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¿Qué dice el censo de Colombia y el Caribe?

Opinión Caribe

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Desde la época colonial se han realizado conteos a la población para saber cuántos habitantes hay en el territorio y cómo viven. El primer censo en el actual territorio colombiano es de finales del siglo XVIII y fue adelantado por las autoridades españolas con intereses políticos y tributarios.

Marcela Escandón

Casi 250 años después se puede decir que, en ese entonces, al igual que ahora, se buscaba tener más información sobre el número de personas y su ubicación para tomar decisiones de Estado. En esa época, al igual que ahora, se enfrentaron a enormes dificultades logísticas y presupuestales para atravesar la geografía nacional y llevar a cabo el conteo.

¿Por qué vale la pena tanto esfuerzo? ¿Cuál es la importancia de un censo como el que se realizó en 2018, y cuyos resultados acaban de publicarse parcialmente? En primer lugar, brinda información real y actualizada para orientar la toma de decisiones y el diseño de la política pública. A diferencia de una encuesta o de estudios de proyección, los censos permiten contar a todos y cada uno de los ciudadanos, indagando, además, por otras características como su género, edad, identidad étnica, núcleo familiar, ubicación, entre otros.

En segunda instancia, permite hacerse una idea sobre quiénes, dónde y cómo, es decir, saber quiénes son los colombianos, cómo se distribuyen en el territorio y en qué condiciones viven. Los censos arrojan información, por ejemplo, sobre el tipo de viviendas que habitan, la zona rural o urbana en la que se ubican y los servicios públicos a los que tiene acceso.

RESULTADOS DEL CENSO 2018: ¿CUÁNTOS SON Y CÓMO ESTÁ EL CARIBE?

El primer dato a resaltar es el número de colombianos contabilizados. Las personas censadas fueron casi 44 millones, pero las estimaciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, el cual llevó a cabo el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, apuntan a que somos más de 48 millones. Esta cifra implica un aumento porcentual de la población del 6.5 % desde el último censo, el cual se realizó en 2005. Al respecto, el mapa No.1 muestra que en la mayor parte del territorio nacional esta variación fue de más del 10 %. Los departamentos con mayor población son: Antioquia con 5.974.788 habitantes y Valle del Cauca con 3.789.874. Los departamentos de menor población son: Vaupés con 37.690 habitantes y Guainía con 44.431 habitantes. La capital, Bogotá, por su parte, tiene 7.181.469 habitantes.

Del total de personas censadas, el 48.8 % son hombres (21.570.493 habitantes) y el 51.2% son mujeres (22.593.924 habitantes). Por grupos de edad, la distribución es la siguiente:

  • El 22.6 % está en el rango de 0-14 años.
  • El 68.3% en el de 15-64 años.
  • El 9.1 % de 65 y más años.

Además, el 77.1% de las personas viven en cabeceras municipales, el 15.8 % en rural disperso y el 7.1 % en centros poblados. La tasa de alfabetismo de 5 años y más es de 92.6 % para el total nacional. Para las mujeres es de 93.0 % y para los hombres 92.1 %. En el país hay 14.2 millones de hogares particulares y 13.5 millones de viviendas con personas presentes. Por tipo de vivienda, el 61.53 % vive en casa; 32.75 %, apartamento; 4.38 %, tipo cuarto; 1.1 %, vivienda tipo indígena; 0.07 % vivienda tradicional étnica (afrocolombiana, isleña o rom); y el 0.14 % en otro.

Otro resultado relevante es que las zonas del país con mayor desarrollo económico, entre ellas, Valle del Cauca, Bogotá y Risaralda, son aquellas que tienen mayor proporción de mujeres. Con excepción del Atlántico y el Archipiélago de San Andrés, los departamentos del Caribe colombiano están por debajo del promedio nacional en términos de la proporción de mujeres, en este orden: La Guajira, Cesar, Bolívar, Córdoba, Magdalena y Sucre. En el caso del Magdalena, los porcentajes son 50 % hombres, 50 % mujeres, mientras que en Sucre, la proporción es inversa al promedio nacional, pues hay más hombres (50.3 %) que mujeres (49.7 %), aunque por poco. Entre tanto, Vaupés, Vichada y Guaviare son los departamentos en donde más predomina la población masculina, tal como se muestra en el gráfico 3.

Otro resultado importante se obtiene a partir de los índices de envejecimiento y de juventud. Estos temas son de gran relevancia mundial, pues son un indicador de varios fenómenos. Por un lado, de algunas mejoras en las condiciones de vida de la gente, por eso pueden envejecer más y mejor, pero también de los patrones de natalidad y qué tanto se renueva la población con las nuevas generaciones.

