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Análisis

Amenaza de la nueva RAP

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Entre la misma clase política de la Región Caribe se teje un temor común, que la Región Administrativa y de Planificación, RAP, no cumpla con la misión y se suprima igual que los Corpes.

Los Consejos Regionales de Planificación, Corpes, murieron en el año 2000 para darle vida a la Región Administrativa y de Planificación-RAP.

Los primeros carecieron de limitaciones inherentes a su estructura jurídica y presupuestal no tenían participación en las esferas nacionales, es decir, no tenían personería jurídica, ni administrativa ni mucho menos presupuestal, el temor que se ciñe al nacimiento de la región RAP es que se repita la historia y esta no cumpla la función por la cual se constituye.

En los años setenta fueron constituidos el Sipur, Adioc y Adior, que agruparon, en su orden, los departamentos del Caribe, el Occidente y el Oriente. La Ley 76 de 1985 institucionalizó la figura, creó la Región de la Costa Atlántica y autorizó la organización de consejos regionales de planificación, Corpes, para la Orinoquia, la Amazonia y los restantes departamentos del país, esto originó un aparato institucional: que el Caribe comenzara a pensar colectivamente.

Al no financiarse la realización de ningún proyecto de impacto regional en el Corpes Atlántico, ni la prestación de servicios, la Ley 152 de 1994 los suprimió. ¿Será que sucede lo mismo con la RAP? que, así como tiene sus adeptos también tiene sus detractores en el mismo Gobierno Nacional.

“Los caribeños creemos que porque imaginamos las cosas ya se tienen que materializar, por eso fracasamos. Habíamos tenido suficiente experiencia con los Corpes y pensamos que ya habíamos cumplido con parte de la tarea que sí bien contábamos con un instrumento poderoso era necesario dar el salto para que la región fuera un ente territorial, pero desmontamos el aparto institucional de esta figura administrativa, porque según ya no lo necesitábamos”, relata Moisés Pineda, líder político de la región Caribe.

El exministro de Minas y Energía, Amilkar Acosta cuenta que los Corpes se suprimieron con la promesa incumplida de que las regiones administrativas y de planificación (RAP), contempladas también en la Carta en su artículo 306, vendrían a ocupar su lugar. Desde entonces han transcurrido 17 años, en los cuales se hicieron múltiples intentos para expedir la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT), la que finalmente se aprobó en el 2011. Pero la misma hizo caso omiso del categórico pronunciamiento del Voto Caribe: 2´502.726 ciudadanos depositaron su papeleta en las urnas en las elecciones parlamentarias de 2010 en apoyo de la Región Caribe como ET.

La decisión de suprimir los Corpes significó la dispersión de los recursos forjados alrededor de esta experiencia administrativa, es decir, que la disciplina del trabajo colectivo se perdió. “Cada cual salió a resolver sus problemas de departamento como pudiera. Los expertos vinculados al Corpes Atlántico terminaron como contratistas de los departamentos y a la Nación que había desconcentrado los servicios de planificación se le volvió a servir en bandeja de plata la centralización regional del país, ese fue el resultado de la mala decisión de suprimir esta figura administrativa”, comenta el líder político Moisés Pineda.

Los Corpes y la RAP son instrumentos de índole administrativa sobre funciones básica de los departamentos y distritos que en un ordenamiento del territorio da para pensar en una reforma institucional política.

“No se puede repetir lo mismo, los Corpes estaban dotados de músculo financiero para apalancar uno que otro proyecto, pero esto generó problemas insolubles, porque ni la Nación, ni los departamentos, ni los municipios aceptaron cederles parte de sus ingresos, además de que no es viable la creación de nuevos impuestos, ni el incremento de los existentes para su sostenimiento”, afirmó el abogado Jairo Castro.

Asimismo, el abogado Castro sostiene que los departamentos creados en 1886 para atender otras necesidades se agotaron, la politiquería y la corrupción se los comieron. Deben ser reemplazados por regiones que no sean la suma aritmética de organizaciones desprestigiadas, sino entidades distintas por la importancia de sus atribuciones, que no se enreden tratando de cumplir funciones administrativas y operativas, que estarían a cargo de las ciudades, los municipios y sus asociaciones.

