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Edición Especial

 Los sonidos de ‘La Perla’

Opinión Caribe

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Ciudad de pianos

Como se mezclaron las culturas, los acentos y las creencias, así se fortalecieron los aires musicales de ‘La Perla’ consolidando la herencia que del Caribe y Europa trajeron los primeros pobladores a Santa Marta. Una Ciudad con una riqueza cultural inmensa, pero que debe recuperar su memoria musical para mantener su historia como símbolo y no solo como homenaje a la nostalgia. ‘El Helado de leche’, es un ejemplo de ello, por ser una pieza musical insigne, que ha trascendido a lo largo de los años en la mente de los samarios.

Por Diana Solera y Fanny Medina

Con el objetivo de recuperar lo que ha denominado la ‘memoria musical de Santa Marta’ Eliécer Linero ha emprendido una ‘cruzada’ para identificar cuáles son los ritmos y piezas musicales de los que disfrutaron los primeros ciudadanos de Santa Marta.

Come era de esperarse, una ciudad a orillas del mar y por la que entraron diversas culturas, tuvo el privilegio de escuchar desde sonidos aborígenes propios de sus primeros pobladores hasta la música clásica que trajeron en sus costumbres los españoles y que se quedó en las viviendas de los primeros ciudadanos y pasó de generación en generación.

La inmensa riqueza cultural de Santa Marta cobija, sin duda, su música, sus costumbres, su literatura, el teatro y las muestras folclóricas que, aunque se han transformado con el paso de los años, tuvieron sus génesis en la colonización española y así lo demuestran los relatos nostálgicos de Eliécer Linero.

Su gusto por la música le viene de cuna, tiene el privilegio de ser el hijo del autor de la música del himno oficial de Santa Marta, Roberto Linero De Castro, lo cual cuenta con gran orgullo.

“Hemos comenzado una investigación cultural y artística con el propósito de recuperar la memoria musical de esta ciudad, la Villa de Bastidas, la ciudad más antigua de Colombia, una ciudad que albergó en su espacio grandes momentos sonoros en los que las bandas de aquella época hacían sus retretas”, relata Eliécer Linero.

Entendiendo retretas, para este caso, como función musical o concierto al aire libre, generalmente en plazas públicas, parques y paseos es posible imaginar lo que en los relatos de Linero parecer ser una de las mejores épocas para la música clásica y la elegancia elaborada de cada pieza, escuchada, valorada por los ciudadanos samarios y que aún escucharlas hoy recrearían imágenes de la vida social que se disfrutaba en los edificios coloniales y republicanos que hacen parte de la belleza de la Bahía.

“Santa Marta a finales del siglo XIX, más o menos en 1890 estaba bajo el marco de caracterizaciones de la música clásica, de música elaborada, en cada casa del Centro Histórico había pianos y por eso le llamaban ‘la ciudad de los pianos’, por su importancia. Dentro de nuestra investigación estudiamos este instrumento en las diferentes escuelas y en las diferentes épocas que existieron en la ciudad”, manifestó Linero.

Fue en 1890 que se creó en la costa Caribe la primera escuela de música, dirigida por Andrés Bermúdez y el médico músico violinista Gabriel Angulo, justamente en esa época muchos de los compositores y artistas iniciaron su formación musical en esta escuela que continuaron posteriormente en el Conservatorio Nacional De Música al inicio de las dos primeras décadas del siglo XX.

“Ya en 1937 se crea otra escuela de música, cuyo director fue el gran pianista Darío Hernández Díazgranados, según la evolución histórica aparece poco después el gran Instituto de Bellas Artes, estamos hablando ya de los años 50 y 60. De este Instituto egresaron pianistas de la calidad de Andrés Linero Brandy y Carol Bermúdez Ponce bajo la guía pedagógica de ese gran pianista Darío Hernández y María Luisa Flórez, alumna del maestro Ernesto Lecuona, gran compositor cubano”, narra Eliécer Linero.

Añade “hay que decirlo, la ciudad de Santa Marta en esos momentos históricos la música era primaria y prevaleció la música clásica contextualmente hablando, no solo la música clásica en todas sus expresiones, sino también la música del interior del país como el bambuco, la guabina y dentro de la música clásica, el vals, las sinfonías y todo alrededor de este estilo musical”.

En Santa Marta, de acuerdo con el relato de Linero también se escuchaba ópera, valses de Bach, Haydn y Mozart, alternada con la música del interior del país como los bambucos y guabinas pero la música instrumental era la preferida, piezas interpretadas por pianistas samarios como Honorio Alarcón, a quien poca gente recuerda.

Acompañando el desarrollo musical también la ciudad de Santa Marta tenía escenarios de expresiones literarias teatrales donde sus ciudadanos se preciaban de tener un nivel cultural bastante elevado, el ámbito cultural en Santa Marta ha cambiado a través de los años.

“Quiero sugerir que todos los samarios nativos y adoptivos tratemos de forjar la recuperación y el reciclaje de nuestra historia, porque estamos perdiendo justamente el sentido de pertenencia que es un principio de nuestra territorialidad como samarios, la evolución que ha tenido la modernidad ha generado una pluralidad de ritmos y ha hecho que de la música elaborada, música clásica, pasemos a la música popular, hay que recuperar la memoria musical de la ciudad, porque las nuevas generaciones se han alejado del conocimiento del estudio de lo que es y fue Santa Marta como ciudad culta, ciudad educada y ciudad histórica”, puntualizó.

‘EL HELADO DE LECHE’

Mencionar al ‘Helado de leche’ es rememorar la historia musical de Santa Marta, recordar carnavales, al futbol samario y los bailes en el Club Santa Marta. El papel que jugó esta composición musical fue tal, que, en fiestas de matrimonios, quinceañeros, y eventos de la ciudad reemplazaba al tradicional vals ‘Danubio azul’. Incluso, hoy, sigue siendo una composición insigne para los samarios, guarda parte de la historia y las vivencias de los mismos.

La autoría de esta pieza es confusa, el musicólogo Luis Antonio Bonilla en un conversatorio llamado ‘Del verdadero autor del Helado de Leche’, asegura, que “definitivamente no es de un compositor colombiano, aunque sigue suscitando una telaraña de interrogantes, que, de ser dilucidados, enriquecerán las reflexiones sobre nuestro patrimonio histórico inmaterial”.

Se ha atribuido a varios personajes de la región, la historia de esta pieza viene de tradición oral de generación en generación. Entre a quienes se les ha atribuido la autoría está Gabriel Angulo, médico, músico, compositor y director en 1909 de la banda departamental; también se cita a Eulalio Meléndez, de quien se dice era el boticario de una farmacia en Ciénaga que tenía Angulo.

El escritor cienaguero Guillermo Henríquez ha manifestado, “nada de lo producido por Eulalio figura como de él. Su producción la han apropiado muchos compositores, de antaño y hogaño. Su última composición, “El Helado de leche”, danzonete acubanado, es hoy un himno de la clase alta samaria, la cual lo adoptó en 1928, cuando el equipo de fútbol de Santa Marta ganó el campeonato nacional en Cali”.

Otros referencian que la melodía del tema aparece registrada en la colección discográfica del compositor mexicano Manuel Ponce. Lo indudable es la relevancia que tomó en la historia y memoria del samario convirtiéndose en un clásico de la ciudad que al escuchar “con helado de leche me quieres embrujar, me quieres embrujar, ay caramba, con helado de leche, me quieres conquistar, me quieres conquistar, ay caramba”, revive esa vieja época, y le hincha el corazón de nostalgia.

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