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Análisis

CONTROVERSIA DETRÁS DEL DÍA DE LA RAZA

Opinión Caribe

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Culturas indígenas y afrosdescendientes rechazan el sentido de la festividad

Mientras un sin número de países en Latinoamérica conmemoran el 12 de octubre de 1492 como el día de la raza (encuentro de diversas culturas), o el descubrimiento de América, para los indígenas y afrosdescendientes en Colombia se trató de un “asalto”, no sólo a nuestra riqueza sino también a la cultura, a las costumbres y a nuestro origen. OPINIÓN CARIBE habló con los máximos líderes de las etnias protagonistas en la trascendental fecha, quienes exponen los motivos por los cuales no se debe conmemorar este día como un gran paso para la humanidad sino que, por el contrario, se debe recordar como el inicio de la esclavitud.

Rechazo e indignación fue la conclusión a la que llegaron los líderes de las comunidades indígenas y afrosdescendientes en Colombia, cuando se les consultó con respecto a la celebración del doce de octubre.

El director del Centro de Investigación de las Comunidades Afrocolombianas, José Eulícer Mosquera Rentería; el secretario general de la Organización Nacional de Indígenas en Colombia (Onic), Juvenal Arrieta; y el Investigador social y miembro de la comunidad Rastafari en Panamá, Gilberto Toro, coincidieron en que, en la actualidad, la conmemorativa fecha, ha despertado un amargo recuerdo que con el paso de los años se quiere ocultar.

Desde una concepción antropológica, el departamento de investigación afrocolombiana determina que una de las razones por las cuales no se une a la celebración del día de la raza, tiene que ver con el hecho de considerar que en el mundo no existen razas humanas, “esto no es más que una creación europea con el fin de dar a conocer su dominio como colonizadores y justificar su poder sobre todos los pueblos del mundo. Para nosotros el doce de octubre es el día en el que todas estas comunidades se encontraron, teniendo en cuenta que la humanidad nació al sureste de África, entre Kenia, Tanzania y Etiopía, y desde ahí se fue esparciendo por todo el mundo”, dijo José Mosquera, director del Centro de Investigación de Comunidades Afro en Colombia.

DÍA DE LAS IDENTIDADES

Cada una de esas comunidades (Afro, Indígena, Europea) ya había adoptado una cultura, identidades que al momento de reencontrarse empezaron a hacer simbiosis, dando paso a nuevas expresiones humanas de las cuales hacen parte un gran porcentaje de comunidades establecidas en Colombia.

Con respecto a la celebración del día, que se ha dado a conocer en el mundo como el día de la raza, las comunidades Afro se han encargado de contarle a Colombia qué hay detrás de esa fecha emblemática.

“Ese día nos damos a la tarea de llevar a cabo encuentros, seminarios, talleres y demás en todo el país, con la intención de mostrarle a los colombianos cómo fue históricamente el desarrollo de nuestra cultura Afrosdescendiente y, cómo se llevó a cabo esa simbiosis de los tres núcleos étnicos básicos que se encontraron en América” expresa el director del Centro de Investigación de las Comunidades Afrocolombianas, José Eulícer Mosquera Rentería.

Aunque en Colombia el día ha sido reseñado como emblemático, en otros países se muestra rechazo a la celebración del día de la raza y se organiza el 11 de octubre el día del antifestejo.

¡NOS HICIERON DAÑO!

La llegada de los europeos a este continente ha sido catalogada como la época del sufrimiento para grupos indígenas y afrocolombianos asentados en este territorio, “nos utilizaron para producirles inmensas riquezas con trabajos excesivos, y no obstante nuestros antecesores fueron sometidos a malos tratos con el fin de cumplir el cometido y satisfacer la necesidad de los “blancos”, ese periodo lo hemos llamado, desde el punto de vista político, como una invasión y opresión sobre otros grupos no europeos”, apuntó Mosquera.

En la actualidad según datos estadísticos emitidos por el Dane, en Colombia los grupos étnicos son los más marginalizados, pese a que ha habido intenciones gubernamentales sobre esta problemática, expertos consultados afirman que es un problema educativo donde no se destacan positivamente los aportes históricos y antropológicos de los pueblos indígenas y afros que llegaron y pusieron todos sus valores al servicio de la construcción de las nuevas sociedades.

“Consideramos que debe hacerse un cambio en primer lugar educativo, seguido de ello, inclusión de estas comunidades en planes de desarrollo para cubrir ese déficit histórico que hemos tenido y, por último seamos incluidos en condiciones de igualdad”, precisó Mosquera.