En este sentido, el exministro de Minas y Energía, Carlos Rodado Noriega, insiste, en que lo importante en la RAP es que se ejecuten los planes de desarrollo y no se queden en letras muertas como sucedió con el Corpes. “El fracaso de esta figura consistió en que no tuvo respaldo político ni presupuestal, por eso no se ejecutaron los planes de desarrollo, faltó coordinación política entre los gobernadores de la región, pero, además, es importante que se descentralice, que esta no se quede en Barranquilla, llegue a las subregiones más necesitadas, a los pueblos más oprimidos, donde no hay servicios públicos, donde las necesidades básicas no son las adecuadas”, puntualizó.

Para el líder político Moisés Pineda, la constitución de la RAP es un tema meramente burocrático. “No es cierto que tengamos una unidad cultural, esto es un tema político. Hoy estamos en el mismo punto de 1919, hablando del río Magdalena, el Canal del Dique, Puerto Turbo, la representación en el Senado e inversión en aeropuerto y vías, es la misma agenda de hace cien años”.

El líder político del Atlántico asegura, además, que “nos queremos descentralizar, pero seguimos con la mirada puesta en Bogotá y no para el mundo. Ya no funcionan los departamentos en la región sino los Distritos, porque fueron organizados para que gocen de las mismas ventajas que Bogotá, es decir, que Santa Marta, Barranquilla, Riohacha, Cartagena, tienen el mercado, la plata, la tributación y los votos para unirse, quienes controlen los siete nodos metropolitanos controlarán el país”.

No es la primera vez que la clase política del Caribe intenta agrupar a los departamentos en una región autónoma y administrativa,porque en otras ocasiones lo pretendieron, pero fallaron, la diferencia, en esta ocasión es que el proceso avanzó un poco más con la firma del acta que unifica a Bolívar, Sucre, Magdalena, San Andrés, La Guajira, Atlántico, Cesar y Córdoba en Región Administrativa y de Planificación, RAP.

La lucha para que la región Caribe fuese autónoma inició desde hace más de 26 años con la expedición de la Ley de los Institutos de Fomento de Desarrollo de Territorios con la que se pretendía que los departamentos del país pudieran ser responsables frentes a sus obligaciones con los municipios, para que fueran ordenadores del territorio, promotores de desarrollo y ejercieran como gestores en la búsqueda de recursos para materializar la gestión.

LA RAP ESTÁ COJA

La RAP se conformó con el lunar de la discordia, los mismos barranquilleros miran con recelo este proceso, es decir, el gobernador Verano que ha promovido esto no solo tiene que tratar de convencer al Gobierno Nacional para que lo apoye, sino también a ellos mismos.

Para Moisés Pineda, la RAP está coja porque muchas competencias sobre los territorios las tienen los alcaldes y no los gobernadores. “La solución es que integren a los alcaldes en este paseo porque van a tener dificultades”, en este sentido el panorama se hace turbio debido a que existe un común denominador en la región Caribe, la mayoría no tiene buenas relaciones con los alcaldes”.

“Las relaciones entre la Gobernadora del Magdalena y el Alcalde de Santa Marta son difíciles; en Cartagena, hay un nudo de anzuelo; y en Barranquilla existe una subordinación”, señala Moisés Pineda, quien explica que los Distritos de Santa Marta, Barranquilla, Cartagena y Riohacha no deberían elegir gobernadores porque deben administrar de acuerdo con el régimen especial del distrito de Bogotá, pero estos entes territoriales sí deberían tener representación en el Congreso de la República. Si quieren tener como subordinado a los alcaldes, esta región no va funcionar, porque ellos son quienes tienen el poder económico, político, social y administrativo.

