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Vivir sin huellas

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Andrea Vásquez y Brenda Melendrez son dos mujeres que viven con una limitación en su vida para realizar trámites bancarios, notariales, entre otros.

Daniela Pirela Wismam

No existe ninguna persona que tenga huellas dactilares idénticas a otra, apenas con dos o tres meses de gestación esta increíble marca o patrón ya comienza a formarse. Y ni siquiera los gemelos, que se gestan y desarrollan simultáneamente las tienen iguales. Estos pueden parecerse a niveles físicos y compartir, además, algunos rasgos de su personalidad, pero nunca tendrán huellas dactilares idénticas.

Para Andrea Vásquez los trámites notariales se han vuelto un dolor de cabeza. El hecho de pasar un largo tiempo buscando la forma de ser identificada biométricamente para hacer una autenticación la ha llevado a evadir este tipo de trámites. Aunque recuerda una vez en la que le brindaron la posibilidad de utilizar el dedo índice de la mano izquierda.

Cuando en su lugar de trabajo le piden que haga algún trámite relacionado con puntos de envío y recepción de dinero, no lo puede realizar, porque aquí el método de comprobación para hacer entrega o envío del dinero, es el uso de la huella del dedo índice de la mano derecha. “No he podido nunca retirar un giro. Cuando debo hacer algún trámite de la oficina digo que no puedo por la huella”, señala Andrea. En cuanto a temas bancarios, cuando endosa algún cheque, le dan la solución de poner la huella del dedo índice de su mano izquierda, luego de hacer en un primer momento, la aclaración de que no se refleja la huella de su dedo índice derecho.

“Mi salvación es la mano izquierda”, comenta Andrea, quien también utiliza el dedo índice de esta mano para ingresar a la universidad donde estudia, luego de que aquí se implementara la identificación biométrica para el acceso de los estudiantes al campus universitario. Lo mismo sucede en su lugar de trabajo.

Por otro lado, Brenda Melendrez manifiesta, que una vez esperó unos tres meses para que le expidieran su pasaporte, porque cuando se acercó a las oficinas pertinentes no pudieron tomarle la huella digital. Durante el tiempo de espera no pudo utilizar ninguna clase de implementos de aseo, eso incluía, jabones para cocina, detergentes y blanqueadores;  tampoco pudo hacer ninguna labor que estuviera relacionada con pasar un trapeador o una escoba para limpiar su casa. “Yo iba a salir del país. Iba para Venezuela, eso fue hace como cuatro años, y no pude, porque necesitaba el pasaporte. En la oficina me lavaron las manos, compré una crema, y no hubo poder humano”, narró Brenda.

Cuando Brenda necesita hacer algún trámite en empresas de giros de dinero, ha optado por pedir colaboración de otra persona, porque el proceso le da pena, muchas veces lo intentó, pero las largas filas que hay en estos lugares son uno de los factores más influyentes, siente que incomoda a los demás por el hecho de hacerlos esperar, mientras tratan de identificar su huella. “Cada vez que voy a hacer algo así me dicen: otra vez, otra vez, lávate la mano, pásatela por el cuero cabelludo. Sería bueno que tuvieran otro método, porque eso a mí me da pena”.

CÓMO DESAPARECIÓ

Andrea Vásquez

Cuenta Andrea Vásquez, que los blanqueadores y jabones en polvo han sido los causantes de la pérdida de las huellas dactilares de todos los dedos de su mano derecha. Además, compartió, que ha acudido al médico varias veces, y se le detectó una dermatitis, y la única solución que le han dado es la de usar guantes cuando deba realizar alguna labor que involucre cualquier tipo de implementos de aseo. Incluso, cuando tiene algún tipo de herida pequeña y común en la mano, tarda mucho tiempo en recuperarse del incidente debido a la debilidad que tiene en su mano.

“Cuando me hago cualquier herida o cortada, me demora mucho en sanar la mano derecha. Los causantes de mi dermatitis son el uso de detergentes en polvo, límpidos, e implementos de aseo. Incluso hay momentos en los que ha llegado a sangrarme la mano. La solución de los médicos es usar guantes cuando tenga que hacer algo que involucre estos elementos”, narra Andrea. Según los médicos que ha consultado, esto no se regenera en un ciento por ciento esta dermatitis, puede demorar mucho tiempo solo en recuperar la textura, no se le garantiza que recupere la huella dactilar en su totalidad.

Brenda Meléndrez

Por otra parte, Brenda Meléndrez también cuenta, que su problema es por causa de los productos para el aseo. Pero a diferencia de Andrea, el médico que consultó le recetó usar guantes de plásticos, porque los de látex son los que producen la pérdida de las huellas. “Yo uso cremas libres de parabenos. Boto sangre por las manos, ahora me he recuperado un poco, pero antes no podía hacer nada. Me salían grietas en casi todos los dedos”.

