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El Mercado, centro de desarrollo social

Opinión Caribe

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Clave en la transformación urbanística

La transformación urbanística, social y económica que atraviesa actualmente el Mercado Público de Santa Marta no solo recupera su aspecto arquitectónico, sino también la identidad cultural y la cotidianidad del samario de visitar día a día este centro de abastos para adquirir los mejores productos frescos a menor precio.

Suciedad, basuras, desaseo, insalubridad y contaminación cruzada, fue lo que por años diariamente observaban los samarios en el Mercado Público. Para las personas que habían crecido junto al principal centro de abastos de la Capital del Magdalena, ya les era familiar la insalubridad, hacía parte de su entorno.

Los alimentos de la canasta familiar eran expuestos a todo tipo de contaminación, poniendo en riesgo la salud de los viejos samarios que se resistían abandonar esta plaza de mercado. “El Mercado estaba abandonado, no había una autoridad que hiciera control, ya no venían a comprar, los supermercados eran los beneficiarios y nosotros los perjudicados”, señala Manuel Rivera, quien lleva treinta y cinco años vendiendo en la plaza.

Por muchos años la clase política de Santa Marta vulneró los derechos colectivos de los comerciantes y consumidores del mercado que exigían el goce de un ambiente sano, con espacio público, seguridad, salubridad pública y acceso a una infraestructura con servicios públicos.

Este abandono y desidia en el que se mantuvo sumergido por más de 40 años el Mercado, alejó a los samarios de este importante centro de desarrollo económico que nunca fue idealizado para complementar la actividad turística del Distrito, lo que sí ha ocurrido a lo largo de la historia de Europa, donde estas plazas han influido en la consolidación comercial de diferentes tipos y al desarrollo de servicios, convirtiéndose en epicentros de la actividad urbana y turística.

SU TRAGEDIA

La tragedia del Mercado Público inició bajo la administración del exalcalde Hugo Gnecco Arregocés, quien a través de la Sociedad de Economía Mixta Mercado Central de Santa Marta S.A., autorizada por el Concejo del Distrito mediante Acuerdo 024 del 19 de octubre de 1995, celebró el Contrato No. 001 de 2002, con la Sociedad Concesionaria Obras y Proyectos del Caribe S.A., cuyo objeto era ‘la concesión de las actividades y obras del diseño, financiación, construcción y comercialización del Mercado Público de Santa Marta y la galería comercial ‘El Pueblito’.

La Corporación expidió el Acuerdo 020 del 23 de noviembre de 2001 por medio del cual desafectó los predios donde se encontraba la Plaza de Mercado de Santa Marta y la Plazoleta de Taxis, de su calidad de bienes públicos, tal como también lo hizo exalcalde Hugo Gnecco en ese entonces, mediante Decreto 295 del 25 de septiembre de 2002.

El Distrito inició el proceso de contratación cuyo objeto era el diseño y construcción de la Plaza de Mercado de Santa Marta y la Galería Comercial ‘El Pueblito’. Con esa finalidad abrió una Licitación Pública, la cual le fue adjudicada a la Sociedad Obras y Proyectos del Caribe S.A.

La Sociedad Mercado Central de Santa Marta S.A. – Sociedad De Economía Mixta- y la Sociedad Obras y Proyectos del Caribe S.A., celebraron Contrato de Concesión No. 001 el 30 de septiembre de 2002.

En virtud del mencionado contrato, la Sociedad Mercado Central de Santa Marta S.A. se comprometió a entregar al concesionario a título de aportes dentro de la concesión, los terrenos necesarios para la construcción del Mercado Público y para la Galería Comercial El Pueblito, los cuales eran el Mercado Público y la Plaza de Taxis.

Los bienes aportados en concesión serían modificados y transformados, siendo de mayor valor el monto de la construcción a cargo de la concesión. La reversión de estos no se daría mediante la devolución de los mismos bienes, sino mediante la entrega de área privada construida, es decir, el Distrito solo tenía derecho a unos locales del nuevo Mercado, aunque fue el aportante de todos los bienes inmuebles de uso público.

Otro de los compromisos adquiridos por el Distrito fue diseñar un Plan Parcial para el sector, repercutiendo benéficamente en la economía y en el desarrollo urbano de los predios concesionados, mientras que la remuneración del concesionario se constituía en los beneficios o réditos económicos que se originaran en la comercialización y administración de los bienes construidos en cumplimiento del objeto contractual.

El Contrato de Concesión 001 de 2002 fue modificado en dos ocasiones por las partes de mutuo acuerdo, mediante la suscripción de dos otrosíes. El propósito fue realizar nuevos diseños por parte del concesionario, construir nuevas obras no contempladas en el contrato primigenio y establecer nuevamente la remuneración de este, lo que implicó el aumento de la misma, por tanto, la disminución de los locales que iban a ser entregados al Distrito.

