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Editorial: La contundencia de la abstención

Opinión Caribe

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De la expectativa al limbo y de ahí a la constituyente

La abstención ganó con amplio y contundente margen de diferencia comparado con la votación del plebiscito del pasado 2 de octubre. 21.637.965 de colombianos habilitados para votar y que representan el 62 %, se abstuvieron de hacerlo, por tanto, se observa que solo 13.058.376 (37.41 %) de los 34.899.945 del censo electoral hizo parte de la jornada.

De este porcentaje (37.41 %) que participó de la votación: el NO alcanzó el 50.21 % con 6.431.376 votos frente al 49,78% del SÍ, que representa 6.377.482 votos, según el último boletín de la Registraduría Nacional del Estado Civil. La abstención no tiene personería, no tiene credenciales, pero es una realidad, Colombia es una democracia gobernada por minorías.

Hasta que los promotores del SÍ y del NO entiendan que hay un porcentaje mayor a ellos en la abstención, no habrá un acuerdo para lograr una paz sostenible, porque el pueblo no se va a sentir interpretado.

La invitación del presidente Juan Manuel Santos en su alocución una vez conocido el resultado del plebiscito, al Centro Democrático y su líder Álvaro Uribe Vélez, a sentarse para llegar a unos acuerdos políticos, los cuales se realizarían a puerta cerrada, le darían la espalda a una forma de expresión histórica de la población cuando se abstiene de votar. Aún poniéndose de acuerdo Santos y Uribe, sería un acuerdo de minorías.

Al respecto, más aterrizado está ‘Timochenko’, al interesarse por ese 62 % que se abstuvo, envía un mensaje de interpretar a la Colombia que tiene esta exquisita forma de pronunciarse. Las Farc ahora sí estarían ganando un espacio político ante la población al interpretar esta abstención, manteniéndose, en primer lugar, con el propósito de continuar un proceso de paz con el Estado Colombiano: “nuestra única arma será la palabra”.

El mensaje de la Comunidad Internacional favorece la continuidad del escenario por el anhelado silenciamiento de los fusiles, tanto el Departamento de Estado de EE. UU. como la Unión Europea continúan dando el respaldo ofrecido dentro de este proceso a la espera que se cristalice por el pueblo lo acordado.

Las expectativas eran muchas, pero también las dudas, siendo habilidosamente ocultadas estas últimas por las firmas encuestadoras, que no es la primera vez que fallan, pero esta vez de manera estruendosa. Conocedoras del poder de las encuestas para generar tendencia, deben ser controladas y aterrizadas por el Estado. La próxima vez que nos den empate técnico, recuerden, en las urnas no es así, un solo voto de ventaja da un ganador, en esta oportunidad solo fueron 50.000 votos la diferencia.

Colombia despierta hoy en el limbo por no saber hacia dónde va; toda la maquinaria política confiaba en que una vez más, las cosas iban a salir de acuerdo con sus planes, ahora tiene que replantear los argumentos y estrategias, incluso las mentiras proselitistas. Hoy ondear la bandera de la victoria solo le queda al pueblo colombiano que exige ser interpretado, la escasa diferencia obtenida por el NO se la abroga un partido que escogió ser la oposición, ganando con esto ponerse en la orilla de quienes no tienen personería. Es indudable el liderazgo de Uribe en la política nacional, ha demostrado ser el mayor elector en la actualidad, que se ha enfrentado a todos y los ha derrotado, pero también es cierto que cambiar de orilla al llamado del Ejecutivo, lo dejará sin la bandera que muestra con este triunfo.

Ya se habla desde la misma noche del plebiscito de un Acuerdo Nacional, el cual deja el amargo sabor del ya conocido Frente Nacional, y como en política todo puede pasar, esto se encuentra ya en la agenda, ahora faltarían los detalles de la repartición milimétrica del Estado como botín partidista o de la cesación de procesos y de liberación para otros, inclusive, la habilitación para los que tienen ‘muerte política’, como decían en La Habana “Nada está acordado,  hasta que todo este acordado” la diferencia es que ahora será en la Hacienda Hatogrande o en Rionegro.

Sobre la derrota de los promotores del SÍ, es evidente la crisis política que debe enfrentar el gobierno, un replanteamiento de gabinete ministerial, con personas que tengan ascendencia en sus regiones al tiempo del respaldo en el Congreso, sin descuidar que estén comprometidos con la agenda del Ejecutivo. Es evidente que el gabinete no respalda al presidente Santos, desde el Vicepresidente hasta más de un viceministro brincón.

También es prueba de lo desconectado que están muchos que creen ser líderes, pero sin convocatoria. De Norte de Santander, Santander, Risaralda y Caldas departamentos de Cristo, Serpa, Gaviria y De La Calle salió derrotado el SÍ. De existir algo de pudor en ellos, todos deben renunciar.

En las pasadas elecciones regionales, en nuestra parroquia la votación quedo con récord histórico tanto para gobernación como para la alcaldía, 300.000 para Rosa Cotes y 92.000 votos para Rafael Martínez deben ser la vara de medición sobre la jornada del plebiscito en el Magdalena y Santa Marta; sin olvidar que Joaquín Vives obtuvo 100.000 votos y es parte activa del SÍ. En la elección a Cámara de Representantes del Magdalena los guarismos dicen que el Partido Liberal sacó 93.000 votos que eligieron a Kelyn González y a Jaime Serrano; Cambio Radical obtuvo 87.000 votos con lo que se eligió a Fabián Castillo; Opción Ciudadana con 50.000 votos eligió a Franklin Lozano; Partido de la U con 47.500 votos eligió a Eduardo Díaz Granados; Partido Conservador con 46.000 votos que hoy regentan Alex Velázquez y Juan Carlos Palacio nos da la prueba para cuestionar la capacidad de endoso de nuestros líderes políticos.

Las cosas se emporan para los líderes regionales si incluimos en estas cuentas a los alcaldes del departamento, la votación que sacaron en su elección no se refleja en el respaldo que dieron a este plebiscito, llamando la atención el caso de Ciénaga. El alcalde Edgardo Pérez tuvo refuerzo al recibir en su municipio a pocos días del plebiscito, al presidente, vicepresidente, alcalde de Barranquilla, ministra de vivienda, diputados, concejales, el Pibe y con el coequipero de un Representante a la Cámara oriundo de su municipio.

El día del plebiscito el huracán Matthew nos afectó a todos, a unos más que a otros, pero tanto los del SÍ como los del NO salieron damnificados por igual. La votación del plebiscito en el Magdalena muestra 220.000 votos de los cuales 132.000 votos fueron por el SÍ, y por el NO 86.000 votos, demostrando que el NO, valga la redundancia, no hace parte de los activos reales del Centro Democrático sino de la inconformidad del elector, o si no, con esa votación deberían tener mínimo dos Representantes o varios alcaldes en el departamento. En la elección a Cámara, el Centro Democrático solo saco 9000 votos.

En su alocución presidencial Juan Manuel Santos citó el viejo cuento chino, “las crisis son oportunidades para crecer”, es la hora que esta realidad haga reaccionar a la dirigencia política, retomar el servicio a la comunidad, interpretar las necesidades y trabajar en equipo, Colombia lo exige, el domingo del plebiscito lo gritó, pero no han querido escuchar. Ahora no pueden repetir los errores, pues conseguirán el mismo resultado, es hora de buscar la voluntad política de todos los partidos para el consenso de una salida al conflicto, consolidar las instituciones, interpretar al elector, quien será llamado una vez más a las urnas, pero esta vez en calidad de constituyente primario y no estamos para nuevos choques con la realidad.

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