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La incógnita facturación del Karey

Opinión Caribe

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Las aguas residuales constantes en la calle 9 con carrera 1 en El Rodadero trajeron consigo olores putrefactos y mala imagen para este importante sector turístico en la temporada de diciembre. Ante las denuncias de la comunidad por los derramamientos, un equipo interdisciplinario de la Alcaldía inspeccionó la zona, el resultado expuesto por los funcionarios fue que el edificio Karey, causaba el mayor vertimiento de aguas servidas.

 

Daniela Pirela Wisman

El Rodadero es una famosa playa de la ciudad de Santa Marta, que recibe su nombre debido a un gran montículo de arena, que los habitantes de la ciudad utilizaban por recreación para bajar rodando por la fina arena que se acumulaba desde el cerro y terminaba en la playa, dicho montículo fue llamado rodadero y posteriormente a todo el sector.

En este sector, se encuentra el edificio Karey, uno de los más antiguos y tradicionales de la zona y que ha albergado a gran cantidad de samarios y turistas que en distintas épocas del año se alojan en este por su cercanía con el mar y para el descanso.

Yasmina Eljaiek Queruz denuncia el cobro de una factura que recibió por parte de Veolia, en la que cobran una suma excesiva por un trabajo que debía ser solucionado por ellos.

Karey está ubicado en la calle 9 de El Rodadero con carrera 1, una de las zonas que, en temporada alta de mitad y final de año, padece por las aguas residuales que corren por las calles, y que aquejan a los turistas y bañistas de la playa, y que por supuesto, le dan una mala imagen a la zona.

La historia se repite cada comienzo de año, cuando los turistas vienen a descansar al balneario de El Rodadero, porque el sistema de alcantarillado colapsa.

Yasmina Eljaiek Queruz es la administradora del edificio desde hace 41 años, y recuerda que en el mes de diciembre, llegó la gerente de la Empresa de Servicios Públicos del Distrito, Essmar E.S.P, Íngrid Aguirre; el director del Dadsa, Jaime Avendaño; el secretario de Movilidad, Ernesto Castro; el gerente de Veolia, Fernando Moncaleano; delegados de la Personería y Policía, con el objetivo de evitar los vertimientos a la red de alcantarillado ocasionados por el sistema de bombeo interno del edificio.

Según los funcionarios, ese bombeo era realizado en diferentes horas del día y ocasionaba rebosamientos permanentes de aguas servidas en esa zona de la ciudad, trayendo consigo malos olores y una imagen desagradable para este sector turístico.

FACTURACIÓN COSTOSA

Aurelio Rosales, veedor ciudadano de El Rodadero, manifestó ante un medio impreso, que las urgencias se dan en las calles 9, 6 y 1, en donde las aguas servidas corren por todos lados. «Estas aguas negras terminan en el canal de las iguanas y en el Mar», parece que fuera un saboteo contra el balneario cada vez que se avecina una temporada”.

Por otro lado, el presidente de Cotelco Magdalena, Omar García, calificó lo que está aconteciendo como “una maldición. Siempre que hay una época de vacaciones pasa algo que nos perjudica”. A raíz de estas constantes denuncias, el equipo de la Alcaldía decidió inspeccionar el sector.

Equipo de la Alcaldía realizó una inspección en el sectoren el mes de diciembre.

Yasmina Eljaiek Queruz denuncia una factura que recibió por parte de Veolia, en la que le cobran una suma excesiva, por una situación, que afirma ella debía ser solucionada por los funcionarios de la empresa prestadora del servicio de alcantarillado y acueducto en Santa Marta. “En diciembre se presentó el gerente de Veolia, con aproximadamente 40 personas más, nos inundaron. Estábamos entrando a una temporada alta y nos encontrábamos llenos de aguas negras, los olores eran horribles, las personas se iban del edificio a raíz de esa inundación, se enfermaban y decían que era por eso, en fin, una locura. Yo le comenté al gerente y me dijo que la única solución que había era que él trajera el camión y le contesté: sí lo puede traer, tráigalo. Pensando que el problema era de ellos y que lo iban a solucionar, no me dijeron que yo tenía que pagar, ni nada.”, contó la administradora del Karey.

La administradora manifestó, que al día siguiente enviaron al camión de succión – presión y a la respectiva cuadrilla para atender los rebosamientos, “al camión lo enviaban dos o tres veces al día; e inocente, no había cuadrado pago de nada. Pasó el tiempo y me llegó el recibo de ese mes como de costumbre, pero en febrero me envían una factura de $28 millones. De inmediato reaccioné, les envié una carta y les dije que había un error y que me estaban cobrando un servicio de agua y alcantarillado carísimo y exigí las razones, me contestaron que se debía a los vertimientos de aguas. Yo me pregunto, ¿por qué ahora no hay vertimientos de agua?, todo el mundo sabe que El Rodadero se inunda y que tiene un pésimo servicio de alcantarillado, esta es la zona más afectada”.

