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Entrevistas

“Los militares queremos tener voz y voto en la política”

Opinión Caribe

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El coronel de la Reserva Activa Carlos Enrique Martínez Caballero, quien prestó 30 años de servicio en el Ejército Nacional repartido en 31 departamentos del país e hizo parte del grupo de militares que firmó la carta enviada a los generales negociadores y cercanos al proceso de paz de La Habana, Jorge Enrique Mora Rangel, Óscar Naranjo Trujillo y Javier Flórez Aristizábal, habló en exclusiva con OPINIÓN CARIBE sobre la creación de un partido político de los militares pertenecientes a la reserva activa de Colombia.

Para este miembro de la Reserva Activa, la creación de este partido político tiene como objetivo darle voz y voto a los militares en el proceso de postconflicto que se viene para el país, en especial, porque sus condiciones profesionales le permiten liderar procesos de cambios en la sociedad.

Antes de entrar a formar parte del Ejército Nacional fue scout, actividad que retomó al regresar a su ciudad natal, Santa Marta. Para el coronel Carlos Martínez, interactuar con los jóvenes es fundamental, ya que ellos necesitan orientadores que los impulsen a ser mejores, a luchar por su país tratando de marcar derroteros de convivencia, de sentido de pertenencia y de mucha esperanza.

Actualmente, dicta la conferencia titulada ‘los sueños si se cumplen’, con ella les expresa a las personas que, si sueñan y quieren algo, se debe luchar por eso para que así alcancen lo que se han propuesto.

OPINIÓN CARIBE: Coronel, cuéntenos acerca de la carta firmada que enviaron a los generales negociadores y cercanos al proceso de paz de La Habana, Jorge Enrique Mora Rangel, Óscar Naranjo Trujillo y Javier Flórez Aristizábal.

CARLOS MARTÍNEZ: Enviamos esta carta para que se verificara en el proceso de negociación lo referente a las armas, es decir, saber cuándo se va a hacer entrega de estas al gobierno y a los negociadores de la ONU, cuándo se va a entregar este número de armas, ya sea por el fabricante o por donde ingresaron al país.

Esto se traduce, en que, si tú entregas una navaja, esa es un arma, pero si entregas una ametralladora, un cañón o un mortero, son las que fabrican las industrias militares de los países y por algún lado debieron ingresar a Colombia, por tanto, la guerrilla de las Farc tiene armas de diferentes naciones, cómo ingresaron esas armas, por lo cual, si no hay una numeración y una referencia no se puede hacer sin conocer los lugares de procedencia.

Ese es uno de los factores primordiales por el cual le escribimos a los generales, pero esto no se tuvo en cuenta; de igual manera, les preguntamos por qué razón en las 297 páginas del primer acuerdo se hace referencia a que tendrían acceso a las bases de datos del orden nacional, las compañías de seguridad y de los empleados públicos, habría un nivel de control y acceso, aunque estas son facultades del gobierno y autoridades legítimas.

Así las cosas, es preocupante en materia de seguridad, que a las Farc se le permitiese, en un momento dado, una serie de acciones que afectaría la estabilidad de los colombianos. La carta entregada en la Presidencia de la República y dirigida a los generales de La Habana, hasta la fecha, no ha tenido respuesta.

O.C.: ¿Estuvo de acuerdo con todo lo que se firmó con respecto al proceso de paz?

C.M.: Colombia fue engañada desde diferentes puntos de vista, inicialmente por el Presidente de la República y luego por los negociadores que se fueron a La Habana, sobre todo, porque no se le dijo con tiempo al país que se habían iniciado las conversaciones en Oslo-Noruega y luego, las de La Habana.

Es el Centro Democrático, en cabeza del senador Uribe, que lanza esa información a los medios y en ese momento el país se entera que llevan 2 años de negociaciones con los guerrilleros de las Farc.

Aparte se buscan países como Cuba y Venezuela que son ciento por ciento revolucionarios, países con un sistema de gobierno inapropiado para que nosotros estemos sentados, cuando en el mundo existen más de 141 que son neutrales con los cuales no nos pudimos sentar a negociar.

