías exploratorias, duodenorrafias, antrectomía, gastroenteroanastomosis, drenajes biliares y pancreáticos, lavados peritoneales y la colocación de sistemas de presión negativa abdominal.
El abdomen de Julio César fue la parte del cuerpo más afectada tras el accidente. Los médicos tratantes describen así su realidad: “abdomen abierto con bolsa de Bogotá, con heridas por fricción en hipocondrio derecho”. Pero los daños no se limitan al vientre. Un ecocardiograma practicado el 26 de diciembre revela una “hipoquinesia difusa con función sistólica global levemente deprimida; fracción de eyección (Simpson BP) 49%”. Es decir, el corazón también está contusionado, como explica el cardiólogo Heber Guerra Cabana.
Dos semanas después del anterior registro, la situación empeoró. Los exámenes de laboratorio, realizados entre el 31 de diciembre y el 7 de enero, muestran un organismo en caos. El BUN alcanza 71 mg/dL, muy por encima del límite superior de 22, situación que pone de presente un riñón bajo estrés. El sodio se dispara a 153 mmol/L, el cloro a 114 mmol/L, mientras el calcio y el magnesio caen por debajo de lo normal. Las bilirrubinas totales llegan a 4.44 mg/dL, con un aumento de la directa a 2.36 mg/dL, medidas que en medicina son una señal inequívoca de daño hepático.
Exámenes médicos posteriores mostraron una leve mejoría, pero, después, desarrolló sepsis y peritonitis aguda, según consta en los diagnósticos y requirió traqueostomía el 12 de enero para mantener la vía aérea. También, el médico Danilo Andrés Sierra, dada la gravedad de las lesiones, solicitó “remisión por requerimiento de cirugía gastrointestinal (hepatobiliar)”.
El silencio de los que deben responder
En este punto, los familiares de Julio sintieron un alivio, porque la cirugía es un procedimiento fundamental para mantenerlo con vida, sin embargo, en Valledupar no pueden ofrecerle esta intervención de alta complejidad que necesita para reparar los daños en hígado y vías biliares. La situación se agrava, porque la Clínica Médicos mantiene un conflicto financiero con la Nueva EPS, entidad a la que se encuentra afiliado el paciente.
Mientras la familia espera una respuesta, el expediente del caso llegó a la justicia: el 9 de marzo de 2026, el Juzgado Noveno Administrativo de Valledupar admitió una acción de tutela presentada por De León Vega contra Nueva EPS y Clínica Médicos. El juez Héctor Jaime Castro Castañeda ordenó a la Clínica Médicos certificar el estado de salud actual del paciente en un plazo de doce horas, al evidenciar que la última actuación clínica allegada al expediente databa del 28 de enero de 2026, es decir, hacía aproximadamente cuarenta días.
El juez también vinculó formalmente a las dos entidades y les concedió un término improrrogable de dos días para pronunciarse sobre los hechos y pretensiones de la tutela. Advirtió que, de no hacerlo, “se aplicaría la consecuencia prevista en el artículo 20 del Decreto 2591 de 1991, que permite tener por ciertos los hechos bajo juramento”. En este punto, la decisión judicial evidencia un vacío de información que contrasta con la urgencia del caso.
La actitud de Nueva EPS, hasta ahora, denuncian los familiares del afectado, ha sido la del silencio para con ellos y también el juez. “Pese a que la solicitud de remisión fue solicitada en la historia clínica desde enero, la Nueva EPS no ha autorizado el traslado a un centro de mayor complejidad. Lo están dejando morir”, denunció Luis Daniel Osorio, uno de los familiares de Julio de León.
Lo más grave, denuncian sus familiares, es la total desprotección institucional en la que se encuentra este joven de escasos recursos, ya que, hasta el momento, la Personería Municipal de Tenerife no ha hecho presencia o brindado acompañamiento a la familia.
“Uno no sabe a quién más pedirle ayuda ni qué hacer, porque mientras el juzgado garantiza el derecho de defensa de las entidades que deben brindar la atención médica, Julio sigue ahí en una cama, muriendo lenta y dolorosamente por falta de una remisión a veces y otras porque no hay cama ni turno en la agenda de los especialistas”, comentó Osorio, quien también agregó con preocupación que hoy la familia de Julio de León vive de la buena voluntad de amigos y familiares.
Finalmente, mientras el juzgado estudia si decreta una medida provisional que obligue a las entidades a actuar en favor de la salud de Julio César, en San Luis Beltrán su familia, campesinos humildes que han gastado hasta lo que no tienen, solo atinan a repetir, entre el llanto y la rabia: “no es justo que se muera por un papel que nunca llega”.
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