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Cotes y Caicedo, los antagónicos de antes, su papel histórico en la salud. (I)

Opinión Caribe

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Análisis de Víctor Rodríguez Fajardo.

En este análisis desnudamos como han sido sus comportamientos con el Sector Salud.

Ante los últimos pronunciamientos del gobernador del Magdalena, con respecto a la intervención del “Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche”, cuando afirma que los de antes le han estado “robando a la salud”, es importante recordar su papel protagónico en los hechos “de antes” que el menciona, pues no se puede esconder que desde 2014 y hasta 2018 el Distrito de Santa Marta estuvo «castigado» por el Ministerio de Hacienda con una medida correctiva de suspensión de giros de salud por el no pago a las EPS ocurrido entre las vigencias 2012 y 2013, de los recursos asignados para la atención a población pobre no asegurada.

La sanción que terminó perjudicando gravemente al Hospital y a la población del Distrito tuvo su origen en acciones de supervisión realizadas por la Superintendencia de Salud, que en esa ocasión realizó una auditoría en la que encontraron varios vacíos financieros. En las vigencias 2012, 2013 del régimen de Carlos Caicedo como alcalde se comprobó, que los recursos del régimen Subsidiado y la Prestación de Servicios para la población pobre no asegurada, no fueron proyectados, planeados ni ejecutados, es decir no se le dio ningún uso a los recursos girados por el gobierno nacional para tales propósitos.

La ejecución de recursos provenientes del sector central es objeto de una férrea vigilancia no solo del Ministerio de Salud, en este caso, sino del Ministerio de Hacienda y de la Superintendencia de Salud; todos los años se realiza una asignación para el financiamiento del Régimen subsidiado, Salud pública así como para la Prestación de Servicios a la población pobre no asegurada, estos recursos deben ser apropiados dentro del presupuesto del Fondo Local de Salud, para las necesidades de su población siguiendo lineamientos de ley e instrucciones precisas determinadas para cada sector, el ejercicio de vigilancia realizado determinó que estos hechos no se dieron, lo que indica que el alcalde Carlos Caicedo en la vigencia 2012 y 2013 no ejecutó los recursos asignados, generando consecuencias de alto y largo impacto a tal punto que ahora el hospital es intervenido por la Superintendencia de Salud, como consecuencia de arrastre de esas épocas. Situación está que ha sido resumida por el Gobernador de hoy (el alcalde de entonces) como el producto o consecuencia de que los de antes se han venido robando la salud… ¿quiénes son entonces los de antes? los de antes a los que Caicedo se refiere están representados en el mismo, en su papel de alcalde de aquella época, y por supuesto si existe tal negligencia administrativa es apenas razonable que se realicen las investigaciones pertinentes y se apliquen los correctivos a que haya lugar.

Consecuencia de Arrastre

Las decisiones del Alcalde de la época, es decir Carlos Caicedo, no calcularon el alcance y las consecuencias para el sector salud en el corto y largo plazo, es obvio que la entidad territorial recibe y maneja el recurso asignado por el Sistema General de Participaciones y lo ejecuta a través de la contratación con las entidades prestadoras del servicio de salud (EPS) que a su vez hacen uso de las Instituciones prestadoras de Servicios como son las (IPS), es decir la asignación del recurso al Distrito no hace al Alcalde propietario de los recursos, sino “responsable” de su ejecución y de poner a funcionar el engranaje que atiende y abastece la cadena de servicio cuyo beneficiario final es la población. ¿Cómo podía ignorar Carlos Caicedo que el retener el proceso en el paso inicial llevaría a los demás eslabones de la cadena a sufrir consecuencias graves de desempeño y atención a través de las cuales desde los médicos hasta los pacientes, pasando por los proveedores de insumos y demás actores del sector serían gravemente afectados? Pues la respuesta es que no podía ignorarlo pues era una consecuencia lógica de impacto inmediato y fueron tan graves los impactos al sector que sus efectos nos han tocado varias veces desde entonces hasta ahora, pues no es la primera vez que el gobierno central asume el timón para enderezar el barco. Como referencia de lo aquí expuesto remítase a la publicación de Opinión Caribe de 2 de enero de 2019 “A Santa Marta le levantaron suspensión de giros para la salud” cuya introducción reproducimos a continuación:

“A Santa Marta le fue levantada la medida de suspensión en el giro de los recursos del gobierno nacional a la ciudad por valor de $24 mil millones, gracias al pago por el concepto de deudas a IPS Y EPS por prestación de servicios de salud a la población pobre no afiliada y servicios no POS.

Se pagaron deudas por $15 mil millones, las cuales se ejecutaron en las cancelaciones correspondientes a los periodos de 2017 y 2018, generando el pago a 121 empresas prestadoras. 2017 quedó ejecutado y el 2018 está en proceso de cancelación para esta misma semana.”

