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Investigación

Memorias de la Bonanza Marimbera

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La marimbera ha sido la única de las tantas bonanzas que ha tenido el Magdalena en la que el campesinado se vio beneficiado. Los labriegos marimberos tuvieron más poder económico que toda la sociedad citadina, que los había marginado durante muchos años. Situación inimaginable para estas nuevas generaciones.

En los departamentos del Magdalena, Cesar y La Guajira

Aníbal Ceballos, periodista y gestor cultural de Santa Marta.

creció súbitamente el cultivo de marihuana,todo gracias a que estos territorios son ideales por su clima, para los cultivos y por su ubicación para los embarques, por encontrarse en medio de un espeso bosque y cercanos al mar. México, para esa época, disminuyó su producción de marihuana y Estados Unidos aumentó su consumo, lo que le dio protagonismo a Colombia y le abrió puertas a la ‘bonanza marimbera’. 

Existen varias versiones sobre la llegada de la marihuana al Magdalena, una de ellas es “el uso que le daba la United Fruit Company para atar los bananos que eran exportados hacia Estados Unidos; otros dicen que la trajeron los españoles quienes la conocían como el cáñamo indio y los orientales, los cuales han hecho pruebas científicas sobre las variedades que sean resistentes a las plagas que se puedan presentar en el cannabis”, expresó Aníbal Ceballos periodista y gestor cultural de la ciudad.

“La bonanza marimbera llenó los bolsillos de todos los osados y los que en medio de dificultades económicas aceptaban participar en “las vueltas” de los mafiosos de turno y por razones de peso, ya que era mucho más rentable para un campesino, alquilar sus manos, sus hombros o simplemente cuidar la mercancía mientras se hacían los embarques, en donde ganaban alrededor de cien mil pesos, lo que era mucho dinero en esa época, hacer hoy lo mismo por menos capital.

Para 1975, el 80 % de los campesinos había decidido sembrar marihuana y los dueños de tierras habían dejado de lado el cultivo de otros importantes productos como el café, para tener cultivos de cannabis, los cuales les generaban más ganancias y en dólares, por tanto, eran aún más apetecidos; pero, de la atractiva cifra que dejaba el cultivo de esta mata, los norteamericanos se llevaban la mejor parte, al menos el 80% de las ganancias; el 19% para los comerciantes colombianos y solo el 1% para los que hacían el trabajo ‘sucio’, los cultivadores. No obstante, esos seis dólares que recibían por libra, significaban hasta diez veces más de lo que obtendrían si cosecharan café, algodón o maíz”.

NO HAY ÉTICA QUE VALGA

Frente a cifras como las anteriores, “no hay ética que valga” eso quedó completamente demostrado al ver cómo fue creciendo a rodo la comercialización de esta polémica yerba.

La descomposición moral fue uno de los funestos efectos del narcotráfico, la mafia controlaba casi todos los puestos de vigilancia, cada uno recibía una parte de las ganancias. Los sobornos estaban a la orden del día.

Armando Lacera, docente e historiador de la Universidad del Magdalena.

El senador Juan Manuel Galán señaló, que la bonanza marimbera fue un capítulo dentro de la historia contra las drogas, que tiene, además, como antecedente, el contrabando, primer escenario de tráfico ilícito de sustancias y de mercancía.

Acostumbrados en esa zona del país a vivir del contrabando, a traer de Maicao electrodomésticos, ropa y otros enseres, la marihuana fue acogida con los mismos parámetros, como otra manera de subsistir.

Lo único que importaba era tener dinero y el cultivo de la marihuana les ayudaba a conseguir lo que el Estado les negaba de una u otra manera. La marihuana la comercializaban los guajiros, eran los que comisionaban los fletes y coordinaban las cargas y dónde se tenían que hacer los embarques.

