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Por desconocimiento del territorio ¡El peligro es constante!

Opinión Caribe

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El departamento del Magdalena y su capital Santa Marta gozan de una gran riqueza natural, rodeados de montañas, ríos y mar. Sin embargo, los diferentes accidentes geográficos que embellecen el territorio lo convierten también en blanco fácil de amenazas y riesgos por fenómenos naturales.

Cada vez que se presentan emergencias en el Magdalena no hay medidas tomadas con anticipación para dar respuesta efectiva al impacto de los desastres, incluyendo alertas tempranas, sistemas de observación, pronóstico, redes de medición de peligros y mecanismos fluidos de comunicación que alcancen hasta las comunidades más recónditas.

Tampoco existen planes de emergencia que tengan información suficiente para contar oportunamente con planes de contingencia basados en escenarios de diferente grado de peligrosidad; preparativos y recursos para atender emergencias; planes de evacuación y albergues; presupuesto para atender la emergencia; sistemas de información eficaces sobre la evolución y consecuencias del fenómeno y planes de difusión de información para la población en situación de alto riesgo y público en general.

Son aspectos que desnudan que el territorio no está planificado, que no previene y que sus habitantes no reconocen las amenazas a las que están expuestos en los lugares en los que residen.

La falta de autoridad contribuye para que hoy los invasores de espacios no adecuados para vivir se vean afectados por la naturaleza y la geografía del territorio bañado por ríos, ubicado frente al mar y con un macizo montañoso que agrava las amenazas de padecer emergencias.

Teniendo en cuenta los fenómenos naturales que se han presentado en los últimos años en la ciudad y el Departamento, OPINIÓN CARIBE consultó con varias fuentes acerca de cuáles son las principales amenazas de la región Caribe, cuyos conceptos coinciden en que los riesgos son de tipo marino, por inundaciones, incendios forestales, deslizamientos o sismos.

Las amenazas de origen marino se refieren a los fenómenos naturales que se producen en los primeros kilómetros de la zona costera, es decir, mucho después de la playa. Cuando se presentan las inundaciones debido a los cambios de diferencia de presión, las olas pueden alcanzar varios kilómetros desde el mar hacia el continente.

El capitán de la Dirección General Marítima, José Plazas Moreno, durante la entrevista con este medio manifestó, que, dentro de estas amenazas, hay unas que son generadas por fenómenos meteomarinos, como por ejemplo la temporada de huracanes que se puede presentar en el Caribe desde el primero de junio al 30 de noviembre.

Cabe resaltar, que este fenómeno tiene varios efectos, no solo por los vientos, sino por fenómenos asociados a estos, por ejemplo, un fuerte oleaje y la marea sincrónica que producen las inundaciones asociadas por diferencias de presión; las lluvias asociadas por el centro nuboso que se mueven con la pared de tormenta, asociada al huracán donde se encuentra el núcleo conectivo. Esos son, uno de los tantos fenómenos que se reconocen en la Región Caribe.

OTROS FENÓMENOS

“Hay otros fenómenos asociados, los sismos en el mar que son los tsunamis, estos tienen diversos orígenes, la caída de meteoritos o desprendimiento de una montaña costera y que un gran porcentaje caiga al mar, esto podría producir una onda tsunamigénica, conocida como una onda que a su paso genera destrucción y es lo que se conoce como tsunami”, expresó el capitán de la Dimar, José Plazas.

Otro de los fenómenos asociados es la amenaza de origen marino latente en ambas cuencas, pero esta es mucho más importante en la Pacífica, porque la actividad sísmica es mucho más frecuente en el océano Pacífico.

En esta región del país no es tan activo en cuanto al término de sismos submarinos, sin embargo, no se descarta que puedan darse, porque hay datos y registros del pasado que señalan que se han producido algunas ondas con cierto carácter destructivo en el Caribe, que llegaron a las costas venezolanas y panameñas, lo que significa que la zona esta expuesta.

Las amenazas mencionadas anteriormente son latentes y por tanto, son objeto de monitoreo por parte de la Dirección General Marítima a través de los centros de investigación.

VERSIÓN OFICIAL

Para la coordinadora Departamental, Daddy Gutiérrez, debido a la ubicación geográfica y a raíz del fenómeno de La Niña en el 2011 – 2012, se hizo un estudio sobre las amenazas posibles, la principal son las inundaciones, seguidas de los incendios forestales, además de los deslizamientos de tierra.

POSICIÓN DE BOMBEROS SANTA MARTA

Últimamente el mar Caribe ha estado incluido dentro de las temporadas de huracanes, los cuales no llegan de manera directa a las playas, pero si se presentan en forma de tormenta, como ‘Mathew’ hace un año.

Así mismo, de acuerdo con la información del Cuerpo de Bomberos de Santa Marta, la falla geográfica de Bucaramanga – Sierra Nevada ha aumentado su actividad, por lo cual se han presentado sismos de pequeña magnitud en los últimos meses.

Sin embargo, lo anteriormente mencionado, no asegura que vaya a ocurrir un terremoto, pero si es una alerta para que la ciudad implemente medidas preventivas desde la Gestión del Riesgo de Desastres y saber reaccionar y actuar frentes a posibles catástrofes.