Siempre me he preguntado por qué no se fueron a negociar a Estados Unidos, un país que tiene medidas directas y no negocia con terroristas, pero si nos vamos a Cuba, que es un país totalmente revolucionario, un territorio más de la guerrilla de las Farc que territorio colombiano, con eso tampoco estábamos de acuerdo.

Mucho menos estamos de acuerdo cuando uno lee las 297 páginas y observa que las Farc en ningún momento presentan un ápice de arrepentimiento, una fuerza de voluntad por decirle al pueblo colombiano que tanto han violentado, “discúlpenos, perdónennos, realmente estamos arrepentidos”.

Desde todos esos puntos de vista, además de la autopista que se le abre a la guerrilla para que ingrese al sistema político colombiano, no estamos de acuerdo y de ahí parte nuestra inconformidad.

O.C.: ¿Qué significa la paz para un militar?

C.M.: La paz es el factor fundamental de nuestro trabajo como militares, y en eso no hay nada que discutir, es importante y necesaria para los colombianos, fundamental para el desarrollo de nuestro país y para garantizar lo que es la vida y tranquilidad de las personas; pero, una cosa es la paz, otra es la guerra y otro es el concepto real, que Colombia vivió en un conflicto interno armado.

Hablamos de paz, cuando un país como el nuestro puede desarrollarse tecnológica, económica y socialmente, cuando logra igualar o acercarse a las grandes potencias del mundo, países que han estado en los últimos 100 años tranquilos.

Hay que salir de Colombia, ir a los países asiáticos, a Norteamérica, Europa, para mirar el desarrollo y como han logrado una evolución rápida, porque son países en paz que se logra a través de la investigación, un cambio de mentalidad de todos los ciudadanos.

La paz no la hace un presidente ni un premio Nobel, no la hace la guerrilla de las Farc, todo es una serie de ingredientes para llegar a una paz, por eso está inmerso en el documento, hay que construirla primero, esto apenas es un paso de todos los que se deben dar en Colombia para decir ya estamos en paz.

O.C.: ¿cómo nace la idea de la creación de un partido político?

C.M.: El partido político la Reserva Activa de las Fuerzas Armadas nace de la inquietud de muchos militares que se dan cuenta que, primero, el militar no es el mismo de hace 30 años, hoy es una persona educada, capacitada, con estudios, no es el militar que conocíamos de antaño. Como integrante de la Reserva Activa se trae una experiencia que ha podido evidenciar los problemas que ha vivido Colombia, y queremos ser una opción de oportunidades para que la población mire al militar como un generador de cambios.

Si el gobierno y el país le van a dar una oportunidad a la guerrilla de las Farc de ser un partido político, por qué no darle la oportunidad a los militares, que han vivido durante toda la historia sin derecho al voto, sin derecho a hacer uso de sus derechos democráticos, entonces, todas esas cosas y la situación del país, la evolución del pensamiento del militar dentro del ámbito social lo ha llevado a tener claro que puede organizarse para lograr la creación de este partido.

Hace dos años hemos avanzado paso por paso cada vez, nos estamos dando a conocer y creemos que en febrero hacemos el lanzamiento público sobre lo que es el movimiento hacia el país como movimiento organizado.

O.C.: Constitucional y jurídicamente, ¿tienen algún inconveniente con la creación de este partido?

C.M.: Absolutamente no, ya no somos militares con uniforme, somos militares como su nombre lo indica, en uso de buen retiro de la reserva activa y somos un ciudadano común y corriente.

“Tenemos un buen número de ciudadanos en uso de buen que trabajaron con el Ministerio de Defensa y detrás de eso hay una serie de organizaciones civiles que nos vienen observando y nos vienen dando la mano para que la meta, que es la creación de este partido, se logre”.

O.C.: Coronel, ¿tienen algún tipo de alianza con el Centro Democrático?

C.M.: Hay una mala percepción de creer en el orden nacional, lo digo porque todo el mundo cuando habla del militar lo relaciona con Uribe de inmediato, dicen Centro Democrático y creen que somos de ultraderecha, pero no.

Queremos nacer como un partido sencillo, para mí, el militar debe estar en el centro, en una posición neutral y con un pensamiento totalmente diferente. El político ha hecho carrera para ser político y siempre velar por los intereses del partido, el militar tiene que estar en el centro, porque ha vivido y sentido la violencia en el país, ha visto morir a sus compañeros, ha visto como secuestran a los niños, he ahí una gran diferencia entre una persona común que ve sus objetivos políticos a un militar que ha vivido, sentido, recorrido el país, le ha tocado luchar y comprender las necesidades que tiene Colombia.