LOS CUERPOS DE PAZ

Estados Unidos protagonizó una iniciativa para contener el comunismo en países subdesarrollados. Para entonces, el presidente John F. Kennedy anunció el 16 de mayo de 1961, que el segundo proyecto de los Cuerpos de Paz se llevaría a cabo en Colombia. Unos 64 voluntarios estuvieron a cargo de asistir a comunidades rurales en proyectos de desarrollo agrícola, construcción, educación y salud, buscando alejarlos del negocio ‘mal habido’ en el que estaban envueltos.

Sin embargo, lo paradójico fue que los Cuerpos de Paz vinieron a controlar la situación que se daba en ese momento y terminaron como unos de los principales compradores al detal, además de abrirle la puerta al mercado internacional de la cocaína y la marihuana en Colombia, lo que conllevó a la Bonanza Marimbera.

Según el profesor e historiador Armando Lacera, el boom de la marihuana está ligado con posterioridad a la guerra de Vietnam, una vez que se firman y se hacen los tratados en París, estos jóvenes, por las condiciones que vivieron en Vietnam, donde se pone en juego la vida, ven morir a mucha gente, salieron afectados física y emocionalmente, la misma alta dirigencia de los Estados Unidos permitió que por las condiciones infrahumanas utilizaran opiáceos, drogas, marihuana.

La marihuana que era cultivada en la Sierra Nevada de Santa Marta, tenía unas propiedades únicas que los norteamericanos no encontraban en otra ‘yerba’. Inicialmente solo compraban para abastecer sus necesidades personales, de ahí pasaban a vendérsela a sus amigos más cercanos, lo cual los convertía a ellos en pequeños traficantes de la marimba.

La insuperable calidad de la yerba que se cultivaba en la Sierra Nevada conocidas como ‘Mona’ y la ‘Red Point’, movilizaba multitudes de norteamericanos que entraban al país cargados de dólares con el único propósito de comprar toda la marimba que pudieran, negocio que duró exactamente cuatro años; la ‘cannabis sativa le generó a país en esa época ingresos anuales por 2.200 millones de dólares, dos veces superior a los del café.

EL NEGOCIO YA NO ERA COLOMBIANO

La mafia gringa modernizó los cultivos y el negocio de la marihuana, ya que los marimberos eran campesinos que en ese momento no dimensionaban la magnitud de estas transacciones. Se introdujo personal norteamericano que venía completamente equipado, por esto se dice que los colombianos se encargaron de cultivar, cuidar y vender la mercancía a los ‘gringos’ quienes la sacaban del país en aviones y barcos hacia los Estados Unidos.

La bonanza fue creciendo y no solo se dio en esta parte del país, también tuvo una gran acogida entre los agricultores de la Costa Norte colombiana, especialmente porque en ese momento se presentó una fuerte crisis del cultivo de algodón y cifraron todas sus finanzas en este negocio que estaba lucrando a tantas familias, porque, según cifras del DAS, el 80% de los agricultores cultivaba marihuana y los honorarios de los campesinos se multiplicaba por seis. Estos cultivos iniciaron en La Guajira y seguidamente se extendieron a los municipios del Magdalena y el Cesar.

De todo este fenómeno lucrativo nació la ‘ventanilla siniestra’ un mecanismo creado por el gobierno de López Michelsen, que consistía en nacionalizar los dólares que entraban al país por este negocio sin tener en cuenta el origen de este dinero. El Estado institucionalizó el lavado de dólares resultado de las exportaciones del cannabis, el contrabando de mercancía y también de la cocaína.

A partir de ahí las personas más influyentes en términos económicos de Colombia, avalaron la ‘ventanilla siniestra’ lo cual los ayudó a lavar sus fortunas habidas del narcotráfico de manera más eficiente y sobre todo, legalizada por el Estado.

Los atisbos de legalización para el uso medicinal de la coca y la marihuana han costado sudor, lágrimas y sangre.