LAS HUELLAS, SON COMO EL ADN

Las huellas dactilares son pequeños relieves epidérmicos que se encuentran en las falangetas de cada uno de nuestros dedos. Existen diferentes tipos de acuerdo con sus formas, hay huellas de arco, presilla interna, presilla externa y verticilo. Estos patrones, al igual que el ADN son únicos para cada persona, y por medio de ellas se puede distinguir a cada individuo entre miles de millones. Por tal razón, son una herramienta valiosa de identificación para distintos aparatos tecnológicos, trámites bancarios y notariales, o recibir y enviar dinero en establecimientos autorizados para estos movimientos.

Esta distinción de las huellas dactilares de los seres humanos, se puede comparar con el tigre, un animal que llama la atención por su pelaje espeso, con un contraste de colores rojizos, amarillos, blancos y unas rayas de color oscuro que recorren todo su cuerpo. Al igual que las personas, los tigres poseen rayas que son únicas. Ningún tigre tiene rayas iguales a otro, estas son irregulares y es este su distintivo particular.

En el caso de las personas, solo basta con poner el dedo en cualquier superficie, elemento o textura, para dejar la marca personal. Y es básicamente imposible evadir esto, de hecho, no solo las manos dejan marcas de este patrón, también los pies. Cuando un individuo nace, al momento de su registro civil, son tomadas las huellas de sus manos y pies. Al igual que cuando cumple la mayoría de edad, y es momento de expedir la cédula de ciudadanía, son registradas las huellas de ambas manos. Todos estos registros son almacenados en una gran base de datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Es importante destacar, que en 1891, Juan Vucetich, funcionario de la Policía de Argentina, comenzó con los primeros patrones de huellas digitales basado en los tipos de patrón de Galton.  En 1892, Juan Vucetich hizo la primera identificación criminal con la huella digital.

Por tanto, desde hace siglos  se supo que no existen individuos que tengan huellas similares en las yemas de los dedos, sin embargo, no se había logrado implementar un sistema universalmente reconocido para la individualización de personas.

A partir de la identificación y clasificación hecha por Juan Vucetich, hoy se emplea la tecnología en grandes sistemas de huellas dactilares, y estos sirven desde el ámbito criminológico, hasta otras áreas como es el caso de la implementación de equipos tecnológicos como identificadores biométricos que se utilizan para acceder a centros de cómputo, sistemas de identificaciones bancarias, además de muchas empresas que han optado por utilizar este tipo de sistemas para el control del ingreso y salida de sus trabajadores.

Han surgido casos curiosos en los que varios criminales han borrado sus huellas con el propósito de no ser descubiertos por algún crimen cometido. Se someten a quemaduras en las puntas de los dedos o utilizan químicos fuertes. Pero al final, sus esfuerzos son vanos, porque el patrón biológico constantemente se regenera, puede hallarse la forma original de las huellas en la segunda capa de la piel conocida como epidermis. Pero para recuperarla es necesario que se someta a la persona a un proceso delicado que involucra a un laboratorio especializado, y solo se hace en casos de identificación de criminales o en sucesos de accidente, porque la persona no puede ser reconocida.

TRÁMITES

Los lugares más comunes donde se realizan trámites que implican reconocimiento por medio de huella dactilar son: notarías, bancos, centros de envío y recepción de dinero, trámites de pasaporte y demás. En las notarías de Colombia, luego de haberse decretado la Ley 018 de 2012 (Ley Antitrámites) se estableció el hecho de eliminar el requisito de la huella dactilar con tinta en los documentos para tramitaciones ante la administración pública, sugiriendo reemplazarlas con medios electrónicos para identificar a los usuarios.

En Colombia se ha efectuado este procedimiento que implica autenticación e identificación encabezado por la Unión Colegiada del Notariado Colombiano y ha sido implementada en gran número de notarías del país, con el fin de realizar procesos mucho más eficientes y agiles, para combatir y eliminar delitos relacionados con suplantación, falsedad, alteración del estado civil, entre otros. En contados segundos se realiza un cotejo de la huella del usuario y la base de datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Así las cosas, se deben valorar las manos, son unas de las extremidades más importantes del ser humano, sirven prácticamente para todo tipo de acciones desarrolladas: escribir, comer, limpiar, tocar cualquier objeto y, sobre todo, ser identificados gracias a las huellas dactilares. Desde las experiencias de Andrea y Brenda es posible confirmar que vivir sin huellas es una situación desesperante y limitante tanto para la identificación y la seguridad de las personas.

 

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