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Choque de dos culturas: El hambre en La Guajira y falta de intervención del Estado

Opinión Caribe

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En todo el país se habla de la muerte por desnutrición de los niños Wayúu en La Guajira, pero justamente en el marco de la celebración del Día del Niño, las estrategias e intervenciones por parte del Estado en la península, todavía no arrojan resultados. Es el choque de dos culturas: la práctica de la comunidad Wayúu y la población civil, también llamada Alijuna. OPINIÓN CARIBE consultó a expertos que hacen hincapié en que es necesario conocer la cultura antes de prestar ayudas, las cuales resultan insuficientes para las costumbres de estos indígenas.

Se escucha el llanto incesante de los más pequeños. No es el llanto de la vida, ese que madre Natura devela en cada nacimiento. Se trata de un lamento profundo provocado por el hambre, ese mal que se ha ensañado desde siempre contra de los niños Wayúu, en algunos casos por la desidia y el abandono estatal, producto de malversaciones de miles de millones de pesos y en otros casos, por la terquedad cultural de una etnia que se resiste a las prácticas Alijunas.

El presente para estas familias indígenas de la Alta Guajira que han visto morir uno por uno a sus seres queridos, que deberían estar llenos de vida, es tan árido como el extenso desierto que les rodea. La Guajira, siendo uno de los Departamentos que recibe el más alto beneficio en la región Caribe por cuenta de las regalías generadas por la extracción de carbón a lo largo de las últimas décadas, lo que refleja es la otra cara de la moneda: muerte por falta de alimento.

La doctora pediatra, con maestría en salud pública, además integrante del pueblo Wayúu y directora de la fundación ‘Los hijos del sol’, Liliana Curiel, explicó varios aspectos de la situación actual de los niños de La Guajira, porque la atención a los menores no se logra, debido a que las familias de esta etnia no lo permiten, porque su cosmovisión y su manera de organizarse no lo permiten.

La profesional especificó, que el tema Wayúu, a través de todo el sincretismo cultural, ha abierto la puerta a todas las posibilidades, siempre y cuando se respeten sus gustos y costumbres. Con todo lo que tiene que ver con las ayudas para la combatir la desnutrición en La Guajira, está precisamente la interculturalidad, “nosotros no podemos intervenir en lo que no conocemos. Los que somos oriundos de la península conocemos las múltiples causas de la desnutrición. Pero es importante crear estos espacios para abordarlos”, aseguró la médico pediatra Wayúu, Liliana Curiel.

Los indígenas Wayúu se sienten capaces de luchar contra el hambre, pero actualmente, las situaciones han sido mucho más adversas que las anteriores, tanto que la pediatra Curiel hace referencia que desde sus orígenes, esta cultura está acostumbrada a resistir la sequía y en torno a eso hay muchos mitos, “nos cuentan nuestras abuelas a través de la tradición oral, que el hambre es un espíritu, que se llama Jamu, que lucha con el wayúu en el desierto y lo somete a prueba y el indígena a través de toda su historia milenaria está acostumbrado a vencerlo”, narró.

Lo que ocurre actualmente es que hay unas condiciones diferentes en La Guajira que no han dejado que esta capacidad que tiene el wayúu de defenderse y concertar con el hambre. Esas condiciones hacen que se prolonguen las cosas y que llegue a las cifras actuales de mortalidad debido al alto estado de desnutrición.

ACTUACIÓN Y CONTROL DE LOS ESPÍRITUS

Cuando Jamu, espíritu del hambre, flecha las leyes de los Wayúu, hiere también a toda su descendencia, por ello es que en todo este tema de enfermedad y muerte de los indígenas participa toda la familia.

Hay un sistema para interpretar las enfermedades en los niños wayúu que es importante conocerlo, “a veces cuando llevamos prácticas curativas occidentales, que estamos precisamente con su cosmovisión -esta podría ser una de las razones por las cuales las estrategias de salud pública no han dado los resultados esperados como si los están dando en otras partes del país- los indígenas acceden a dejarse atender”, aseguró la profesional de la Salud.

“Entonces, cuando la institucionalidad pide autorización para sacar a los indígenas de su entorno y llevarlo a una entidad de salud, se enfrenta con la familia, con toda la ascendencia maternal, paternal, las tías, entre otros. Somos capaces de ponernos frente a las instituciones y no dejar que se lleven a los niños, porque tienen que respetar nuestros gustos y costumbres”, aseveró la pediatra, Liliana Curiel.

Hay un sistema interpretativo de las enfermedades en la edad pediátrica, el cual se divide en dos grandes ramas: unas que son originadas por un espíritu al que los Wayúu denominan Guanulü y otras originadas por Ayüle.

Las enfermedades originadas por Guanulü son un sistema de padecimientos de signos alarmantes para la etnia. En este grupo entran las convulsiones y la desnutrición, este último para los Wayúu es el Apüle, lo que algunas personas le llaman el mal de ojo. Las enfermedades Guanulü se dividen en varias, algunas que son trasmitidas por contacto con nuestra mente que los llevan a territorios prohibidos de los Wayúu y esas tienen la potestad para tratarlas el Oüch o médico tradicional, que para los Alijuna es el Piachy y para otras culturas es lo que llaman Chamán.

Los dolores ocasionados por Ayüle se dividen en las que son originadas por el viento como las neumonías, infecciones respiratorias agudas; las que son ocasionadas por el agua, como las diarreas agudas, y las enfermedades que son originadas por contacto, como los parásitos y las de piel que son prevalecientes en la comunidad Wayúu.