El Cuerpo de Bomberos de la ciudad asegura frente a esta temática, como organismo de socorro estipulado por la Alcaldía Distrital para prestar el servicio de salvavidas tiene la responsabilidad de realizar actividades de prevención a bañistas, turistas y residentes, durante temporadas baja o alta.

Sobre todo, porque la Ley 1575 de 2012 obliga a todos los cuerpos de bomberos a responder por las emergencias relacionadas con incendios, calamidades conexas y rescate en todas las modalidades. Todo esto incluye, que si se llega a presentar una emergencia por deslizamiento, colapso de estructura, avalancha, desbordamiento de ríos, los bomberos de la mano de su grupo USAR (Urban Search and Rescue), deben trabajar de la mano del Distrito, primer responsable, junto con los demás organismos de socorro y con las entidades que conforman la Unidad de Gestión del Riesgo.

DEFENSA CIVIL

La Defensa Civil a través del mayor Eduardo Vélez, señala, a su vez, que las amenazas sobre la región Caribe por los fenómenos naturales que se puedan presentar, no es el desastre en sí, sino esa población vulnerable con mínimas condiciones de evacuación, conocimiento y aseguramiento de sus viviendas. Es decir, la fragilidad de la zona es el detonante de estas amenazas naturales.

En cuanto al departamento del Magdalena, cabe señalar, que, en Colombia, las amenazas que están en el primer orden son de disposición hidrometeorológica; porcentaje muy alto con respecto a las amenazas que pueden ser menos recurrentes.

En los últimos años el Departamento se ha visto afectado por lluvias intensas y torrenciales, que traen como consecuencia los deslizamientos e inundaciones. Este tipo de fenómenos ha causado impacto en esta zona y en el país en general. De igual manera, no se pueden descartar los fenómenos meteorológicos, los de origen tectónico, pero que, no son tan recurrentes como los primeros.

En el departamento del Magdalena se presentan dos afectaciones principales: la primera, por inundaciones súbitas de los ríos que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta y por inundaciones lentas del río Magdalena, que, en la última fase, en su parte baja como producto de las temporadas de lluvias en el interior del país, empieza a inundar grandes extensiones, causando graves daños irreversibles en la población.

NIVEL DEPARTAMENTAL Y NACIONAL

Según al artículo de Gestión del Riesgo natural y el caso de Colombia por Gonzalo Duque-Escobar de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales, América Latina y el Caribe, sufren las consecuencias de fenómenos asociados a amenazas naturales propias del medio tropical, tales como sequías, inundaciones, terremotos, huracanes, erupciones volcánicas y deslizamientos de tierra.

Sin embargo, mientras los recursos estipulados para la Gestión del Riesgo se reducen en algunos Departamentos del país, se puede hablar de un aumento en la frecuencia de los desastres y la magnitud de pérdidas conexas. A nivel planetario, parece existir una tendencia al incremento en intensidad y magnitud de los fenómenos naturales asociados al cambio climático, y cuyas dinámicas catastróficas señalan a los pobres como los más vulnerables.

PRINCIPALES CAUSAS DE VULNERABILIDAD

Conforme al artículo citado, las principales causas de la vulnerabilidad en la región se relacionan con las dinámicas poblacionales, económicas y ambientales. En primer lugar, se encuentra el urbanismo descontrolado, migraciones hacia la ciudad, pobreza, degradación del medio ambiente y de los recursos naturales. Luego, la planeación equivocada, es decir, las inversiones improvisadas en infraestructura social y productiva. Así mismo, la política pública ineficiente, déficit fiscal y desacierto en el gasto público.

Mientras tanto, el factor de riesgo asociado a la probabilidad que un evento peligroso relacionado con un fenómeno natural se presente en un sitio específico y dentro de un periodo de tiempo definido, con una cierta intensidad, no es fácil de afirmar. Dicho fenómeno asociado al medio natural, genera riesgo si representa peligro para personas y bienes expuestos a sus efectos.

Las amenazas naturales son los peligros para el hombre y su medio ambiente asociados a las dinámicas propias del medio ecosistémico. Los órdenes de las amenazas naturales se establecen en función de las relaciones de causalidad entre los eventos.

En primer orden se encuentran los sismos, huracanes, volcanes y lluvias. En el segundo orden se ubican los deslizamientos, maremotos, y las inundaciones. En el tercero los aludes y avalanchas.

VULNERABILIDAD DE LAS ZONAS COSTERAS

Las zonas costeras colombianas pueden ser vulnerables al cambio en el nivel del mar, porque de acuerdo con un documento de Invemar, a nivel de investigación, se han aunado esfuerzos con el objeto de entender si las tendencias actuales del nivel del mar pueden ser críticas y pueden afectar la vida humana de manera dramática en las zonas costeras.

No obstante, es poco lo que se conoce sobre el cambio del nivel del mar en Colombia y si las tendencias globales son válidas para sus zonas costeras, reconociendo que el ‘aumento del nivel del mar afecta las regiones de manera diferente y según las circunstancias propias de cada una.

