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Edición Especial

Manuel Julián Dávila, ejecutivo de lo orgánico

Opinión Caribe

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Para Manuel Julián Dávila Abondano, uno de los cinco hijos de don Alberto Dávila Díaz Granados, y quien llegó a la dirección del grupo Daabon, en el año 2010, la familia lo es todo, “es el incentivo, el amor, el equipo, el trabajo”. Y quizás, esa unión ha sido la clave del éxito, pues asegura, que nunca ha tenido que hacer una votación, porque siempre busca el consenso y la armonía familiar, “trabajando y empujando siempre en la misma dirección”.

Fue así como Daabon, empresa líder global en el sector de productos orgánicos certificados, tales como el banano, el café, el cacao y el aceite de palma con sus derivados, se convirtió en una de las compañías más grandes y exitosas de la Nación, con más de 3 mil trabajadores y ventas en más de 30 países, con presencia directa, algunos de ellos son, Australia, Japón, Estados Unidos y en el continente europeo.

No obstante, para llegar a lo que hoy es Daabon, su familia tuvo que pasar por situaciones adversas, que, según el hoy Presidente de la compañía, pudieron superar con persistencia y con ganas de hacer las cosas bien.

Cabe resaltar, que el Grupo Daabon inició operaciones en 1914, con actividades de ganadería y agricultura. En los años 70, decidió vincularse a los mercados de banano y palma de aceite y en la década de los 90, asumió el reto de iniciar el proceso de transición de todas sus unidades productivas en productos orgánicos.

Y es que, para este experto en el agro y la ganadería, quien estudió Agricultura, Productos Lácteos y Manejos de Ganaderías en el college de la Universidad de La Florida, la gente que hace las cosas correctamente merecen su admiración, “porque a veces lo correcto no es lo más fácil y eso es lo que uno debe tratar de hacer todos los días”.

INICIO DE SU CARRERA

Manuel Julián Dávila Abondano nunca imaginó trabajar en otra empresa que no fuese la de su familia, pues asegura que su padre, un hombre visionario, tuvo la capacidad de involucrar a todos sus hijos en el negocio y a incentivarlos para construir el Grupo Daabon, “mi papá nos permitió participar en las decisiones de la empresa desde muy temprana edad y siempre creyó en nosotros, esa habilidad no todos los padres la tienen, por lo contrario, conozco a muchas personas que solo esperan a que sus padres mueran, para tomar las riendas de sus cosas”.

El presidente de Daabon agregó, que, así como su padre les entregó responsabilidades desde jóvenes y pudo ver en vida todo lo que como hermanos formaron, así desea que suceda con sus tres hijos (de 29, 24 y 19 años) y con los hijos de sus cuatro hermanos.

Igualmente, este padre y hermano y muy pronto abuelo de su primer nieto, recuerda, que cuando se graduó de la Universidad en 1986 trabajó como gerente de una pasteurizadora que tenía su padre, denominada San Francisco, aprovechando lo que había aprendido en su carrera profesional, “por el lado de los lácteos, cómo hacer yogurt, helados y queso; por el lado de la ganadería, todo sobre inseminación artificial y trasplante de embrión”.

“Vendíamos productos lácteos, ahí arrancó mi carrera profesional, todos los días durante muchos años, el camión de la empresa recogía la leche en las fincas de la Región y con esa leche que comprábamos, además de la que producía la familia, producíamos los lácteos.

También señaló, que por medio de la pasteurizadora San Francisco, su padre logró la transformación en Santa Marta de la leche que se repartía en botellas de vidrio a las de bolsa plástica, “él trajo la tecnología de Francia y como el vidrio era más costoso, pues había que recogerlo, lavarlo, llenarlo, fue un éxito y una oportunidad que nos permitió abrir varias sucursales de una empresa que duró alrededor de 15 a 20 años”.

“EL MAGDALENA, UNA POTENCIA AGRÍCOLA”

Para el presidente de Daabon, el Magdalena es la región con grandes oportunidades que le ha permitido a su familia desarrollar lo que sabe y lo que le apasiona, con el complemento de aportarle al crecimiento y desarrollo de su gente, los magdalenenses.

“El Departamento tiene una gran deficiencia en infraestructura por la falta de vías y adecuación de estas, pero el potencial agrícola es inmenso, pues contamos con suelos privilegiados, pisos térmicos en la Sierra Nevada, una ubicación perfecta, que debería posicionarlo a nivel mundial en actividades agrícolas”.

Señala, que se deben identificar los intereses comunes dentro de los sectores empresariales, públicos, de educación, para lograr un consenso y la alineación necesarios para un Magdalena productivo. “Lo tenemos todo, agua, tierra, ubicación, solo se deben canalizar e invertir para que dejen de ser subutilizados”.

PROYECCIÓN DE DAABON

El Grupo familiar Daabon logró sobreponerse a los impactos negativos de la sequía de los años anteriores, puesto que el fenómeno de El Niño afectó los cultivos y a la producción, “vamos mejorando y gracias a Dios en 2016 hemos puesto en marcha nuevas fábricas que después de 2 y 3 años de construidas, empiezan a dar frutos”.

Manuel Julián Dávila Abondano certificó que Daabon es una compañía que crece y se consolida no solo en Santa Marta y Colombia, sino en el resto del mundo, “estamos en una etapa de crecimiento, porque hemos pasado de ser una empresa mediana-grande a una empresa grande-pequeña, teniendo en cuenta que debemos consolidar lo que se tiene y hacerlo crecer, no creo que sea con nuevas y más empresas, sino expandir las que existen actualmente.

Daabon está en el punto de que ella es lo que es, ahora toca expandirla de manera programada, controlada y sana”, reiteró el Presidente de la compañía samaria.

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