Para el Ministerio de la protección social, la marginalidad en Colombia se da de forma general, pero si se trata de sectorizar los núcleos más afectados, estos están ubicados en el Pacífico colombiano, desde Tumaco hasta el Chocó, considerados los núcleos afros que más sufren y que aún conservan la cercanía con el continente Africano.

Lo mismo ocurre en otras zonas alejadas de las grandes urbes como el caso del Magdalena medio, Atlántico y los Valles interandinos, donde las cifras de pobreza son elevadas, producto de la violencia, el paramilitarismo y el desplazamiento forzado, y la lucha constante de estas comunidades por defender sus territorios.

Por otra parte, el doce de octubre tiene otro significado desde el punto de vista indígena, así lo da a conocer el secretario general de la Organización Nacional de Indígenas en Colombia (Onic), Juvenal Arrieta, “como comunidad indígena ese día debe ser considerado como el día de la resistencia y la lucha por la dignidad de los pueblos indígenas, alrededor de lo que ha sido el colonialismo, la invasión y el saqueo de nuestro continente”.

Situación que propicia la realización, en los próximos días, del debate histórico político con la diligencia indígena continental en Cochabamba, Bolivia, escenario donde los representantes de las comunidades debaten las variables de la colonización en la actualidad.

“Aunque observamos del Gobierno Santos la intención de reconocer nuestros derechos de inclusión e importancia de la diversidad cultural y hemos tratado de avanzar con decretos de ley, hemos tenido dificultad en los acuerdos que en su mayoría no son cumplidos”, asegura Arrieta, agregando que en medio de un proceso de paz los pueblos indígenas deben tenerse en cuenta porque son quienes en realidad han vivido el conflicto armado en Colombia.

¡QUEREMOS LA PAZ!

“Es fácil estar en Bogotá o en Santa Marta y hablar de este tema, como comunidad anhelamos la paz, sin embargo, no puede haber negociación de espalda a nosotros como indígenas y a toda la población en Colombia, nuestra finalidad es que esta guerra acabe para que nosotros podamos tener más participación” expresa Arrieta.

“Esperamos que en ese proceso de paz se hagan cambios estructurales para que el país entienda que la falta de equidad social es el ingrediente principal para la violencia, y que el primer acto de justicia debe ser con estos dos núcleos, Afro e Indígena, se debe resolver la falta de equidad de estas comunidades e incluirlos en planes diferenciales que logren sacarnos de esa marginalidad histórica en la que hemos vivido. El Dane ha revelado que los altos índices de pobreza están en nuestras comunidades, en el sector rural del pacífico y el Valle interandino” puntualizó el líder.

Para el Investigador social y miembro de la comunidad Rastafari en Panamá, Gilberto Toro, con más de veinticinco años de experiencia, esta fecha nos debe recordar la rebeldía en contra de normas establecidas por un nuevo sistema que ha querido contar la historia a su estilo.

“Partiendo de lo que se vivió en África en sus principios con respecto a la guerra del etíope por parte del coloniaje impulsado y explotado por el hombre blanco, la comunidad Rastafari está en contra de todo tipo de opresión”, apuntó, asegurando que con la llegada de los europeos a América se dio paso a una invasión y exterminio de las culturas nativas, sometidas a la imposición de una religión católica y al cambio del nombre autóctono por uno español “fue una imposición, una invasión que no amerita celebración, un exterminio que se dio históricamente”.

Para el líder de la comunidad Rastafari en Panamá, en la actualidad se destacan los pronunciamientos del papa Francisco al pedir perdón por las malas acciones llevadas a cabo por la Iglesia Católica a su llegada a América, “todo el resarcimiento y reconocimiento de los daños es bienvenido para nosotros, porque promovemos la paz, el amor, y dejamos claro que en la humanidad no hay razas ni fronteras y cuando todo el mundo lo vea así finalmente tendremos paz”, apuntó Toro.

Desmintiendo la hipótesis del retorno de estas culturas africanas a su continente de origen para dejar de ser marginados en América, Gilberto Toro, dejó claro que es una lucha por el derecho de igualdad “somos muy diferentes a nuestra ascendencia que llegó a América, constituimos nuevos grupos étnicos y debemos pelear porque aquí en América nos reconozcan nuestros derechos y nos incluyan en condiciones de igualdad con los demás connacionales y dejar a un lado la idea Rasta de volver a las tierras de origen como Babilonia”.

“Todo depende de la mentalidad de quienes estén a la cabeza de los distintos Gobiernos, de mantener en buenas condiciones a todas las comunidades culturales como la Rastafari y la indígena, respetando nuestro mandato espiritual, sin tener que cambiar de apariencia, tal como nuestra barba, cabello largo y demás, aunque nunca dejaremos de estar en la sombra del estigma de si somos drogadictos o sucios” finalizó.

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