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Cultura y Territorio

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Las ciudades, siempre ha sido así, constituyen un eje estratégico de articulación territorial, económica, cultural y social, al estar integradas por toda una serie de dinámicas complementarias, por lo que su consolidación exige un proceso sostenido que responda al avance demográfico, la expansión urbana y la diversificación productiva. Es este un proceso que suele desarrollarse en contextos de planificación incompleta o proyectos inconclusos, acompañados por intensos flujos migratorios, estructuras económicas con bajos niveles de industrialización y un mercado del suelo débilmente regulado, que genera resultados de expansión urbana fragmentada y desigual, presionando servicios, infraestructura y el ordenamiento territorial; razón para que en este escenario, la gobernanza adquiere especial relevancia, pues el porvenir de las regiones dependerá de decisiones políticas orientadas a construir una visión integral de desarrollo.

Entre algunas o muchas debilidades estructurales destaca de manera singular el limitado fortalecimiento institucional. La ausencia de mecanismos permanentes de coordinación intermunicipal dificulta la planificación conjunta del uso del suelo, la movilidad, la gestión ambiental y la provisión de servicios básicos; fragmentación administrativa que genera políticas aisladas e ineficientes que obstaculizan en gran medida la consolidación de un sistema urbano integrado, que demanda avanzar hacia instancias metropolitanas con capacidad normativa y técnica que articulen decisiones estratégicas y garanticen una gobernanza compartida.

 En infraestructura, lo que podemos ver entre nosotros, persisten rezagos importantes, dado que no hemos priorizado como se debieran, proyectos de conectividad vial, movilidad urbana ni equipamientos metropolitanos capaces de reducir desigualdades territoriales, el transporte público continúa siendo limitado e ineficiente y la ampliación de redes de agua potable y saneamiento se realiza de forma desarticulada, lo que es definitivamente una tarea pendiente.

 Al lento dinamismo económico regional se suma la muy limitada concentración de servicios especializados e industria ligera que restringe sobremanera su potencial como nodos de desarrollo, por lo que es necesario impulsar políticas de atracción de inversiones (estrategia y conjunto de acciones mediante las cuales ciudades, departamentos o países buscan captar capitales nacionales o extranjeros. Su objetivo es dinamizar la economía local, generar empleo, transferir tecnología y mejorar la calidad de vida de los habitantes); y, clústeres productivos (concentración geográfica de empresas e instituciones entre las que se encuentren universidades, proveedores y gobiernos locales interconectadas que operan en un mismo sector, cuyo objetivo es competir y colaborar simultáneamente para aumentar la productividad, reducir costos e impulsar la innovación). 

 Requiere todo lo expuesto en consecuencia, superar a tope la improvisación mediante planificación estratégica, cooperación intermunicipal e inversión pública coordinada, lo que resulta  determinante para consolidar integraciones competitivas y definitivamente sostenibles. *Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público. Analista. Conferenciante. Columnista