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Categoría Clase A-

Opinión Caribe

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El inicio de 2019 trajo consigo la noticia de que Santa Marta subió su categoría a Clase A- según un informe de Fitch Ratings, a partir de esto, es fundamental conocer si la ciudad está preparada financieramente para enfrentar los retos del futuro.

Para identificar si las finanzas del Distrito son sólidas o no, es necesario reconocer si la ciudad está preparada financieramente, se debe analizar el informe emitido por la Fitch Ratings, un documento que permite crear un mapa de ruta sobre la capacidad de endeudamiento, el pasivo a cierre de 2018 y su respectiva calificación, que permite saber si los recursos de la ciudad son bancarizables o no.

Este documento indicó, que al cierre de 2017, el saldo de deuda de Santa Marta fue de $120.000 millones, es decir, ese el monto del pasivo total a cierre de ese año, lo que representa que cerca del 94 % de los ingresos corrientes de la ciudad están comprometidos.

En palabras castizas, de todo lo que el Distrito recaudó en impuestos, contribuciones, venta de bienes, prestación de servicios, entre otros, solo pudo disponer del 6 %, valores ajustados por Fitch, entre los Ingresos Corrientes Ajustados y casi 2 años de balance corriente, ajustado por Fitch al Balance Corriente Ajustado. La agencia considera que estos niveles de deuda están por encima de su grupo de pares, sin embargo, son adecuados para su nivel de calificación.

Ajustes Reconocidos en Balance Operacional: la Administración del  alcalde Rafael Martínez, fundamentó ajustes realizados tanto en el ingreso como en el gasto corriente que evidencian la realidad del comportamiento del desempeño fiscal. Fitch Ratings reconoció dichos esfuerzos e hizo los ajustes pertinentes a la presentación de la información y cálculos, conforme a lo sustentado por la Alcaldía en su momento. Tales ajustes dan como resultado un balance operacional que compara mejor a Santa Marta con las demás entidades calificadas en esta categoría.

Márgenes Corrientes Adecuados: al cierre de 2017, el margen corriente ajustado de Santa Marta fue de 47.26 %, resultado similar al de entidades territoriales con su mismo perfil de riesgo. Fitch estima que el Balance Corriente Ajustado estará cerca del 42 % por pagos del Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero hasta 2021 y compromisos de vigencias futuras.

Cumplimiento del Plan de Saneamiento Fiscal: Santa Marta terminó un acuerdo de reestructuración de pasivos en marzo de 2013. Aun así, después de su conclusión, surgieron acreencias y contingencias adicionales que han hecho que el Distrito se encuentre en Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero para el pago de estas hasta 2021, con recursos del sector de salud e ingresos corrientes de libre destinación. A diciembre de 2017, Santa Marta había realizado el pago oportuno de sus compromisos adquiridos en dicho plan.

Contingencias Judiciales Bajas: de acuerdo con lo reportado por la Oficina Jurídica de Santa Marta, su nivel de contingencias judiciales ascendía a unos $156.000 millones a junio de 2017. Sin embargo, solo $12.372 millones correspondientes a 81 procesos tienen una probabilidad alta de fallo en contra, lo que representa cerca de 0.2 veces el Balance Corriente Ajustado y alrededor de 10 % de los Ingresos Corrientes Ajustados.

Expectativas de Crecimiento Económico: la Fitch espera que los sectores de comercio y construcción presenten un comportamiento dinámico en el mediano plazo, como consecuencia del incremento de vivienda y hoteles, tal como se evidencia actualmente, lo cual contribuiría a la disminución del empleo informal e índices de pobreza del Distrito.

Niveles de Endeudamiento Altos: al cierre de 2017, Santa Marta registró un saldo de deuda de $120.000 millones, correspondientes a créditos respaldados con recursos propios. La Administración manifestó, en ese entonces, su interés por lograr un endeudamiento adicional de hasta $30.000 millones.

Al evaluar el escenario de calificación estudiado por Fitch, el saldo máximo de deuda que alcanzará el Distrito será en 2019, equivalente a un 96 % de los Ingresos Corrientes Ajustados y cerca de 2 veces el Balance Corriente Ajustado. Se prevé que el nivel máximo de absorción llegue a niveles de 55 %.  Con este escenario, los indicadores de apalancamiento y deuda se consideran altos, pero se alinean con los de su grupo de pares y la calificación actual.

Por tanto, la perspectiva de la calificación de largo plazo para Santa Marta es estable. De hecho, la ciudad podría tener una mejora en la calificación de largo plazo si la Alcaldía fortalece su recaudación per cápita hasta niveles comparables con los de entidades mejor calificadas, en conjunto con el sostenimiento de su margen corriente e indicadores de apalancamiento prospectivos moderados.

Sin embargo, existe el riesgo latente que la calificación baje, en el escenario en el que la eficiencia operacional o indicadores de deuda se deterioraren, a tal punto, que no se puedan comparar de forma favorable con los de su grupo de pares.

Este panorama fiscal de la ‘ciudad dos veces santa’ enuncia las principales fortalezas y debilidades que podría hacer que el Distrito pueda cumplir o incumplir con sus obligaciones y subir la calificación para obtener los recursos y así alcanzar grandes planes como, por ejemplo, el tan anhelado Plan 500 años.

PRINCIPALES FORTALEZAS

– Liquidez irrestricta suficiente para atender exigibilidades del mismo carácter y cubrimiento del pasivo pensional.

– Bajo nivel de contingencias judiciales.

– Expectativas de crecimiento económico.

– Cumplimiento a cabalidad del Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero.