Como la Sociedad Mercado Central de Santa Marta S.A. fue disuelta y liquidada, resultaba necesario que esta cediera su calidad de concedente dentro del mismo, por lo que la Alcaldía pasó a ostentar dicha calidad, situación que fue debidamente aprobada de común acuerdo por las partes con la suscripción del Otrosí No. 2

Con todo, el Contrato de Concesión No. 001 de 2002 implicó de manera indirecta la enajenación parcial de unos bienes pertenecientes al Distrito de Santa Marta, el Mercado Público y la Plaza De Taxis, los cuales, según la jurisprudencia y la ley, se erigen como bienes de uso público y según el artículo 63 de la Constitución Política, son inalienables, inembargables e imprescriptibles.

En este sentido, la Administración Distrital de Hugo Gnecco cometió el error de comprometer sin tener recursos suficientes y ad portas entrar en un proceso de reestructuración de pasivos con la Ley 550, a mantener el equilibrio económico del contrato y adelantar obras de adecuación urbanística por 60 mil millones de pesos. La Alcaldía tenía que comprar alrededor del Mercado terrenos equivalentes a mil metros cuadrados e invertir en el sistema de alcantarillado, parques, puentes y arborización de esa zona.

Era evidente que con la firma de este contrato se buscaba que el Concesionario tuviera un punto de equilibrio financiero favorable, ya que una vez adelantara estas obras, las preventas y ventas de los locales del nuevo Mercado generarían económicamente utilidades exorbitantes que serían, en gran parte, para el contratista.

Las irregularidades de este contrato, donde el mayor beneficiario era el Concesionario, originaron una serie de inconvenientes que alteraron el equilibrio financiero del proyecto, por la demora en la entrega de los predios a cargo del Distrito, afectando el bienestar del pueblo samario.

Aunque desde hace años fue construida la nueva edificación del Mercado Público, el concesionario nunca la entregó al servicio porque el Distrito no cumplió con el contrato donde se estipulaba ejecutar obras de embellecimiento urbanístico cercanas a los 300 mil millones de pesos alrededor de la infraestructura.

El resultado final de este proyecto fue perjudicial para los samarios porque las obras fueron concluidas, pero el entorno del Mercado se mantuvo igual hasta hace dos años. Esta situación afectó el patrimonio de los samarios que pedían de la voluntad política del entonces alcalde Carlos Caicedo, la solución de este traumático inconveniente jurídico.

EL PROCESO JUDICIAL

El trabajo para recuperar la soberanía del Mercado Público, arrebatada al Distrito de Santa Marta, inició a finales de 2014, bajo la administración de Carlos Caicedo Omar, quien expidió la Resolución 131 del 5 de mayo de 2014, para iniciar el procedimiento administrativo tendiente a la terminación unilateral del contrato de Concesión 001 de 2002, por configurarse la causal de nulidad prevista en el numeral 2 del artículo 44 de la misma Ley 80 de 1993.

La Sociedad Obras y Proyectos del Caribe S.A. presentó en dos oportunidades solicitud de aclaración contra el mencionado acto administrativo, las cuales fueron resueltas por la Administración, en el sentido de que las mismas no eran procedentes y que se debía continuar con el trámite del procedimiento administrativo.

De igual forma, la Concesión dentro de la oportunidad pertinente procedió a sustentar sus razones de defensa frente a la Resolución No. 131 de 2014. En ese contexto, el exalcalde Caicedo impetró una acción popular ante los jueces administrativos de la ciudad, para recuperar las tres propiedades concesionadas a un particular y pidió la protección judicial de los derechos colectivos vulnerados por la sociedad concesionaria.

Además, solicitó el decreto de medidas cautelares ante el Juzgado Séptimo Administrativo de Santa Marta, para tomar posesión del edificio plaza de Mercado Público, del lote ‘El Pueblito’ y la plaza de Taxis, además, organizar la prestación de un servicio público esencial.

La demora en la entrega de las obras por parte de la Concesionaria Obras y Proyectos del Caribe S.A. afectó los derechos colectivos de los comerciantes y usuarios como a la protección de los bienes de uso público, la moralidad administrativa, el patrimonio público, el goce de un ambiente sano, el acceso a la prestación de servicios públicos en forma eficiente y la garantía de la seguridad y la salubridad pública.

La intención de la Alcaldía de Santa Marta era poner en servicio de toda la ciudadanía, los predios, inmuebles y muebles que conforman la Plaza de Mercado y la plazoleta de Taxis, bienes de uso público.