LA OSTENTICIDAD A LA ORDEN DEL DÍA

De la época de la bonanza marimbera quedan incontables historias, por numerosas y por la reserva que aún mantienen algunos de sus protagonistas, sin embargo, el narcotráfico es parte esencial del realismo mágico y trágico del país; historias de cómo los marimberos encendían cigarrillos con dólares, adornaban los árboles de Navidad con billetes y pesaban los costales llenos de ellos para no tener que contarlos. Incluso, hubo uno de ellos que, en medio de una parranda, compró la casa al lado de la suya para que cupieran todos sus invitados.

“La bonanza marimbera tuvo unas características cinematográficas, parecían personajes macondianos, sobresalían porque disputaban con el dinero que tenían, el que tuviera la mejor cantidad de amantes”, comentó el periodista y gestor cultural, Aníbal Ceballos.

Los marimberos construyeron espléndidas casas en Riohacha, adquirieron fabulosas mansiones en Barranquilla y lujosos apartamentos en El Rodadero, Cartagena y Miami. A esos lugares se trasladaban con sus familias, gustos, música y culinaria. Los vehículos fueron un símbolo de poder, desde el Mercedes Benz hasta la Ford Ranger. Algunos sentían que no les lucía reparar carros, si se varaban en una calle o carretera, lo dejaban tirado y al día siguiente compraban otro.

En la bonanza se sabía cuándo iniciaba una parranda, pero no cuándo terminaba. Podían durar de 2 a 5 días. Dos o tres conjuntos vallenatos, compositores con guitarras y un mariachi. Se consumían varias cajas de whisky y toneladas de comida, picadas, friche, asados, sopas a medianoche y tortuga por la mañana. La gente tomaba, amanecía, se retiraba a dormir en chinchorros cercanos o iba a su casa, se cambiaba de ropa y regresaba, gracias a esto el negocio musical se valorizó mucho. Antes de la bonanza, los vallenatos cantaban por cualquier peso que les alcanzara para el día, se puede decir, que obtuvieron bonanza dentro de la bonanza.

“No aprovecharon sus riquezas para contratar un asesor espiritual, un médico que los chequeara a ellos y a toda la familia, no se preocuparon por educarse, por contratar algún especialista que les administrara bien el dinero, que los ayudara a construir un buen proyecto de vida; se dedicaron a hacer dinero, pero por dentro estaban los vacíos emocionales que no se llenaron con lujos”, añadió, Aníbal Ceballos.

Los gringos consideran que Colombia cultiva la mejor marihuana y coca del mundo.

DÉCADAS DE LOS SETENTAS Y LOS OCHENTAS

La Bonanza Marimbera fue corta 1975-1985, especialmente si se compara con el negocio de la cocaína en Colombia. Esto se puede entender por varias razones, entre ellas, porque los colombianos no tuvieron el control de rutas, ni de comercio al por mayor o de las redes de distribución en los Estados Unidos.

El volumen del producto era muy grande y su transporte era costoso comparado con las ganancias. En consecuencia, los norteamericanos empezaron a cultivar marihuana de una calidad más fuerte con cultivos hidropónicos.

Según el docente Armando Lacera, La lucha por el poder fue uno de los factores que no permitió que se profundizara más en la bonanza, las muertes constantes, los inocentes que cayeron en esa guerra, la delincuencia y sobre todo, los avances científicos rápidos que tuvieron los norteamericanos para crear y modificar su propia yerba.

Los riesgos de capturas se hicieron cada vez mayores, el tráfico de la yerba se había convertido en el objetivo número uno de las fuerzas armadas, por tanto, los mafiosos norteamericanos hicieron estudios tecnológicos y químicos, dedicándose a cultivar su propio cannabis con ayuda de fertilizantes y materias químicas.

De esta manera, nace lo que pudo ser otra de las causas por la que la bonanza marimbera no se posicionó durante más tiempo; el 40% del consumo estadounidense se abastece a partir de esa yerba cultivada en California, Ohio, Alaska o Hawaii. El ciclo de consumo cambia y los consumidores prefieren drogas más fuertes como la coca.