– Márgenes operativos adecuados para su calificación actual.

PRINCIPALES DEBILIDADES

– Niveles altos de endeudamiento y absorción de deuda prospectivos frente a los de su grupo de pares, pero adecuados para su rango de calificación

– Asunciones de vigencias futuras altas para respaldar proyectos de inversión

UN RIESGO LATENTE

Es importante recordar, que al cierre de 2017, Santa Marta presentó un saldo de deuda de $120.000 millones, lo que representó cerca de 94 % de los Ingresos Corrientes Ajustados y 2 años de Balance Corriente Ajustado. Estos niveles de deuda se consideran altos, pero favorables frente a los de su grupo de pares y adecuados para su calificación actual, es decir, la ciudad está con una deuda alta, pero esto es positivo porque tiene capacidad de pago.

Además, la Administración esperaba tomar un nuevo crédito en 2019 de hasta $30.000 millones, financiados con los recursos de libre destinación. El objetivo de esta deuda era financiar proyectos del Plan de Desarrollo 2016−2019, en especial, en lo relacionado con el sistema de transporte.

La gráfica 1 señala que la Fitch espera que el máximo saldo de deuda se alcance en 2019 y represente cerca del 96 % de los Ingresos Corrientes Ajustados, así como 2.2 veces del Balance Corriente Ajustado. El servicio de deuda en su máximo año consumiría alrededor de 55 % del Balance Corriente Ajustado, debido a las vigencias futuras autorizadas para los años posteriores a 2019 para financiar el proyecto de malla vial.

Estas métricas de apalancamiento son adecuadas en relación con las del grupo de entidades calificadas por Fitch en el rango de las AS (AAA: las mejores empresas de calidad, fiables y estables. AA: empresas de calidad, con un riesgo un poco más alto que el AAA. A: empresas cuya situación económica puede afectar a las finanzas). (Ver gráfica 2)

LIQUIDEZ

De acuerdo con la información disponible en el Consolidador de Hacienda e Información Pública, Santa Marta ha presentado superávit fiscal de recursos de libre destinación durante los últimos 5 años. En este período, los recursos de libre destinación han cubierto en promedio cerca de 3.3 veces las exigibilidades respaldadas con esta fuente. (Ver gráfica 3)

CONTINGENCIAS JUDICIALES

La agencia, por tanto, considera que Santa Marta presenta un nivel alto de contingencias, con $156.210 millones a junio de 2017. Sin embargo, según un informe de la oficina jurídica de Santa Marta a septiembre de 2017, solo $12.372 millones correspondientes a 81 procesos tienen una probabilidad alta de fallo en contra, lo que representa cerca de 0.2 veces el Balance Corriente Ajustado y 10 % de los Ingresos Corrientes Ajustados.

Por otra parte, Santa Marta terminó un acuerdo de restructuración de pasivos en marzo de 2013. No obstante, después de su conclusión, surgieron acreencias y contingencias adicionales que han hecho que el Distrito se encuentre en Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero, para el pago de estas hasta 2021, con recursos del sector de salud e ingresos corrientes de libre destinación. Los pagos que se realizarán con cargo a los ingresos corrientes de libre destinación se muestran en la siguiente tabla y han sido considerados en los escenarios de proyección.

AHORA SOMOS CLASE A-

El análisis de las finanzas públicas de Santa Marta permitió que la firma Fitch Ratings diera una mejor calificación a Santa Marta, no sin antes advertir los riegos que se corren en esta nueva apreciación y los duros castigos que puede acarrear el Distrito de no cumplir con las cuotas y metas planteadas.

Razón por la cual el 2 de enero el alcalde Rafael Alejandro Martínez, salió a todos los medios de comunicación a contarle a los samarios que este nuevo año traía consigo la noticia que la agencia Fitch Ratings decidió promover de calificación al Distrito turístico de BBB+ a A-.

Pero, ¿saben los samarios que es tener una calificación A- y qué significa? ¿Qué ventajas o desventajas trae para la ciudad? OPINIÓN CARIBE consultó fuentes especializadas para explicarles a sus lectores estos interrogantes.

De acuerdo con economistas consultados, la calificación crediticia es una opinión experta de una entidad independiente denominada agencia calificadora; esta evalúa la capacidad de pago de un emisor de deuda en las condiciones específicas determinadas al momento de la emisión de dicha obligación (plazos, intereses anuales, devolución del capital).

Esta calificación de riesgo crediticio, permite a los inversionistas establecer el nivel de tasa de interés que debería estar pagando un emisor de títulos de deuda (bonos, certificados de depósito o titularizaciones) en cualquier momento del tiempo, aunque, generalmente, las agencias calificadoras solamente publican una vez al año el nivel de calificación otorgado a un emisor o a un título de deuda específico.

En síntesis, entre más cercano a AAA (mejores empresas de calidad, fiables y estables) la calidad crediticia es mayor, por lo cual los retornos esperados y la volatilidad de las inversiones deben ser menores con respecto a los títulos que se van alejando hacia el C (muy vulnerable, tal vez en quiebra o en mora, pero aún continúan pagando las obligaciones) que es la calificación más próxima a una cesación de pagos parcial o total de un determinado título de deuda.

En consecuencia, los emisores de títulos de deuda con mejor calificación crediticia tienden a obtener financiación más barata que otros emisores y, adicionalmente, los que pertenecen a la categoría de grado de inversión pueden contar con una base de inversionistas más amplia, puesto que muchos inversionistas alrededor del mundo tienen la restricción de invertir solamente en títulos categorizados como grado de inversión.

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