La Ley de Ordenamiento Territorial, direccionada por el exvicepresidente Germán Vargas Llera, dejó por fuera a los gobernadores de las Juntas de las Áreas Metropolitanas de los catorces Nodos del país, para incidir en los poderes que están concentrados en los distritos. “Como los gobernadores se sintieron golpeados, ellos hicieron otra maldad, impidieron que los distritos se metieran en los proyectos de región”, explicó Moisés Pineda.

Los gobernadores no pueden tomar decisiones sin que los alcaldes las aprueben. “Silos gobernadores dicen que se debe planificar de manera organizada los sistemas portuarios de Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, y esta autoridad portuaria la tiene el Distrito, el Alcalde puede parar ese proceso y decirle que no.

La Corte Constitucional dijo que las competencias del Régimen Político Administrativo Especial de Bogotá se aplicaban a los distritos especiales de Santa Marta, Cartagena, Riohacha, y Barranquilla. “Una región sin el concurso político y económico y en condiciones de igualdad, no va funcionar”, afirma Moisés Pineda.

Según Pineda, los departamentos como ejes centrales de una propuesta de regionalización van a tener dificultades, porque han traicionado la misión institucional que se les dio en la Constitución Política de Colombia. “Este es un tema político, sabemos que un barranquillero tiene aspiraciones presidenciales, por eso lo vemos recorriendo el país, tiene claro que quien controle los nodos metropolitanos, tiene el poder político en el país”.

EL PODER DEL CENTRALISMO

En el nivel Nacional no fue tomada con agrado la firma del acta que conforma a los departamentos del Caribe en una Región Administrativa y de Planificación (RAP), advierten que no existe una capacidad financiera para sostenerla. Los gobernadores con el respaldo de la clase política de la Costa deben fortalecer las competencias que se le dan a los departamentos, para que este proceso no vaya a fracasar.

“Es una gran equivocación del Ministro de Hacienda no darle la importancia que tiene la RAP, me comprometo a que entienda la necesidad de avanzar en la necesidad de la descentralización bien hecha, que profundicemos. La corrupción la hay a niveles nacional y regional, en todos lados, eso no puede ser una disculpa para no avanzar, lo que se deben garantizar son los controles, que haya más transparencia y participación ciudadana”, señaló el senador Carlos Fernando Galán.

Para el presidente de la Asamblea de Sucre, Carlos Carrascal, el Gobierno Nacional está en contra de todo lo que vaya en beneficio de las regiones, especialmente la del Caribe.“Debemos luchar para que manejemos nuestros propios recursos e invertirlos en lo que realmente se requiere”.

Por su parte, el diputado del Magdalena, Luís Vives, considera que es normal que exista cierto temor desde el Gobierno Nacional al perder poderío sobre los recursos de los departamentos de la región Caribe. “Es como cuando un hijo se va de la casa, se siente temor de su independencia administrativa, pero debe verlo como un avance, que la región Caribe pueda resolver personalmente sus necesidades”.

El Diputado del Magdalena criticó el marcado centralismo que existe al manejarse todo desde Bogotá, hasta donde deben ir a rogar para que les asignen recursos para solucionar las necesidades insatisfechas de las poblaciones. “Hay que hacer lobby para obtener apoyo de la Nación y eso tenemos que descentralizarlo para lograr autonomía, esperemos que se tenga cierta independencia en cuanto a la inversión de recursos, establecer las necesidades, que no roguemos siempre en Bogotá”.

El gobernador del Cesar, Francisco Ovalle, a su vez, insiste en que para que la RAP cumpla con sus objetivos, es necesario el concurso y el apoyo de los congresistas de la Costa ante el Estado Colombiano. “Vendrán momentos más tensos y de tropiezos para constituirnos como entidad territorial, tenemos que hacer lobby ante el Congreso para que se puedan garantizar nuevos recursos y un nuevo marco fiscal para la Región”.

A los gobernadores les resta poco tiempo, ellos son quienes conformaron la RAP, deberán mantener esa unión con el fin de mitigar ese rezago de pobreza sufrido por las poblaciones de la región Caribe.