Por último, el gobierno de Estados Unidos intensifica su guerra contra las drogas y esto afecta los grandes cargamentos de marihuana que por su tamaño y olor son fáciles de detectar. Por la brevedad del boom de la marihuana no se formó una mafia a su alrededor, sin embargo, el negocio dio pie a la consolidación de las grandes mafias de la cocaína en Colombia.

LA BONANZA SE VISTE DE ROJO

En el libro ‘La guerra de los Cárdenas y Valdeblanquez, los politólogos de la Universidad Nacional Nicolás Cárdenas y Simón Uribe, relataron el origen de esta guerra entre familias, el cual tuvo varias versiones, pero la más conocida es que fue por un lío de faldas, situación que se presentaba mucho en la vida de estos marimberos, quienes después del dinero, cuidar a sus mujeres, era otra de sus prioridades, tener amantes.

“Una ofensa contra el honor constituye un perjuicio al capital simbólico del ofendido, quien está obligado a actuar para restablecerlo”, así, la fuerza del parentesco hace que esa restitución cobije a los parientes y compadres del sexo masculino tanto del ofensor como del ofendido”, reseñó en febrero de 2005 la Universidad
Nacional.

La guerra entre estas dos familias marimberas cobró alrededor de 200 muertes, según archivos de prensa judicial, algunas de las víctimas colaterales fueron transeúntes alcanzados por balas perdidas. Tan cruenta fue, que la alcaldesa de Santa Marta, Ana Sánchez Dávila, ordenó en septiembre de 1974 la expulsión de estos dos clanes de la ciudad.

La última víctima de la batalla fue Hugo Nelson Cárdenas Cárdenas, de 13 años, en Santa Marta. Era hijo de Antonio Cárdenas Ducat, jefe del clan y su muerte fue considerada el fin de su estirpe. El menor recibió dos disparos en la cabeza, “Cuando aguardaba por el bus que lo conduciría al colegio”, informó el 12 de abril de 1989 El periódico El Heraldo.

Otro de los personajes que protagonizaron episodios en la bonanza fue el ‘Gavilán Mayor’, uno de los primeros traficantes de marihuana de la Costa Norte a USA. Este hombre se dio a conocer por sus excentricidades, relojes de oro, costosos regalos para sus mujeres, sus múltiples bienes, entre esos la mansión en la que vivía y demás. El ‘Gavilán Mayor’ fue abatido en una emboscada en 1991.

Lo único cierto, es que este periodo de bonanza de la marimba incluyó a todas las clases sociales de la ciudad de Santa Marta y los alrededores. Luego de la época del banano y el café, el cannabis fue una de las mayores exportaciones del país, negocio acolitado hasta por Presidentes de la República, transacciones que lucraron a muchos pero que, a su vez, cobraron la vida de centenares de personas.

En la actualidad, Colombia tiene de frente una ley que avala el cultivo de marihuana, además de su uso, aunque sea solo con fines medicinales. Las calles están inundadas de alimentos hechos a base de coca y marihuana, se siguen haciendo leyes que no se cumplen.

Con base en esto, los colombianos se preguntan, si se verá el país afectado por una nueva bonanza marimbera.

¡Solo el tiempo podrá responderla!

Los muertos de Tumaco

Recientemente fueron asesinados más de 15 campesinos cultivadores de coca y marihuana. Estos cultivos siguen provocando muertes en su camino a la ‘legalización’. Mientras, las autoridades intentan sacar adelante los planes de sustitución con los pequeños campesinos dueños de una o dos hectáreas de coca, sin embargo, en las profundidades de los bosques, a donde no llega el Estado, el negocio continúa.

Como cultivos industriales identifican las autoridades las grandes extensiones de tierra de hasta 100 hectáreas de coca donde los narcotraficantes siguen haciendo de las suyas. Los campesinos son el escudo, mientras que los grandes productores protegen su siembra con cercas de minas antipersonales y pequeños grupos de hombres armados.

 

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