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Inaceptables razones personales

Opinión Caribe

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El presidente Duque o no había leído la última edición de la revista Semana, lo cual es inexplicable, o peor aún, decide seguir ocultando bajo la disculpa de «razones personales» las verdaderas causas del retiro del ex comandante del Ejército Nicacio Martínez. Estas son las posibles explicaciones de su respuesta el sábado anterior en el Chocó cuando se refirió al cambio en la jefatura del Ejército que en la carátula de la última edición de la revista Semana se asocia claramente al gran escándalo de las chuzadas a parlamentarios, gobernadores, periodistas y a miembros de las Cortes,  realizadas nada menos que en seno de esta institución. Al mismo tiempo, ante las evidencias de este delito ampliamente sustentado por la revista que se cometió durante la estancia en ese cargo de Nicacio Martínez, el presidente habla de manzanas podridas en el Ejército frente a las cuales como siempre anuncia que caerá todo el peso de la ley. Peor esta respuesta que la anterior porque se trata de minimizar un delito de gravísimas dimensiones.

Para empezar es absolutamente inaceptable que el retiro de este general se justifique por razones personales. Entre otras, se le está haciendo un gran daño por ejemplo al ex ministro de Salud Juan Pablo Uribe, quien realizó la mejor tarea entre sus colegas y que sí realmente tenía este tipo de explicaciones para dejar su cartera. Lo dijo claramente: quería recuperar la normalidad de su vida después de su gran dedicación a la salud tema que no logra encontrar todas las soluciones que requiere. Pero cuando las razones personales se usan para ocultar causas graves para el retiro del gabinete de alguno de sus miembros, el que queda muy mal es el mismo gobierno cuando se descubran las verdaderas razones de un individuo para no continuar en el gobierno. Conclusión: no más inaceptables razones personales.

Pero el caso de Martínez es particularmente grave porque hay un delito que se cometió durante su jefatura del Ejército y por ello es inaudito utilizar la misma razón para su retiro. Si el gobierno no sabía de las chuzadas lo que se demuestra es una profunda incapacidad del Ejecutivo para conocer lo que está sucediendo en sus narices. El presidente es el supremo comandante de las Fuerzas Armadas, de manera que si desconocía semejante proceder de sus subalternos y por ello aceptó esta disculpa, lo que queda en evidencia es de suma gravedad para el país. Si por el contrario, el presidente Duque tenía conocimiento y simplemente trató de proteger a Martínez, se evidencia un manejo absolutamente irresponsable de una situación gravísima e inocultable porque se trata de un delito. De todas formas, es inconcebible que ya conocido el hecho de las chuzadas por parte del Ejército, el presidente ratifique que Martínez salió por razones personales. En qué mundo vive el presidente Duque, por favor.

Este escándalo apenas empieza, de manera que es bueno que el gobierno con el presidente a la cabeza piense muy bien como le van a responder al país. Ya se le solicita a Semana que diga el nombre del miembro del partido de gobierno— el Centro Democrático— a quien se le reportaban los resultados de las chuzadas. Todo demuestra hasta ahora que se agrega un capítulo más a esa terrible historia que cada día se conoce más, de lo que fueron las tenebrosas prácticas de los gobiernos de Álvaro Uribe: falsos positivos ya innegables después de lo que se ha logrado conocer gracias a la JEP y las chuzadas que se creían superadas a personas que se consideran de la oposición.

La verdad es que este fin de semana ha sido especialmente doloroso en términos de las denuncias que se han hecho en distintos medios de comunicación. El recrudecimiento del paramilitarismo en distintas zonas del país que esperaban una vida en paz; los continuos asesinatos de líderes sociales y de ex miembros de las FARC; ahora el atentado a Rodrigo Londoño, cabeza de ese partido; las denuncias del ELN más vinculado con el narcotráfico. Para completar, el regreso de una práctica perversa que se creía desaparecida, las chuzadas, ahora en el seno del Ejército. Colombia se está volviendo un país en el que sus habitantes viven al borde de un ataque de nervios.

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