RESULTADOS DE LA INSPECCIÓN

En el mes de diciembre, época crítica en tema de rebosamientos de aguas servidas en el prestigioso sector de El Rodadero, la gerente de la Empresa de Servicios Públicos del Distrito, Essmar E.S.P, Íngrid Aguirre; el director encargado del Dadsa, Jaime Avendaño; el secretario de Movilidad, Ernesto Castro; el gerente de Veolia, Fernando Moncaleano; delegados de la Personería y Policía, hicieron una inspección en la zona más crítica, carrera 1 con calle 9, un sector principal y transcurrido. Con estas medidas, la administración distrital buscaba acabar con la problemática que durante mucho tiempo ha afectado a este importarte sector turístico de la ciudad.

Este procedimiento realizado por un tipo interdisciplinario se ejecutó para evitar los rebosamientos, teniendo como resultado que el bombeo de aguas servidas del edifico Karey en El Rodadero los causaba. Resultado al que Yasmina Eljaiek Queruz, administradora del edificio, se opone, y afirma que los rebosamientos no son causados por la edificación.

Los vertimientos de aguas residuales en la zona turística eran producto de la acumulación de objetos y desperdicios arrojados a la red de alcantarillado, lo que generó un taponamiento en las tuberías. De acuerdo con el informe entregado por el Centro de Operaciones de Acueducto y Alcantarillado de la empresa de servicio público, dentro de los colectores se hallaron troncos, piedras, grasa, plástico y piezas de vehículos, elementos que provocaron continuos vertimientos durante la temporada de fin de año.

Íngrid Aguirre, gerente del Essmar explicó, que junto con Veolia iban a realizar la recolección de las aguas residuales del edificio Karey, con un camión succión – presión tres veces al día: a las 8:00 y a las 11:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde, y que esto permitiría que el bombeo lo hicieran ellos directamente y desocupar el tanque de almacenamiento del edificio debido a que estos no estaban realizando el bombeo de manera controlada y por esa razón se produjeron rebosamientos allí.

Las aguas residuales constantes en la calle 9 con carrera 1 en El Rodadero trajeron consigo olores putrefactos y mala imagen para este sector turístico.

Por otro lado, Ernesto Castro, secretario de Movilidad del Distrito señaló, en ese momento, para realizar estas recolecciones de aguas residuales, era necesario que el camión succión – presión pudiera acceder sin contratiempos a la zona, por lo que tomaron la medida de restringir el paso de vehículos en la calle 9 con carrera 1. Es decir, esta calle quedó solo peatonal para que el camión pudiera hacer su labor según el cronograma.

El bombeo del edificio afectó directamente la red de alcantarillado, porque esta era forzada a trabajar de manera llena. Y la tubería de alcantarillado debe trabajar con un máximo de 75 % de su capacidad, sin embargo, este sistema de impulsión obligaba al mismo a recibir una carga de impulsión más alta y por esto colapsaba, así lo indicó Jaime Avendaño, quien estaba representando  al Dadsa.

Luís Eduardo Caicedo Campo, director del Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental del Distrito de Santa Marta, precisó, que en unión con las entidades involucradas se llevan a cabo las inspecciones, “junto con Veolia se hicieron los trabajos adecuados y el Dadsa realizó vigilancia y control en el sector para que los restaurantes y edificios hicieran buenos mantenimientos para evitar que los residuos taponen al sistema”.

DEGRADACIÓN Y MALA OPERACIÓN

Por su parte, el gerente de Veolia, Fernando Moncaleano, afirmó, que la manipulación al alcantarillado por parte de personas ajenas, conlleva a la degradación y mala operación de la red que posteriormente causa vertimientos de aguas residuales. Por eso rechazaron esa falta de cultura a los bienes de uso público de la ciudad.

En ese sentido, Veolia y Essmar hicieron un llamado a los ciudadanos, para que denunciaran ante las autoridades competentes a quienes atenten contra los sistemas de acueducto y alcantarillado de Santa Marta.

“Lo primero que se hizo fue determinar el uso inadecuado del sistema que transporta el alcantarillado al manjol, les hemos hechos mantenimientos y disposiciones y los hemos logrado superar. Pero el Karey y el sector tienen una responsabilidad porque hay conducciones que son incorrectas que se deben corregir”.

La administradora del Karey, Yasmina Eljaiek Queruz, afirmó, que al momento de la inspección no le relacionaron el costo, y que luego de las actividades realizadas por el camión, arreglaron las tuberías del sector, algo que para ella es inexplicable, porque precisa que, a partir de esto, el problema disminuyó. “No me especificaron que tendría un costo el servicio, luego de eso enviaron a una cuadrilla, rompieron y arreglaron la tubería, y el problema de cierta forma, se arregló. Eso indica que el problema era de las tuberías, no del edificio”.

Por lo pronto, el Karey continúa con una factura costosa, un problema en el sector aparentemente solucionado, razón por la cual, algunos trabajadores de la zona manifiestan, que Veolia ha venido haciendo las cosas bien; y una respuesta constante a las comunicaciones enviadas que perturba a su administradora: se produjeron costos a partir de que se evidenciara que el edificio realiza descargas puntuales de aguas residuales en el sistema de alcantarillado sanitario operado por Veolia, los cuales generan un impacto negativo en la infraestructura del sistema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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