Mientras, el exsenador Amilkar Acosta, sostiene, que “la RAP no es, no puede ser, un punto de llegada sino un punto de partida; además, no es un fin sino un medio para luchar unidos no sólo en procura de cerrar las brechas interregionales, sino también las brechas intrarregionales con el fin de nivelar la cancha. Esta debe ser su razón de ser y de existir. Como lo estipula la Constitución Política, que es ‘norma de normas’, la RAP tendrá ‘personería jurídica, autonomía y patrimonio propio’, que no es poca cosa y tendrá como misión ‘el desarrollo económico y social’, así como ‘propiciar y fortalecer la planificación equilibrada’ de la región”.

Además, el economista político señaló, que “la unidad técnica de la RAP está llamada a convertirse en la masa crítica del pensamiento regional, que servirá de apoyo para promover y generar capacidad de gestión en los departamentos que la integran. Sobre todo, en lo concerniente a las capacidades para la estructuración de proyectos a ser presentados para su viabilización y aprobación en los Ocad.

La RAP servirá también para articular a la región, de modo que esta pueda aprovechar las posibilidades que ofrecen las alianzas público-privadas, el acceso a la bolsa de recursos de cofinanciación creada en el Plan Nacional”.

‘EL SARTÉN POR EL MANGO’

Colombia es un país centralista donde el centralismo se resiste a desaparecer desde 1991. El exministro de Minas, Amilkar Acosta, ha dicho que el Gobierno Nacional esta temeroso de la región RAP, porque hoy tiene el ‘sartén por el mango’, a medida que el proceso se fortalezca perderá poderío. “Ellos saben que en la medida que avancemos en la autonomía, en esa misma proporción ellos van perdiendo el control que ejercen sobre nosotros, este es un hecho político que no es nuevo”.

El gobernador Eduardo Verano, por su parte, afirmó, que, al Gobierno Nacional no le gusta la idea de la autonomía, porque el país se manejará diferente. “Tenemos dificultades para conseguir los recursos por la centralización, eso impide que la dinámica del desarrollo sea plena y mucho más contundente”.

El senador Arturo Char, a su vez, señala que el Gobierno Nacional es apático a este proceso, porque lo ve como gastos, sobre todo en este momento por el cual atraviesa la economía del país. El Ministro de Hacienda piensa que la Costa va a exigir mucho dinero y no quiere atender otra nueva responsabilidad, por eso la apatía”.

El exministro de Minas y Energía, Amilkar Acosta indicó, que “la corrupción en este país hizo metástasis, es una evasiva para impedir el avance de la descentralización, la autonomía territorial, se ha cuestionado la elección popular de alcaldes y gobernadores porque en las regiones hay corrupción, siempre la ha habido, pero ahora está centralizada, eso lo confirman todas las denuncias al respecto”.

Por tanto, como se ha mencionado, La RAP, en sí, es un medio para que se tenga un mayor empoderamiento y capacidad de gestión frente al Gobierno Nacional, es un punto de partida para que la región como un todo pueda avanzar con el propósito de reducir la brecha interregional que separa a los mismos departamentos, en los que unos están más rezagados que los otros. Es un largo camino lleno de recelos, quizás de tropiezos, pero al que se le debe poner el pecho.

 

Consideraciones para la RAP 

Creada la RAP después de 26 años de haber sido autorizada por la Constitución en 1991, del Voto Caribe en 2010 y sin un ente integrador para el desarrollo y la autonomía regional después de la liquidación del Corpes en 2000, no hay que desatender las voces que invitan a afrontar de manera responsable los nuevos retos.

La exdirectora del Consejo Regional de Política Económica y Social, Corpes, Elvia Mejía, afirma, que “la RAP debe lograr victorias tempranas para ganar confianza y credibilidad. Las mesas de trabajo para su plan de acción decididas, empezando por La Guajira, como ya es el compromiso, deben demostrar su vocación inclusiva, y por tanto, no desdeñar, ni mucho menos golpear, los numerosos procesos en marcha como la Casa Grande Caribe, Ciudad Caribe, las actividades del Sistema Universitario Estatal (SUE), entre otras.