“Todavía hoy, el alcalde de San Vicente del Caguán ha denunciado en varias oportunidades como la guerrilla de las Farc, aún dentro del proceso de paz sigue cobrando por la barra de queso que sale, por la leche que venden, por la gasolina que ingresa, por la venta de la cabeza de ganado, siguen boleteando a la población.”

O.C.: Con la creación de este partido político, ¿aspiran participar en las próximas elecciones para Congreso y Cámara? ¿Cómo se mantiene un partido político?

C.M.: Vamos a enfrentarnos a eso, hacia allá vamos, ya tenemos el aval de Dios que es el más importante, y estos se mantiene como se mantienen todos los partidos políticos, con apoyo de diferentes organizaciones.

O.C.: Al ganar el No, se puede decir, ¿qué esto les dio la oportunidad para la creación de un partido político?

C.M.: Creo que el hecho que ganara el No, es la mejor respuesta que ha tenido el país frente al gobierno, ha sido la mejor posición asumida por los colombianos, aunque lamento que, de 48 millones, solo casi 13 millones fueran a las urnas y de ella 6’400.000 hubiesen votado por el No. Bueno, por lo menos es la expresión del pueblo, del país y de la sociedad, en eso estoy de acuerdo, porque la sociedad debe siempre dominar frente a cualquier decisión que tome el gobierno, se supone que constitucionalmente los gobiernos están para servir al pueblo, no el pueblo al gobierno.

O.C.: Se dice que los militares hoy se encuentran más preparados, ¿qué diferencia hay con el militar de hoy con el de hace 30 años?

C.M.: He tenido la oportunidad de tener un título en Administración de Recursos Militares, hacer 5 especializaciones y lograr una maestría, en temas como gerencia social, comunicaciones y otros factores, pero el mismo desarrollo educativo hizo que el militar hace 20 años comprendiera que había que estudiar, aprender, mejorar sus capacidades para desenvolverse en la sociedad.

El militar siempre será un líder social, un actor interesante, porque para inmiscuirse en esa sociedad hay que prepararse, apreciar el mundo, tener puntos de comparación, por ejemplo: fui a Suiza y vi cómo, y ahora veo Colombia, me atrevo a hacer recomendaciones para solucionar algunas problemáticas. Todos esos factores de la violencia, cambios sociales, evolución que ha tenido el país en los últimos años con la tecnología con la investigación, han hecho que el militar se prepare para ser realmente un actor dentro del mismo desarrollo.

O.C.: Coronel, ¿qué nos puede decir con respecto al tema del Ejército y la Otan?

C.M.: El Ejército ha hecho a través de la historia una buena representación a nivel mundial, de pronto no en las dimensiones que la gente lo mira, porque nuestra única representación en los últimos años ha sido la península del Sinaí, donde tenemos el batallón Colombia número 3 y hace parte de la MFO la fuerza multinacional que protege esas fronteras.

En la Otan existe un nuevo concepto del Ejército multidimensional, porque desde hace unos 10 años atrás, somos asesores en el orden mundial, las fuerzas militares colombianas y policía, son asesores por el orden de terrorismo, el actuar contra las minas, lo que tiene que ver con el derecho internacional de los conflictos armados y toda la experiencia que tiene Colombia hoy por hoy, se exporta. Nuestra participación es bienintencionada por parte del gobierno del actual Presidente, del mismo Ministro de Defensa y los comandantes de la fuerza, es una manera de hacer presencia y coadyuvar a solucionar problemas mundiales desde esas órbitas.

O.C.: Lo mencionado anteriormente, ¿se puede considerar una especie de premio?

C.M.: Creo que ir a los conflictos no es un premio, pero es una forma de ayudar a otras naciones, creo que el mundo funciona así, con base en la experiencia de otros, porque todos pedimos ayuda, asesoría o vamos a otras partes a aprender. Hoy, Colombia es un ejemplo en la lucha contra el narcotráfico, en la lucha contra las minas, en la lucha contra todas estas situaciones poblacionales, en el mismo trabajo interinstitucional y en el desarrollo hacia la comunidad, somos líderes.