Por tanto, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras ‘José Benito Vives De Andréis’ – Invemar como parte del Sistema Nacional Ambiental – Sina, tiene responsabilidades concretas en este tema, de acuerdo con el Decreto No. 1276 del 21 de junio de 1994, por el cual se organiza y reestructura.

Por ende, deberá colaborar en los estudios sobre el cambio global y en todas aquellas actividades que le asigne el Ministerio del Medio Ambiente en desarrollo de la política ambiental internacional.

Es a partir de este punto y dentro de la estrategia de implementación de la Política Nacional Ambiental para el Desarrollo Sostenible de los Espacios Oceánicos y las Zonas Costeras e Insulares de Colombia – PNAOCI, que el Invemar desarrolló el proyecto de investigación titulado “Defining Vulnerability of Biogeophysical ando Socio-economic Systems due to Sea Level Change in the Colombian Coastal Zone (Pacific and Caribbean) and Adaptation Measures” (Definición de la vulnerabilidad de los sistemas biogeofísicos y socioeconómicos debido a un cambio en el nivel del mar en la zona costera colombiana (Caribe y Pacífico) y medidas de adaptación), en el cual se obtienen los resultados que se mencionan a continuación.

El proyecto que se desarrolla desde septiembre de 2000 en el Invemar a través del Grupo de investigación interdisciplinario del Programa para la Gestión Marina y Costera -GEZ. Es un proyecto interintramultidisciplinario en el que han participado profesionales de varias instituciones entre las cuales se incluyen, además de Invemar, la Universidad EAFIT, el Instituto ‘Alexander Von Humboldt’, los Centros de Investigación de la Armada (CCCP y CIOH), el Ministerio del Medio Ambiente y algunos consultores externos como Amparo Ramos, Rafael Steer Ruiz y Carlos Andrade.

Mediante tres talleres nacionales se vinculó la participación de científicos nacionales y entidades que trabajan en el tema de cambio climático, así como los tomadores de decisiones con injerencia en las zonas costeras colombianas.

El proyecto pretende contribuir directamente a la estimación de los efectos del cambio en el nivel del mar sobre la zona costera, la determinación de la vulnerabilidad y las posibles medidas de adaptación; hace parte del Programa Holandés de Asistencia para Estudios sobre Cambio Climático (Netherlands Climate Change Studies Assistance Programme – NCCSAP), y se desarrolla bajo la cofinanciación del NCCSAP a través del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Libre de Amsterdam, el Ministerio de Cooperación para el Desarrollo de Holanda, por intermedio de la Embajada Real de Los Países Bajos en Colombia y el Invemar.

AFECTACIÓN DEL DESARROLLO

Según el análisis de la Gestión del Riesgo de Desastres en Colombia un aporte para la construcción de políticas públicas, La Nación enfrenta grandes retos que amenazan seriamente su desarrollo. Dentro de estos se encuentran factores como el desplazamiento de población de las zonas rurales a las zonas urbanas, la degradación ambiental y el cambio acelerado del uso del suelo amplifican dichos retos.

Las condiciones socio – económicas, aunadas a la propensión del país a la ocurrencia de fenómenos naturales, dentro de los cuales se pueden encontrar los sismos, inundaciones y deslizamientos, entre otros, exacerbados por las acciones humanas y las condiciones variantes del clima, confirman un proceso continuo de construcción y acumulación de riesgos en Colombia.

Hay que señalar, que la materialización de estos riesgos en desastres afecta el desarrollo del país, puesto que, generan más pobreza y desplazamiento, conflictos sociales y en general pérdida de la calidad de vida en un círculo vicioso que conmina a seguir haciendo ocupación y uso del territorio de forma inadecuada, potencializando nuevas situaciones de riesgo.

El departamento del Magdalena no es ajeno a esta realidad, por lo contrario, refleja con crudeza la materialización de los riesgos a los que está expuesto su territorio. Las oportunidades ambientales y comerciales producto de la privilegiada posición geoestratégica del Magdalena, la cual está constituida por los 237 kilómetros de franja costera y los 370 kilómetros de ribera del río Magdalena en el departamento.

Todo esto lo hace susceptible a eventos naturales, sobre todo, en lo relacionado con inundaciones como las presentadas en el periodo 2010-2011 que afectaron a todos los municipios y al 29 % de la población del departamento.

La erosión costera, vendavales, tormentas eléctricas y eventos de carácter antrópico están asociados a la movilización y manejo de sustancias químicas peligrosos que entran y salen del departamento vía marítima, fluvial y terrestre.

Igualmente, la presencia de cerca de 1.400 kilómetros cuadrados de humedales localizados a lo largo de la llanura aluvial del río Magdalena en el departamento y 16 de las 35 cuencas hidrográficas que nacen en la Sierra Nevada de Santa Marta, se constituyen en eventuales elementos amenazantes, que asociados a la vulnerabilidad de las poblaciones asentadas en sus áreas de influencia configuran condiciones de riesgo.

Se puede afirmar, que las constantes amenazas naturales no solo ocasionarían los daños en cuanto a estructura, sino, también influye en el desarrollo socioeconómico de la región, departamento y nación.

 

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