El Juzgado Séptimo Administrativo decretó y practicó una inspección judicial en los inmuebles que integran el Mercado Público, en compañía de la Procuraduría General y otras autoridades públicas.

La Juez Séptima Administrativa de Santa Marta, Viviana Mercedes López Ramos, estableció, que, en los medios probatorios recaudados en el curso de la inspección judicial, se evidenciaron las múltiples afectaciones a los derechos colectivos de la comunidad samaria, por no haber sido puesta en funcionamiento la nueva plaza de Mercado Público, para que la misma fuese utilizada tanto por comerciantes como por los usuarios.

En coincidencia con los estudios presentados por la Alcaldía Distrital, el despacho concluyó, que esta zona no estaba apta para la comercialización de productos debido a las graves condiciones en materia de movilidad, seguridad, espacio público, trabajo infantil, impacto negativo ambiental y pésima condición higiénica sanitaria.

Actualmente se mantienen las medidas cautelares que decretó el Juzgado Séptimo Administrativo y que permitió la recuperación y transformación del Mercado Público de Santa Marta.

El alcalde Rafael Martínez continúa salvaguardando el patrimonio público de la ciudad, que va en consonancia con la defensa de lo público como uno de los mecanismos necesarios para lograr el buen vivir.

Hoy, el Mercado Público de Santa Marta sigue cambiando para ser un equipamiento urbano que influya en la transformación de las áreas urbanas, en el desarrollo de actividades comerciales y en la mejora de su entorno, que a través de la historia ha enmarcado la cotidianidad del samario.

OBRAS

El primer paso representativo fue la puesta en funcionamiento del edificio Plaza Mercado Público, que, si bien la infraestructura estaba terminada, carecía de conexiones eléctricas y de servicios públicos en lo cual el Distrito invirtió mil millones de pesos.

El edificio Plaza de Mercado cuenta en el primer piso con un total de 158 puestos, los cuales se encuentran distribuidos en 51 locales para carnes de res y vísceras; 7 para carne de cerdo; 36 para pescados y mariscos; 8 para pollo; 3 para condimentos; 20 para quesos y lácteos; y 33 para graneros y abarrotes.

El segundo piso está conformado por 380 puestos, sumando las dos plantas; 538 locales adjudicados por medio de sorteo a este mismo número de vendedores que dignifican su condición laboral, lo que repercute positivamente en la calidad de vida de los samarios.

La Galería Comercial es otra de las obras representativas del centro de abastos de la Capital del Magdalena, cuya inversión ascendió a los 7 mil millones de pesos, beneficiando a 438 vendedores de calzado, ropa, libros y productos no perecederos que ocupaban el espacio público de la Carrera 9, Calle 11 y de las avenidas Ferrocarril y Libertador.

En el lote de ‘El Pueblito’ estarán ubicadas las plazas especializadas en Pescado y Mariscos; Comidas Populares, obras cuyo valor ascienden a los 13 mil millones de pesos. La primera fase la conforman 80 puestos de venta, la zona de lavado de los productos, dos locales comerciales, la oficina de administración, los baños públicos y las zonas de parqueo, de cargue y descargue.

Por otra parte, la plazoleta de comidas populares contará con 32 restaurantes, de los cuales 7 serán gourmet; 2 módulos para 20 puestos de venta de jugos naturales; un comedor con 164 mesas y 656 sillas; y baños públicos.

RECUPERACIÓN DEL ESPACIO PÚBLICO

Uno de los logros destacados en el marco de la recuperación del Mercado Público es la del espacio público que por décadas fue ocupado por vendedores estacionarios. La ocupación ilegal de los andes y vías redundó en la vulneración del derecho a la movilidad.

Los espacios recuperados corresponden a las calles 12 y 13, las carreras 9 y 10. Son más de 2.500 metros cuadrados, entre vías y andenes que se han recuperado, los cuales incluyen un tramo de la Avenida del Ferrocarril entre el parque Sesquicentenario y la calle 11, donde cinco cuadras que estaban ocupadas por alrededor de 48 vendedores, hoy están despejadas para el tránsito de peatones y conductores.

Asimismo, se despejó un tramo de la calle 11 entre la carrera 9 y Avenida del Ferrocarril, lo que se suma a las 7 calles y carreras que ya habían sido recuperadas durante el gobierno anterior. Quien va hoy al Mercado Público se podrá dar cuenta que las vías anteriormente mencionadas se encuentran despejadas y es posible circular con normalidad.

En este proceso fueron levantados dos censos con la metodología del Pnud, con ellos se identificaron a los vendedores estacionarios, los cuales fueron caracterizados socioeconómicamente, para sortear los puestos de trabajo tanto del edificio Mercado como de la Galería Comercial.