O.C.: Sabemos que el último lugar donde prestó su servicio como militar fue Venezuela, ¿cuánto tiempo estuvo allá? ¿Cómo era el panorama con respecto al tema militar y cómo este influía en la relación entre países?

C.M.: Estuve como agregado militar en la República Bolivariana de Venezuela durante 1 año y dos meses. Creo que las relaciones se afectan de acuerdo con los intereses de los gobernantes en su momento de generar opiniones o distraer en un momento dado sus acciones políticas. Desde mi percepción, cuando se cerró la frontera con Colombia, yo estaba en Venezuela y realmente primero se cerró el Estado de Apure, que era un estado 100 por ciento de la oposición, entonces ellos hicieron una presión y cerraron la frontera allí, pero se dieron cuenta que esto empezó a generar críticas, el gobierno de Maduro toma la decisión y cierra toda la frontera, cambió toda la estrategia, todo eso lo generó antes de las elecciones.

Detrás de todo eso había un interés y no era tal el problema con Colombia, sino como una forma de bloquear a los Estados que están ahí y que son opositores a mi gobierno, lo cual tuvo consecuencias en el orden internacional.

O.C.: Se dice que una de las cosas por las cuales los militares no están de acuerdo con el proceso es porque dejarían de recibir un tipo de prebenda especial por ser un país que se encuentra en conflicto, por ser un país en paz, ¿qué tipo de desventajas tendrían los militares?

C.M.: Hasta el momento no he visto que realmente haya un interés sobre eso, como todos los derechos adquiridos ya son adquiridos y a nivel de la ley no pueden nunca desmejorar tu calidad salarial, por lo contrario, eso es para todo el mundo y siempre hay que mejorarla. Comprenderé si con el tiempo los factores económicos, que ya empezaron, el presupuesto de la nación se orientó un poco más a la educación que a los militares, tiene una lógica, si en un momento dado no es necesario hacer un esfuerzo mayor porque el conflicto está cambiando, hay que hacer inversión en otras partes.

O.C.: ¿Cómo afectaría todo esto al militar que todavía se encuentra prestando su servicio a la nación?

C.M.: Depende de lo que se vaya a afectar, qué rubro vamos a afectar, si se va a afectar el salario de las personas, eso si va hacer un problema, y como es lógico, va a afectar a las instituciones, porque ellos tienen unos planeamientos hasta el año 2020, por ejemplo, el mantenimiento de las corbetas o fragatas que tiene el país para su defensa en los océanos, si el rubro se reduce, no se puede hacer un mantenimiento, si en un momento dado se aspiraba a tener vehículos, tanques de guerra para la protección de La Guajira frente a un posible conflicto con Venezuela, de pronto ya no se compren porque puede que no sean necesarios, como ya se inició un proceso, además, el país está cambiando, ya no estamos en un conflicto interno, hemos entrado en una negociación y todo ha dado un giro diferente.

O.C.: ¿Qué nos puede decir con respecto al servicio militar obligatorio?

C.M.: Para hablar del servicio militar obligatorio, me remitiría a mi experiencia en Israel, donde hombres y mujeres prestan el servicio a su patria y es obligatorio, por una razón sencilla, hay que defender al país, Colombia no es un país en paz, tiene un alto índice de violencia, problemas de minas, seguridad interna en las ciudades, nivel alto de robo, secuestro, un problema de seguridad bastante preocupante, eso no es un país en paz. Hoy, estoy de acuerdo con el servicio militar obligatorio para hombres y mujeres, de ahí nace una raíz fundamental del amor patrio para empezar, nace el comprender que mi país es mi tierra.

O.C.: ¿Por qué tomó la decisión de ser militar?

C.M.: Ser militar era algo que tenía metido en la sangre, nací con eso. Creo que mi Dios dijo, tú vas a hacer eso, y eso soy, lo considero la segunda etapa de mi vida, ahora estoy en la tercera, reestructurándola y mirando hacia otro horizonte. Porque más que ser político, es pensar que tenemos un compromiso con la sociedad, un compromiso con Dios de devolverle lo que él me dio, me dio la oportunidad de vivir lo que he querido en la vida y ahora tengo ese compromiso con él.

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