Las EPS e IPS a las que se refiere dicha publicación corresponden a las mismas entidades a las que el actual gobernador calificó como las “verdaderas culpables” del problema de la salud, cuando intercambió en vía pública a gritos con el Superintendente argumentos sobre la intervención del Hospital, olvidando que los Samarios y Magdalenenses han vivido en carne propia las consecuencias de esas decisiones porque son los usuarios, parte final de la cadena de servicios.

Ya que en estos momentos está en discusión un proyecto de modificación al Presupuesto del Departamento en la Asamblea, vale la pena seguir analizando el tema haciendo un poco de historia respecto al origen de los recursos de salud que allí se plantean; de los $41.232 millones que se incorporan en ese Proyecto de Ordenanza como superávit del sector salud, sobresalen recursos provenientes del Fondo de Salvamento y Garantías para el Sector Salud Fonsaet, (Fondo cuenta administrado por el Ministerio de Salud), por valor de $ 20,477 millones que corresponden particularmente al Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche a los cuales se hizo beneficiario, luego de haber cumplido con una serie de requisitos estrictos que ni siquiera pudieron cumplir otros similares del Departamento de Antioquia, por poner un ejemplo, recursos estos destinados de manera específica para asegurar el pago de las obligaciones por parte de las Empresas Sociales de Estado que vendrían a representar un gran alivio a la situación de las EPS e IPS que se mantiene en déficit como consecuencia de arrastre de las decisiones de manejo tomadas durante la administración 2012 -2015 de la Alcaldía de Santa Marta.

Es importante recordar a los gobernantes que las decisiones a tomar en todo momento deben conocer la situación de fondo y medir las consecuencias e impacto desde todo punto de vista, El actual Gobernador emprendió una cruzada ante Bogotá para generar la intervención de Hospital Universitario, que generó sus resultados en un momento totalmente inconveniente para su gestión, pues el mismo Superintendente así lo explicó mostrándose sorprendido por la reacción del Dr. Caicedo.

Ya en el poder y con la capacidad de acción a su cargo, el Gobernador actual tiene el reto de asumir posturas que beneficien a todos, ejemplo:

1. Reconocer que él es el primer protagonista de la crisis que hoy le revienta en sus manos pues el de antes que provocó este desmadre es precisamente Carlos Caicedo en su posición de Alcalde del Distrito en su época.

2. Recibir con alegría y beneplácito ese Superávit de $215.283 millones de pesos que por todos los sectores le legó la administración de Rosa Cotes, ya que esta es la cifra real de lo heredado no la que envió a la Asamblea a la cual llegó luego de implementarse discutidas vías de adición por parte de la Asamblea Departamental y con los cuales, puede complementar de manera generosa su gestión que inició este año 2020.

3. Asumir con mayor responsabilidad las tareas locales que le competen y que atienden las necesidades inmediatas de sus gobernados, es decir bajarse un poco de su gestión mundial internacional y asumir las labores de gobernar acá en la suyo, que sí hubiera hecho eso antes ese proyecto de ordenanza no hubiera demorado 4 meses en llegar a la Asamblea cuando lo tenía listo desde el mes de enero.

Hoy tenemos un Hospital intervenido, a la Superintendencia de Salud le corresponde investigar cuales son los pasivos que dieron origen a esta situación, descifrar a qué se debe todo este problema y llamar a descargos a quienes son responsables, y allí se determinará cuales acreedores han estado funcionando arrimados al presupuesto del hospital, qué tan oportunos han sido los pagos, qué cuentas mes a mes generan el atender la población de santa marta al Hospital Departamental a causa de un sistema de atención de primer nivel totalmente colapsado. Determinar responsabilidades que van más allá, no solo el saliente director Tomás Díaz Granados, sino quien le antecedió Juan Eljaude, ha sido una queja repetitiva la falta de pago y la demora en los desembolsos por parte del Distrito de Santa Marta. Ver hasta donde la apertura de la urgencia del Hospital el 5 de julio de 2018 por gestión de Rosa Cotes de Zúñiga sirvió para cubrir la carencia de una red de salud funcional en la ciudad al encontrase Santa Marta sin atención de urgencias luego de que por Acción de la Administración Caicedo durante su mandato se destruyeron físicamente y con cámaras todos los centros de salud, y no fue sino hasta Rafael Martínez cuando se lograron habilitar 3 de ellos de los cuales uno se vino abajo por el impacto literal de un fuerte aguacero.

El problema no es que al Gobernador Caicedo le intervinieron el Hospital, sino conocer la génesis de la intervención y conocer lo que tiene que saberse acerca del origen real de la crisis; por otra parte no podemos perder de vista que como beneficio de esta intervención el Departamento recibirá una institución saneada la cual se entregará al Dr. Caicedo para mantenerla en alto en beneficio del pueblo magdalenense. La intervención no le impide ejecutar su plan de salud pues precisamente no se trata de detener la salud sino de “no dejar que se detenga”.

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