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Análisis

Caos en Minca: La falta de planificación amenaza al corregimiento

Opinión Caribe

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Hace una semana el presidente Juan Manuel Santos inauguró la vía que comunica a Santa Marta con ese corregimiento. Sin embargo, el reto es preservarlo como atractivo ecoturístico, debido a la demanda de visitantes.  

Por Ever José Cantillo

La construcción de vías en Colombia es sinónimo de avance en todo tipo de aspectos para municipios y pueblos de sus diferentes departamentos.

En el Magdalena, proyectos como la doble calzada de la vía Santa Marta – Ciénaga, por decir un ejemplo, ha permitido que el flujo vehicular sea mayor y se acorte en términos de tiempo el traslado de una ciudad a otra.

Los avances en esta parte del país en materia de vías departamentales esperan el financiamiento por parte del Gobierno Nacional, tal como sucedió con la recién inaugurada vía Mamatoco – Minca, compuesta por 14 kilómetros de asfalto y entregada el pasado ocho de julio por parte del presidente Juan Manuel Santos, luego de un año de haber iniciado obras.

A 650 metros sobre el nivel del Mar, Minca se impulsa con mayor fuerza como atractivo turístico y ecológico, debido a la facilidad que la vía le permite a los visitantes nacionales e internacionales llegar hasta ese lugar en 20 minutos.

Sin embargo, Minca, denominada capital ecológica de Colombia, enfrenta una amenaza que llama la atención, incluso de quienes celebran con mucho entusiasmo la inversión de 40.059 millones de pesos de la Nación en los trabajos que la semana pasada comenzaron a funcionar.

José Acel Martínez, minquero de 65 años, asegura que los 50 hoteles que existen en ese lugar ya no dan abasto para albergar a las personas, “hay algunos que se regresan, hay otros que piden quedarse hasta en el suelo con tal de disfrutar de las bondades de este paraíso”.

A pesar de ello, la presencia de visitantes a este corregimiento siempre ha sido elevada, gracias a la hospitalidad que los 3.600 habitantes (Registro Dane 2016) proporcionan a los turistas.

Los fines de semana el corregimiento se atiborra de gente y automóviles, y la circulación se torna complicada. Minca carece de parqueaderos, situación que se evidencia con mayor constancia a la entrada del sector de Pozo Azul, conjunto de piscinas naturales que se convierte en parada obligada para quienes acuden hasta el corregimiento.

No hay regulación de ingreso de turistas, como tampoco vigilancia. Las temporadas de vacaciones le dan al turista la posibilidad de disfrutar de la naturaleza, pero el río se encuentra atestado por cientos de bañistas.

Diego Armando García, edil de la Localidad Tres y presidente de la Comisión Tercera de Turismo y Recursos Naturales, resalta los beneficios que traerá la nueva vía. Así mismo, es uno de los líderes que tiene clara la afectación que producirá la carga de personas y de vehículos si el Distrito no visiona y ejecuta estrategias de conservación ambiental.

“Todo estamos de acuerdo con que el desarrollo es evidente. Se beneficiarán los agricultores y los comerciantes. Ha aumentado el flujo de turistas, que está bajo la lupa de ediles y el Concejo.

La demanda desproporcionada puede afectar el entorno ambiental. Trabajamos en el diseño de estrategias para que esto no suceda, que caracterice el número de personas que puede ingresar en este paraíso durante un fin de semana” expresa.

Una idea similar implementó Parque Nacionales con el propósito de conservar las bondades naturales del Parque Nacional Tayrona, porque según ellos, a diario puede recibir hasta 6.900 visitantes.

“Hay que controlar el ingreso. También hemos dialogado con la Gobernación del Magdalena la posibilidad de implementar peajes”, sostiene.

No obstante, reconoce que la conservación ecológica de Minca que hoy podría estar en riesgo, depende de las comunidades de esa zona, por ello, es necesario trabajar con los habitantes la limpieza de ríos y crear conciencia ambiental en aras de evitar los llamados ‘paseos de ollas’ u otras prácticas similares que destruyan la naturaleza.

INDÍGENAS Y GREMIOS HACEN LLAMADO AMBIENTAL

La preocupación por la conservación ecológica de Minca también hace parte de las comunidades indígenas. Los ancestrales consideran prioridad que los entes territoriales trabajen tanto la infraestructura vial como la protección de esta parte de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Rogelio Mejía Izquierdo, gobernador indígena arhuaco, manifiesta que se debe asegurar la conservación ecológica mediante estrategias de cultura ciudadana. Asegura, que el corregimiento está improvisado y a futuro el título de capital ecológica colombiana ‘puede quedar como nombre solamente’.