Que se debe tener cuidado con los procesos de construcción de competitividad en cada departamento y aprovechar sus potencialidades para la agenda estratégica de competitividad de la suma de los departamentos asociados o Agenda de Competitividad Caribe.

Será una victoria temprana la formación de consensos regionales que enriquezcan las campañas para la Presidencia de la República y el Congreso, puesto que es notoria la pobreza conceptual, hasta ahora, en los temas de más interés regional, como los asociados con el desarrollo humano (alimentación, salud, educación, empleo, educación y corrupción). También están sin mucho debate los asociados con infraestructura y posconflicto en cuanto a lo particular y regional.

Una línea urgente de atención por parte de la RAP debe ser la calidad de los gobiernos locales y sus liderazgos, pues en los municipios existen numerosos obstáculos para el desarrollo endógeno o local. No habrá desarrollo regional inducido por políticas o proyectos nacionales si no hay capacidades locales de demanda y soporte.

En cada habitante de la región debe sentirse el impulso de la RAP como acción renovadora de la política y la acción local desde el Estado. Igualmente, la acción colectiva y empresarial inducida por el ente en función del desarrollo y el advenimiento de una nueva época. Eso nos hace ganadores.

Clave será la composición y perfil del equipo de la RAP. Debe ser tecnopolitico. No hay lugar para las improvisaciones ni la burocratización. Sería costoso si una oposición interna o desde afuera logra generar sospechas o certezas de que creamos más de lo mismo. Si hay adecuado financiamiento para la operación y la preinversión, lo cual no es imposible si hay voluntad política, se darían las oportunidades con los Ocady demás fuentes hoy prohibidas para la operación de la RAP.

De ahí que el equipo tecnopolitico y el Consejo de Gobernadores debe ser imaginativo para lograr financiación de los programas y proyectos que surjan o sobre los cuales hay consensos.

Una consideración final es la potencia comunicativa de la RAP. Si en esto no somos eficientes tendremos obstáculos para generar credibilidad y confianza, que es el mayor riesgo en los próximos meses”.

“Sí a las obras y no a los aparatos burocráticos inoficiosos”: Arturo Sarabia 

OPINIÓN CARIBE, consultó a Arturo Sarabia Better, abogado especialista en derecho de la integración económica, exgobernador del Atlántico y exembajador de Colombia en Uruguay y Paraguay.

Para Sarabia Better, en años anteriores se habían aprovechado figuras institucionales y legales como el Corpes Costa Atlántico, pero era de menor jerarquía e impacto que la Región Administrativa de Planificación del Caribe, RAP.

“Ahora vamos a desarrollar una institución creada en la Constitución de 1991, que tiene mejores herramientas y que permite garantizar mayores resultados, pero debemos trabajar de forma ordenada, articulada, pensar siempre en que lo que interesa son los resultados, las buenas obras y no la creación de aparatos burocráticos inoficiosos”.

Indicó, que “la región estaba en mora de constituirse como una RAP para unirnos más, para construir una región sólida, que piensen siempre en la necesidad de mejorar nuestras instituciones, que se relacionen mejor con el Centro, que permitan desarrollar proyectos de gran impacto regional y de esa manera aprovechar las enormes potencialidades”.

Uno de los mayores potenciales de la región Caribe es el turismo y esa ventaja hay que aprovecharla, por lo que son indispensables las obras de infraestructura que no se han podido consolidar por malas relaciones con el nivel central.

Uno de los grandes temores de los dirigentes políticos es pensar que, con la creación de la RAP, los recursos también deben ser manejados no solo para el beneficio del departamento del Atlántico. Ante esto, Arturo Sarabia señaló, que “lo importante es pensar con criterio generoso y amplio. Creo que esa es una prevención que no se justifica. Barranquilla es una ciudad que ya casi no es de los barranquilleros, hay que pensar con criterio a nivel regional, no exclusivista”.

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