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Golpe a ‘Los Pachenca’: caen nueve integrantes del anillo de seguridad de alias “Naín” en La Guajira

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En una ofensiva que redefine el tablero criminal en el norte del país, las Fuerzas Militares asestaron un golpe directo contra las estructuras de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, debilitando de forma sustancial el poder del cabecilla conocido como alias “Naín”, también llamado “El Menor”.

La operación, ejecutada en el marco del Plan de Operaciones “Ayacucho Plus”, se desarrolló en la vereda Kamuishisain, zona rural del municipio de Uribia, donde tropas del Ejército Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, en coordinación con la Policía, adelantaron un asalto directo contra el Frente “Javier Cáceres”, estructura armada de este grupo ilegal.

El resultado fue contundente: nueve integrantes de la red de seguridad y apoyo de alias “Naín” murieron en desarrollo de operaciones militares, lo que, según información oficial, representa una afectación cercana al 75 % de esta organización criminal. En términos operacionales, se trata de un golpe que no solo deja sin protección a uno de sus principales cabecillas, sino que compromete seriamente su capacidad de reacción en la región.

Además de las bajas, las autoridades reportaron la incautación de armamento largo y corto, material de intendencia, dos camionetas y dos motocicletas, elementos que, presuntamente, eran utilizados para sostener actividades ilícitas como extorsión, narcotráfico y control territorial.

Aunque la operación dejó tres uniformados del Ejército con heridas leves, estos fueron evacuados oportunamente y permanecen fuera de peligro bajo atención médica especializada.

Más allá del resultado táctico, el impacto estratégico es claro: esta estructura era clave en la coordinación de rutas del narcotráfico y en el control de la Troncal del Caribe, corredor fundamental para la movilidad criminal entre los departamentos de Magdalena y La Guajira. Su debilitamiento representa una fractura en las finanzas ilegales y en la capacidad de expansión del grupo.

Sin embargo, el trasfondo va más allá de una operación militar exitosa. Este golpe pone nuevamente sobre la mesa la persistencia de estructuras armadas en el Caribe colombiano que, pese a los anuncios de control estatal, continúan disputando territorios, rutas y economías ilícitas.

Las Fuerzas Militares reiteraron que mantendrán la ofensiva contra estos grupos, asegurando que las operaciones se desarrollan bajo el respeto a los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.

La pregunta que queda en el aire es si este tipo de golpes logran desmantelar de fondo estas estructuras… o si, como ha ocurrido antes, solo reconfiguran el mapa del crimen en la región.