Los cafeteros, a su vez, exigen gran esfuerzo por parte de los entes competentes, porque su producto cultivado en 5.228 hectáreas en Minca y es exportado, también necesita de buenas condiciones ecológicas.

“La vía nueva va a generar progreso para nosotros los cafeteros que durante mucho tiempo hemos sufrido por las lluvias. Debemos concienciarnos acerca de la importancia del Ambiente”, asegura Jorge Luís Balaguera Tornet, miembro municipal del Comité de Cafeteros de Colombia.

Considera, que el crecimiento urbanístico descontrolado es otro de los problemas, que si no se atiende a tiempo atentará contra la ecología minquera.

“Debe haber planeación por parte de los entes como Alcaldía. Deben crear oficinas de planeación para que haya orden”, propuso Balaguera.

EL DISTRITO COMIENZA ESTUDIOS

Según el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, Minca es uno de los cuatro centros poblados al igual que Taganga, Bonda y Guachaca, por ello el tratamiento urbanístico es especial.

Ante la amenaza para la biodiversidad del lugar, el secretario de Planeación Distrital, Francisco García Rentería, reconoce que la norma urbanística existente desde el año 2000 no ha sido cumplida de manera adecuada por las personas. “El plan anterior, en esencia, no es una norma mala, sino que no se cumplió”, asegura.

Entre las irregularidades identificadas hasta el momento, se observa, que poseedores de tierras han caído en el error de subdividir suelos y venderlos a personas que posteriormente los vuelven a dividir y a vender sin respetar accesos o vías públicas.

De acuerdo con la norma, en el área rural, ningún predio debe ser dividido en menos de dos hectáreas. No obstante, y a pesar de lo que podría afectar el crecimiento urbanístico de esta población, señala, que es hora de analizar la posibilidad de que a las personas en Minca se les permitan construir casas hasta de cuatro o cinco pisos en ciertas zonas.

En estudio, también se encuentra la extensión de las unidades agrícolas familiares. Planeación afirma, que está revisando el componente de los retiros de los ríos para declarar zonas como áreas de interés estratégico y los nacimientos de los caudales.

“Tenemos un estudio que ha identificado unas áreas y lotes que el Distrito debe adquirir para favorecer el tema del caudal ecológico de los ríos Manzanares, Gaira y Piedras, tenemos una reserva de cerca de 3 mil millones de pesos para comprar lotes para brindar servicios ambientales, vamos a tener mayores presiones en lo urbanístico y ambiental”, expresa García.

El proyecto que busca ser presentado ante el Concejo y que facultaría al alcalde Rafael Alejandro Martínez, aún no ha sido formulado.

Mientras tanto, comienzan a llegar a la comunidad a través de los ‘Pactos del Buen Vivir’, una lluvia de ideas que puedan implementar desde las fincas y casas de Minca en pro de la conservación ecológica.

CORPAMAG NO CONOCE EL POT

La ambientalista Sandra Vilardy, aunque destaca el avance y desarrollo que las vías llevarán a Minca, también lo considera un elemento de fragmentación de los ecosistemas.

“Estos efectos se pueden mitigar, nunca evitar, en la medida que existan planes muy articulados con el Plan de Ordenamiento Territorial, además de otros instrumentos de ordenamiento ambiental que pueden diseñar y articular con la autoridad ambiental, el Distrito y la comunidad. La preocupación es muy válida, en la medida que el turismo puede llegar a ser completamente depredador, si se realiza en un territorio que no tiene claras las reglas del juego de la zonificación y el ordenamiento del uso del suelo, tareas que son del Distrito y Corpamag”, advierte.

OPINIÓN CARIBE consultó a la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag, sobre qué planes se pueden desarrollar desde la entidad con el fin de conservar el entorno, teniendo en cuenta la demanda de personas a la que se enfrenta Minca.

El director de ese ente, Carlos Francisco Díazgranados, asegura, que los procesos de conservación no dependen de las autoridades ambientales, sino de la respuesta a la estructuración del componente ambiental del POT que diseñe el Distrito.

“Aún no conocemos la versión definitiva del POT que debe ser radicado ante la corporación y presentado ante el Concejo Distrital. Una vez el Distrito realizada la tarea, vamos a mirar y evaluar, haremos énfasis en todo lo que tiene que ver sobre materia ambiental en la Sierra Nevada, jurisdicción de Santa Marta, que es una sentida preocupación”, anota el funcionario.

Los minqueros esperan seguir disfrutando tanto de la naturaleza como de las nuevas obras que fueron bautizadas con el lema de ´Minca Renace´.

Es claro que Gobierno y autoridades ambientales deben comenzar a trabajar de forma articulada, ambientalistas, líderes, y gremios coinciden en que este destino ecoturístico no puede verse afectado por el desarrollo en temas de infraestructura.

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