De acuerdo con el diario The Economist, por primera vez en la historia habrá más gente con más de 65 años que gente con menos de 5 años. En Colombia se cumplió esa predicción, pues el porcentaje de población entre los 0 y 5 años fue de 8.4 % y el de más de 65 años fue de 9.1 %.

El 26 % de la población colombiana está entre los 15 y los 29 años. Los departamentos con más población en edades jóvenes son Amazonas, Putumayo y Guainía. En el caso de la región Caribe, La Guajira (27.96), Cesar (27.5), Magdalena (26.38) y Atlántico (26.11) se encuentran por encima del promedio nacional (25.98) en el índice de juventud. Los demás departamentos están por debajo.

En cuanto al índice de envejecimiento, todos los departamentos del Caribe están por debajo del promedio nacional, lo cual no es buen indicador en términos de las condiciones de bienestar que se le brinda a la población para que pueda vivir cada vez más años.

Otro dato importante de los resultados nacionales es que ha aumentado el número de apartamentos en el país, sin embargo, los colombianos siguen viviendo mayoritariamente en casas.

Con respecto a la migración, y en especial, el tema tan sensible y complejo de la llegada de ciudadanos venezolanos a Colombia, el Dane solo ha publicado resultados agregados sobre recepción de migrantes. Por tal motivo, aún no se tiene el desagregado de llegada por departamento. Hasta el momento, solo se sabe que de los inmigrantes que llegaron hace menos de un año, más de 355.000 provienen de Venezuela, y que el grupo que le sigue en migración hacia Colombia (provenientes de Estados Unidos) es de menos de 5.000.

Ahora bien, para el caso de la migración interna reciente, que en 2018 involucra a casi 562.000 personas, el Dane sí publicó datos regionales que muestran que los costeños migramos principalmente a Bogotá, Antioquia, Cundinamarca y Santander. Además, son más expulsores de población que receptores.

CALIDAD DE VIDA EN EL CARIBE Y SU RELACIÓN CON EL RESTO DEL PAÍS

Algunas de las principales críticas que ha recibido el Dane es la demora en la publicación de la información y la entrega de unos comunicados de prensa y presentaciones que aún no incluyen toda la información. Con los pocos datos que ya están disponibles, es posible realizar comparaciones para empezar a analizar la calidad de vida de los costeños frente a lo que sucede en el resto del país. Un primer indicador en este sentido es el del cuidado de los menores de 5 años que quedan a cargo de otros menores de edad. En este caso, con excepción de San Andrés, que es la unidad territorial donde esto más ocurre, los departamentos de la costa Caribe están por debajo del promedio nacional (0.6 %), lo cual significa que menos del 0.5 % de los niños menores de 5 años permanece en casa a cargo de un menor de edad, en esos departamentos.

Pero este solo es un indicador indirecto. La cobertura de servicios públicos es un indicador más claro debido al impacto de esta en la calidad de vida de las personas. En Colombia, en promedio, el 96.3 % de las personas cuenta con servicio de energía eléctrica. Solo en Sucre (96.6 %), Atlántico (98.9 %) y San Andrés (99.4 %), la cobertura es mayor a ese promedio.

En el resto de departamentos costeños hay más población sin cobertura de este servicio, cerca de un 6 % de los habitantes. En el caso del gas natural, los promedios son más bajos. Solo el 66.8 % de colombianos, en promedio, acceden a este servicio (no se especifica si de manera directa al inmueble o si en balas portátiles recargables que se compran y llevan al domicilio). En este caso, solo Bolívar (69.7 %) y Atlántico (89.5 %) cuentan con mayor cobertura que el promedio nacional, mientras le siguen Cesar (64.8 %), Magdalena (64.6 %), Sucre (57.6 %), Córdoba (47.1 %) y La Guajira (40.2 %). Destaca el caso del Archipiélago de San Andrés, pues su cobertura en gas natural es de 0 %, al igual que Guainía, Vaupés y Vichada.

Con respecto a los demás servicios públicos básicos, es importante resaltar que solamente Atlántico (y San Andrés en el caso de recolección de basuras) supera los promedios nacionales en materia de cobertura de acueducto, alcantarillado y recolección de basuras. El resto de departamentos está peor en comparación con el promedio del país.

En acueducto, la variación es considerable, lo cual muestra las diferencias abismales en el interior mismo de la Región. Mientras en Atlántico, el promedio de cobertura es de 96.4 %, en San Andrés es de 36.7 % y La Guajira 46.6 %. Para el alcantarillado, las diferencias son más dramáticas. Mientras Atlántico tiene en promedio 85.5 % de la población con acceso (arriba del promedio nacional), le sigue Cesar con 73.9 % (abajo del promedio nacional) y el peor es San Andrés, donde esta cifra es de 16.6 %, seguido por La Guajira y Córdoba, quienes apenas superan el 41 %.

