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Cultura

Las aves engalanan a La Guajira

Opinión Caribe

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La Guajira es un departamento que limita al norte con el mar Caribe, al sur con las montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta, al suroriente con la Serranía del Perijá y al centro-norte con las llanuras y semidesiertos que la caracterizan.

Llena de encanto y magia, La Guajira tiene una economía basada en la explotación de minerales que se encuentra en su suelo, la ganadería, la agricultura y el turismo por la exuberancia de sus magníficas playas.

Son de belleza sin par el Cabo de la Vela, el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, las cuevas ubicadas entre Punta Espada y la Serranía de Macuira, los cerros piramidales de La Teta y El pilón de Azúcar, las playas entre Dibulla y Bahía Honda, ruinas históricas en el corregimiento de Puerto López, el área comercial de Maicao, las minas de carbón de El Cerrejón y las salinas de Manaure. Es de los departamentos más variados del país en cuanto a su relieve y a su clima.

La Guajira, habitada por la comunidad indígena Wayúu, es muy rica en su cultura, lo que la hace atractiva para los visitantes, además de las riquezas de su fauna y flora. Pero uno de sus renglones más llamativos es el de las aves que forman parte de su historia mítica, elementos que la vuelven más encantadora.

UN ATRACTIVO NATURAL

En el corregimiento de Camarones, el avistamiento de aves también se ha convertido en un atractivo turístico. La laguna de Navío Quebrado, que tiene aproximadamente 700 hectáreas a la redonda, contrastando el mar con dos ríos, concentra alrededor de 57 aves, de las cuales 17 son migratorias.

Las personas encargadas de acompañar el recorrido de los turistas utilizan como medio de transporte una canoa. El colorido de las aves llama poderosamente la atención, sobre todo a los extranjeros que se dedican al avistamiento de estas especies.

Así se lo manifestó Lucas Ché, turista eslovaco, al periodista Johnner Alvarado. “Los flamencos, las garzas blancas y grises, cuando vuelan nos parece algo maravilloso, majestuoso, parece que hicieran una danza en el aire”.

John Artano, turista vasco, manifestó, que “no había podido ir a otro sitio a avistar aves y me ha parecido fantástico, ha sido muy gratificante sentir que uno entra a su mundo”.

De esta manera, la pesca y el turismo se han convertido en aliados de siete comunidades indígenas wayúu, en la búsqueda del sustento de sus familias. Razones para que los ornitólogos las necesiten para desplazarse por todo el territorio y señalarlo como uno de los escenarios estratégicos para profundizar en investigaciones sobre aves.

ORNITÓLOGA WAYÚU

A través de la revista Semana conocimos la historia de Yerlis Pushiana, perteneciente a la comunidad wayúu y dedicada a la ornitología. Ella asegura, que “vivimos en un área protegida de La Guajira, el Santuario de los Flamencos y las aves están siempre a nuestro alrededor. Se les tiene mucho respeto, no se permite la caza ni la venta, ni mucho menos causarles la muerte. Nuestro mayor aporte es la protección. Hay muchas amenazas por algunas personas que entran a la reserva solo para hacerles daño a las aves, enriquecerse con su venta ilegal e incluso, comérselas”.

Señaló, que “antes decían que el aviturismo era un estudio muy duro y solo para los hombres. Esto no es así, aunque somos tres mujeres guías, es impresionante todo lo que deberíamos conocer sobre las aves, desde su fisonomía hasta sus hábitos y diferentes cantos”.

Yerlis Pushiana enfatizó en la necesidad de trabajar diariamente para que la comunidad llegue a los extranjeros y estos a su vez, lleven sus conocimientos al resto del mundo. Por esto, la meta es incrementar el grupo, con la participación de más aprendices.

AVES EN LA GUAJIRA

El Cardenal Guajiro, El Pinzón de Tocuyo, La Garcita Rojiza y el Flamenco Americano son algunas de las aves que enamoran a los visitantes de Dibulla, un tradicional municipio del departamento de La Guajira.

Una de las aves que habita en este departamento es el Mielero, muy representativo por su plumaje colorido; se alimenta de miel, frutos y pequeños insectos, miden cerca de 14 centímetros de largo, están en peligro de extinción debido a la falta de alimento provocada por la degradación de los suelos y la destrucción de su hábitat. Esta especie se puede encontrar desde México hasta Bolivia, a excepción de la isla de Trinidad.

Los flamencos son otros atractivos de La Guajira, habitan en el corregimiento de Camarones donde se ubica el parque de la fauna y flora de Los Flamencos, también podemos encontrar presencia de esta especie en Manaure y Punta Gallina y justo al lado de la carretera costera que une a Santa Marta con Riohacha.

Esta especie cuenta con características singulares de plumaje rosado, mide de 80 a 90 centímetros aproximadamente y procede de La Florida, Estados Unidos.

Otra clase de ave presente en estas tierras es el famoso Rey guajiro, mejor conocido como el cardenal. Esta ave habita en tierras áridas, pero podemos encontrarla con más frecuencia en la capital de La Guajira, Riohacha.

Su nombre científico Cardinalisphoeniceus, habita a 300 metros sobre el nivel del mar. Los cardenales son un género de aves paseriformes de la familia de los Cardinalidos, la cual está compuesta por tres especies diferentes. Esta es una especie bastante restringida en el norte de Colombia y Venezuela, generalmente permanece en pareja.

El cardenal mide 19 centímetros, sus patas son color cuerno pálido y presenta un pico agudo, robusto, de color cuerno a gris azuloso pálido. El macho presenta coronilla roja brillante con cresta larga y aguda; la hembra es de color rojo pálido tirando a café.

Esta ave es nativa de la península de La Guajira, se alimenta de invertebrados, frutos y semillas.

La Guajira se destaca por su cultura, tradiciones, paisajes, pero también por su fauna que atrae al turista, quien queda admirado por las riquezas naturales que esta posee.

ALERTA

En enero de este año la Corporación Autónoma Regional de La Guajira, Corpoguajira, requirió al municipio de Uribia para que de manera urgente tomara medidas para evitar la muerte de aves marinas.

El requerimiento se dio a raíz de la muerte de más de 50 especies, entre flamencos y pelícanos, luego de chocar con unas redes eléctricas ubicadas en el sector de El Cardón, en la Alta Guajira.

Corpoguajira dio a conocer que le exigió a la administración municipal de Uribia para que retire de manera inmediata el tramo de línea que se encuentra justo en la zona de vuelo migratorio de las aves, con el fin de evitar nuevos eventos de colisión que afecten la vida de los animales.

De igual manera deben señalizar con desviadero de vuelo el tendido eléctrico, desde los 300 metros antes del humedal adonde llegan las aves, para que esto les permita la visualización desde largas distancias.

Sobre esta decisión, la Corporación Autónoma indicó, que fue tomada luego de contar con el informe técnico de los profesionales de la entidad donde se señala, que los flamencos no murieron por recibir alguna descarga eléctrica, porque las redes no se encuentran energizadas, sino por traumatismos ocasionados al momento de colisionar con las cuerdas de acero del tendido eléctrico.

 

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