“Las enfermedades ocasionadas por Ayüle abren la puerta a la medicina occidental, porque la ideología es diferente. El médico occidental o pediatra llega a tratar las sintomatologías producidas por Ayüle y tiene la capacidad de tratarlas con la medicina occidental. El indígena Wayúu reconoce cuales las enfermedades ocasionadas por Ayüle y por Guanulü”, dejó claro Liliana Curiel.

En este orden de ideas, los síntomas ocasionados por Guanulü, las trata el Oüch o médico tradicional indígena con todos sus fármacos Wayüu, es decir, con plantas. Según las declaraciones de la médica Curiel, la Universidad de La Guajira se ha especializado en estudiar cada una de estas plantas.

De esta manera, es preciso indicar, que el médico occidental si tiene las puertas abiertas en la comunidad indígena Wayúu, toda vez que el Oüch le dice a la madre indígena que no puede tratar ciertos casos y quien debe intervenir es el médico de la bata blanca, porque es una enfermedad ocasionada por Ayüle.

“Identificar lo propio para hacer lo pertinente, es la mejor estrategia de salud y de interculturalidad que pueden utilizar los médicos que estamos llamados a actuar en esa franja de respetar nuestra cultura, sin intervenir con prácticas curativas occidentales”, dio a conocer la médico pediatra wayúu.

SITUACIÓN MULTICAUSAL

El estado de desnutrición en los niños y justamente en los Wayúu tiene que ver con un problema multicausal, que se debe a la confluencia de factores ambientales, económicos e incluso de relaciones fronterizas.

El antropólogo, Weildler Guerra Curvelo, quien pertenece a la comunidad Wayúu, dialogó con OPINIÓN CARIBE sobre este particular e indicó, que la situación actual de los Wayúu, se debe al hecho de que los últimos tres años, La Guajira ha experimentado prolongada sequía. Adicional, la economía venezolana ha presentado un problema de desabastecimiento de alimentos, de los cuales muchos indígenas de esta comunidad se alimentaban.

“Toda esta situación, unida a una crisis en la economía tradicional Wayúu, ha llevado a la exacerbación del hambre en algunos sectores de La Península, en especial, en el municipio de Manaure, algunas áreas urbanas de Riohacha y Maicao y parte de Uribia. Ocurre fundamentalmente en el norte, no golpea por igual a todos los sectores, pues esto va a depender de los recursos económicos, materiales y cognitivos que pueda tener un grupo familiar indígena”, explicó el Antropólogo.

En este momento la ayuda estatal es de carácter asistencial por la emergencia, pero habría que profundizar en el tema para dirigir esa ayuda y el abastecimiento de agua, a la dotación y el fortalecimiento de la economía tradicional Wayúu, en actividades como el pastoreo, la pesca, pequeña agricultura, recolección de frutos y cambiar el enfoque en el modelo que el Estado tiene para apoyar a la población indígena.

Resaltó Weildler Guerra, que de igual manera es supremamente importante garantizar el acceso a los alimentos tanto por la vía espacial como la vía de comunicación, además de los recursos económicos que se requieren para adquirirlos.

Los programas del Estado deben tener una viabilidad cultural y la planificación de ello debe contemplar variables de carácter sociocultural como la dispersión espacial de los asentamientos, la organización social y política, su conjunto mítico y su economía tradicional.

SÍ ES POSIBLE ATENDER A LOS WAYÚU

Aunque varios organismos gubernamentales han estado despachando desde La Guajira, para atender precisamente a los niños y niñas de la comunidad Wayúu, que están en estado de desnutrición, la médico pediatra Wayüu, especialista en salud pública, Liliana Curiel, recomienda establecer la igualdad en la intervención, reconociendo al indígena con todas sus características de ser humano, “porque se nos olvida esa pequeño detalle. Así mismo, identificar los usos y costumbres de los Wayúu para que la atención sea eficiente y obtener mejores resultados”.

Además, es necesario rescatar de la cultura Wayúu más que sus costumbres, los gustos de esta comunidad y entender su forma de trabajar para que se diseñe una estrategia intercultural, “en una investigación que hicimos, constatamos que Maleigüa, el dios Wayúu les dice a las madres: son ustedes las que deben preservar la etnia. Por eso todos los trabajos que se realicen en la comunidad debe incluir a las madres Wayúu y enfocados en ellas”, aseguró Curiel.

Hay muchas estrategias para atender a esta etnia que se podrían rescatar, tales como su agricultura, artesanía, entre otros, para el beneficio de la salud de los niños de esta comunidad.

¿DESCONOCIMIENTO?

En la mayoría de los casos, los indígenas reciben las ayudas del Estado, pero se presentan ciertas situaciones por desconocimiento de las costumbres de la cultura Wayúu. Por ejemplo, cuando le regalan fécula de maíz o la llamada maizena, con la cual se hacen natillas, coladas y buñuelos, los Wayúu no lo tienen como tradición culinaria, por tanto, es posible que haya habido casos, en Maicao, donde estas ayudas son vendidas para comprar alimentos como el maíz, café, azúcar, arroz, aceite, que, si son parte del patrón alimenticio de ellos, así lo dio a conocer el antropólogo de la comunidad, Weildler Guerra Curvelo.

En tal sentido, hay muchos prejuicios de los funcionarios hacia la población Wayúu, que se han dado por el desconocimiento e ignorancia sobre la cultura. “En La Guajira hay instituciones que tienen décadas de existencia, las cuales, durante ese tiempo, hubiesen realizado un estudio antropológico de primera mano y confiable, pero no lo han hecho así”, por ello, no hay verdaderos programas sociales dirigidos a esta comunidad”, puntualizó.

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