Para recolección de basuras, finalmente, San Andrés (97.1 %) y Atlántico (94.5 %) tienen muy buenos porcentajes de cobertura pero La Guajira, Córdoba y Sucre no llegan al 50 %.

Por último, se cuenta con interesantes cifras para el caso de la cobertura en Internet. El promedio nacional es de 43.4 % y solo en Bogotá se supera el 70 % de cobertura. El resto del país está por debajo del 55 % de cobertura y la costa Caribe no es la excepción. El departamento con mejor cobertura es Atlántico, con un 45.8 %, seguido de San Andrés (ya por debajo del promedio nacional) con 26.8 %, Bolívar (26.4 %), Cesar (25.7 %), Magdalena (24.9 %), Córdoba (17.6 %), Sucre (16.5 %) y La Guajira (10.8 %). De las cifras anteriores se puede concluir, que en la mayoría de los casos, los ciudadanos costeños tienen menos acceso que el promedio nacional a los servicios públicos básicos necesarios para vivir dignamente, una situación alarmante si se considera junto con los resultados de la medición de pobreza multidimensional, también realizada por el Dane, la cual será analizada en próximas ediciones.

MUJERES EN COLOMBIA, ¿EMPODERAMIENTO O ABANDONO?

Merece una mención especial el análisis de la información que arroja el Censo sobre las mujeres en Colombia. Entre los pocos datos sobre las diferencias entre hombres y mujeres publicados hasta el momento resalta el aumento de la jefatura de hogar femenina, pasando de 29.9 % en 2005 a 40.7 % en 2018, lo cual es interpretado por el Dane como empoderamiento de la mujer.

Esto no está muy claro, pues en muchos casos esta jefatura obedece a abandono de la pareja y no tanto a un cambio en los roles de género. Sin embargo, un resultado que sí es positivo es el del alfabetismo por sexo, pues en población de 5 años o menos, las mujeres colombianas pasaron de saber leer y escribir en un 88.9 % a 93 %, y en 15 años o más, pasó del 90.7 % al 93.9 % entre 2005 y 2018.

Otra referencia realizada por el Dane al empoderamiento de la mujer es la edad en la que las colombianas están dispuestas a tener hijos según el nivel educativo, la cual aumenta a mayor escolaridad, es decir, entre más estudios tienen las mujeres, más tiempo quieren esperar antes de tener hijos, cuando quieren hacerlo.

Es muy importante que el Dane publique más información al respecto, por ejemplo, ¿cuántas colombianas no están dispuestas a tener hijos? cifras comparativas de la edad en la que los han tenido y otros aspectos de su vida como lo laboral y no solo si quieren tener hijos o no. Esto daría una foto mucho más completa sobre la manera cómo viven las mujeres en Colombia, las expectativas frente a su vida y otros aspectos que trascienden la maternidad, pues las mujeres tienen mucho más que aportar a la sociedad que solo hijos.

CONCLUSIONES

La primera conclusión es que se enfrentan en la actualidad casi los mismos retos que en la Colonia. La demora en la publicación de la información, las dificultades en terreno para levantar los datos y las enormes diferencias entre departamentos, dejan la sensación de que Colombia sigue siendo un país de precariedades, de carencias. En medio de ese panorama nacional desalentador, lo que pasa en el Caribe colombiano es aún más preocupante. La poca información disponible sugiere que los costeños viven en peores condiciones que el promedio nacional. Cuando se entregue la totalidad de la información, se podrá complementar este análisis preliminar simple, basado en la cobertura de servicios públicos, para establecer con mayor precisión aspectos de las condiciones de vida, ubicación, tamaño de los hogares, entre otros elementos de análisis.

Específicamente frente al censo, puede decirse que hay aspectos positivos y negativos. Entre los aciertos del Dane están la realización de un censo electrónico, la consulta con grupos étnicos y algunos aspectos técnicos como más seguimiento al personal en campo y la recolección del número de documento de identidad para control de calidad.

Entre los desaciertos se destacan que todavía no esté disponible toda la información, que los procesos de divulgación se dificulten por la imagen negativa del director del Dane (quien ha recibido críticas constantes por fallas de comunicación, pero también por prejuicios hacia él por su forma de hablar y de vestir), por la considerable demora en la fase de recolección presencial de la información (por cuenta de factores climáticos, problemas de orden público y situaciones operativas), por los problemas con el censo electrónico y el colapso de la página el mismo día de la apertura, porque aún no se cuenta con ningún dato sobre las comunidades étnicas y por algunas críticas a las preguntas que intentaban medir identidad étnica, discapacidades, entre otros.

Se debe esperar a que se publique la totalidad de la información, con todas las bases de datos, para poder seguir analizando cuántos son, donde están y cómo viven los colombianos.