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NO PERDAMOS LA ESPERANZA

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NO PERDAMOS LA ESPERANZA

Por: Ruben Darío Ceballos Mendoza

 

Opinión | Muchas personas en referencia con el transcurrir administrativo público de nuestra ciudad, que nos están robando la esperanza, a lo que sin llegar al dramatismo que lo cual señala, opino que no podemos perder la esperanza. Indican dichas voces que nada está funcionando debidamente, que no hay liderazgo, que la ciudad anda manga por hombro, que le quedó grande a nuestro Alcalde la administración municipal; pero que lo peor de todo, en lo que hacen énfasis, lo que me parece más que peligroso, y es que se ha convertido nuestro Burgomaestre en el principal jefe de debate de los denominados naranja, ya que de seguir como vamos volverían irremediablemente a tomar las riendas del destino de los samarios en las próximas elecciones.

Otro aspecto que se señala es que hemos tenido que seguir soportando, entre otros males,  la inseguridad a niveles insospechados que han resultado dolorosos, como el perder dinero, la vida y más otras cosas, sin embargo, hay algo más: mientras que el dinero puede recuperarse con mucho trabajo y sacrificio, una vida perdida, es para siempre; situaciones qu8e se han dado en el Distrito por causa del feroz actuar de los delincuentes y todos por ende sufrimos las consecuencias; por ello quiero insistir ante tan graves preocupaciones, que bajo ningún punto de vista podemos darnos el lujo de perder la esperanza, lo que soporto en los dichos que “La esperanza es lo último que se pierde» y “Mientras hay vida, hay esperanza”, pero, cuando esta se socava a nivel general, puede afectar el destino de una población no solo en su economía, sino a la forma en que las personas piensan, sienten y toman decisiones, lo que agrava el asunto.

Y hay más, que a escasos 14 meses y días de culminar la administración presente, cambiado, y no en positivo, el ánimo de la ciudad, directamente impactado en los hogares que se sienten afectados de manera directa por sentirse en crisis, desgobernados en su decir, erosionados en sus ingresos, en las expectativas económicas,  en la falta de empleo y trabajo, en el bolsillo y hasta en los proyectos de vida, lo que es visto así, de veras más que preocupante.

Refieren además que ha aumentado el costo de vida. Se nota la pérdida de ingresos y de trabajo. Se sufre alto estrés, ansiedad, temor e incertidumbre. No hay fuentes de trabajo. El comercio ve mermada sus ventas. Las familias ven que sus ingresos no les permite llegar a fin de mes; pero que es lo más, el cambio en las expectativas de la gente, sobre todo de cara al próximo debate electoral. Además, que hoy por hoy con una situación económica nada boyante, con estrechez económica qie no es algo menor, tienen que postergar compras, evitar gastos, frenar inversiones y abandonar nuevos emprendimientos, ya que en suma, cuando se pierde la confianza se deja de arriesgar e invertir para crear riqueza y empleo, lo que no puede permitirnos perder la esperanza.

Igualmente, se percibe algo más que doloroso, la gente que empieza a pensar en irse, mudarse a otra región del país de haber una oportunidad laboral o comercial; otros queriendo estudiar la posibilidad de emigrar al exterior si la economía no mejora; y los jóvenes, también empezando a pensar que las oportunidades están en otra parte, que tienen que desarraigarse para trabajar en otra parte; y, que el sueño de progresar en tierra propia se esfuma.

Por esto, cree la gente que se debe la ciudad una mejor administración municipal y nunca entender nuestras autoridades que los señalamientos que hacen son voces de protesta porque sí, sino porque sienten violentados sus derechos en cuanto empleo, trabajo, alimentación, salud, educación, infraestructura, aseo, movilidad. Sienten que se les viola el sagrado derecho a vivir en paz, a tener la esperanza de un mejor futuro y que ya tenemos demasiados pobres para seguir permitiendo que la vida de otros cientos de miles sea afectada por una mala administración que no se ha preocupado y menos ocupado de lo fundamental.

Sostienen que Santa Marta quiere y necesita oportunidades para trabajar, producir, progresar, echar raíces, y que ello es lo que justamente debe ofrecer la Administración municipal en contexto de un Modelo Exitoso de desarrollo, por lo que necesitamos caminos abiertos al trabajo, al emprendimiento, a la innovación, a la inversión, la producción, las exportaciones, al desarrollo y al progreso en general, senderos precisos para recuperar la confianza e ir tras la esperanza que no podemos perder en quienes producen, en quienes quieren construir aquí su futuro sin miedo en el corazón. Recordemos siempre que no podemos perder la esperanza.

 

*rubenceballos56@gmail.com tw: @CeballosRuben56–Ing: @rubenceballos2021Jurista. Especializado en Derecho Penal. Derecho Laboral. Docente Universitario. Conferencista. Columnista.