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Columnistas

En la crisis, autoridad, respuestas, verdades

Opinión Caribe

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

Es claro cuando las cosas se quieren hacer bien y mejor, que la obligación superior de los gobernantes es decirle con claridad meridiana a la comunidad que se debe esperar, más cuando la incertidumbre cunde por doquier, sin que ello signifique culpar a nadie. Muchos son hoy los interrogantes sin respuestas, ausentes las explicaciones, el aún no sabemos sigue en el orden del día, lo que es algo normal para algunos en situaciones como estas. Todo luce confuso entre tanta información, poca vedad, desobediencia e irresponsabilidad ciudadana.

En lo económico vamos a tardar en corregir y retornar a la normalidad. Es la presente una situación inédita que enfrentamos, contenida en una frágil institucionalidad y un sistema de salud y finanzas públicas débil. Se vienen situaciones de suyo complejas, con carencia de recursos, los daños a la economía serán preocupantes con desempleo, cierre de empresas y quiebras. La crisis es simultánea, salud y económica; de ahí que las tomas de decisiones de hoy, para bien o para mal, connoten un doble desafío que demanda prudencia para abordarlos, razón para repararnos en ruta a resistir, salir adelante, ser resilientes, importando claridades respecto de las medidas a ser adoptadas y que ojalá no generen desconfianza sobre el manejo de la crisis.

La respuesta gubernamental no puede subestimar la vigilancia sanitaria, ya que su mal manejo repercutiría gravemente en lo económico. Reducir el tamaño del problema o quitarle importancia castra la prevención y, lleva a su mínima expresión la función institucional que se vería superada por miedo. La inoperatividad institucional es un peligro latente para la doble crisis que vivimos. No podemos caer en debilidades. Rapiña y violencia nos rebasarían por falta de autoridad. Se impone insistir en el quedarse en casa.

La realidad no puede superarnos. Y si bien la pandemia es real y su impacto catastrófico, obligación es enfrentarla con voluntad y decisión, pues su golpe ya deja huellas profundas en la salud y la economía, debiendo cuidarse que sus efectos sean los ciertos y no los emocionales causados por noticias desconcertantes de toda índole, lo que impone que no debe perderse el liderazgo político para conducir y coordinar esta crisis que a todos nos arropa. La dimensión del problema crece. Especialistas y expertos de epidemiología alertan sobre la propagación del contagio; y más, frente a nuestras vulnerabilidades.

Interesa, amén de salvar vidas, reducir el efecto económico de la emergencia, pues la falta de acciones derivará mayores costos. No pequemos por la falta de diseño de políticas para proteger a la población, asegurar el cumplimiento de protocolos de seguridad sanitaria y la fortaleza del sistema de salud, lo que daría muestra de un poco conexión con la gravedad de la situación e incapacidad de liderazgo para ver los problemas, pues los que estamos no son problemas menores, razón para enfrentarlos con responsabilidad y compromiso. Es esta una crisis sin precedentes y como tal debe abordarse. 

 

saulherrera.h@gmail.com

Abogado. Especializado en Gestión Pública.

 

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