La reubicación dignifica la vida laboral de los vendedores estacionarios, quienes pasaron de la informalidad a la formalidad, prestándole mejores servicios a los usuarios y un trato más agradable.

VUELVE EL TRANSPORTE

Después de 40 años empiezan a circular los vehículos por la restituida carrera 9 entre calles 10 y 11 en el Mercado Público. Las rutas El Pantano y Ondas del Caribe han sido las primeras en ingresar al corazón del centro de abastos, estas entras por la Avenida del Libertador, toma la Y por la calle 13, sigue por la 9 hasta la 10 y sale a la Avenida del Ferrocarril, conectando estas dos grandes vías. Estas dos rutas harán la misma operación.

“Con estas nuevas rutas vamos a aprovechar las calles que han sido despejadas de las ventas informales para la ciudadanía, logrando, además, que, el tráfico por la Avenida del Ferrocarril disminuya. Nuestro Alcalde está comprometido con el buen vivir, y este se da cuando tenemos acceso al Mercado por medio del transporte público”, informó el director de la Unidad de Tránsito, Ernesto Castro.

Además, el centro de abastos ofrece la posibilidad a los samarios y turistas de tomar en el Edificio Plaza de Mercado transporte hacia zonas rurales de Santa Marta. El contar con servicio público urbano garantiza el bienestar de los ciudadanos.

UN ENTORNO LIMPIO Y AGRADABLE

Hoy, es agradable caminar por el Mercado Público, las pilas de basura se veían a simple vista, los olores fétidos emanaban desde todo el centro de abastos. Este panorama ha cambiado con la recuperación de este escenario, hoy se observa la presencia permanente de ‘los escobitas’ quienes mantienen este lugar limpio.

Se han capacitado a los vendedores sobre el manejo de las basuras y desechos orgánicos e inorgánicos. Esto ha contribuido al desarrollo económico de la plaza de mercado, el crecimiento de la población, el uso racional de los recursos, y la protección y conservación del ambiente. Se han entregado bolsas ecológicas reutilizables, con el propósito de disminuir el uso de bolsas plásticas en la ciudad.

ECONOMÍA SOLIDARIA

Uno de los programas banderas para consolidar la economía en el Mercado es la ‘La Sierra vuelve a sembrar’. Se trata de una iniciativa que busca que los campesinos retornen a sus parcelas y que desde el macizo montañoso se vuelva a producir para todos y se logre sin pérdidas económicas, comercializar sus productos en el Mercado Público.

El programa va dirigido a pequeños productores de Bonda, Guachaca y Minca. Entre sus objetivos principales se encuentra el de fortalecer la capacidad productiva, garantizar la compra en un 100%, construir un plan estratégico de rutas, establecer un sitio de acopio de sus productos, incrementar el proyecto técnico y la trasferencia tecnológica.

Abraham Katime, gerente operativo de la Plaza de Mercado de Santa Marta resalta las bondades del proyecto, al afirmar que el Mercado Público debe convertirse en una plaza minorista que se pueda abastecer con productos provenientes de la Sierra Nevada.

La cadena conformada por mayoristas, intermediarios y minoristas, siendo este último el que vende el producto en la galería comercial, se reduce a campesinos y minoristas, lo que debe reflejarse en el precio del producto y su calidad, porque muchas hortalizas en el intercambio y transporte sufren caídas y golpes que afectan su color y su textura.

A través del Sena se busca capacitar y asesorar técnicamente a los campesinos para que adquieran conocimientos que optimicen la entrega del producto y la calidad del mismo, la Umata distrital se hace cargo de este punto, en espera de grandes resultados.

A pesar de esta dificultad, las verduras provenientes de la Sierra Nevada son más apetecidas por amas de casa y dueños de restaurantes que son los compradores a conquistar en este nuevo intercambio de productos, aunque la plaza de Mercado tiene como objetivo fortalecer la relación directa con los tenderos y así reducir los costos y la informalidad de quienes venden productos en la calle.

La plaza de Mercado Público, antes un territorio de conflicto, hoy es un claro ejemplo de organización, tranquilidad y paz. La nueva plaza es más segura, con fácil acceso, limpia, salubre y digna tanto para las personas que venden como para los que llegan a comprar los alimentos.

SEGURIDAD

Con dos unidades policiales, el cuadrante 13 y un equipo especial integrado, la Policía Metropolitana de Santa Marta enfrentará la inseguridad, la microextorsión y los diversos delitos que se registran en el sector del Mercado Público de Santa Marta.

En cada esquina de la central de abastos hay un uniformado de la Policía Metropolitana para fortalecer la lucha frontal contra la microextorsión que azota a los comerciantes y para garantizar la convivencia en el sector.

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