La Firma
La Herencia Maldita
Editorial
Desde aquel Plan de Desarrollo de 2012-2015 “Equidad para todos, primero los niños y niñas”, en el que nos vendieron La Era del Cambio han pasado dos administraciones y la tercera va en anda. Tanto el Plan de Desarrollo 2016-2019: “Santa Marta Ciudad del Buen Vivir” y ahora plan de Desarrollo 2020-2023: “Santa Marta Corazón del Cambio” ambos dicen ser la continuidad del originario de Carlos Caicedo, en su período de la alcaldía.
El entonces alcalde Caicedo, construyó un plan de desarrollo como carta de navegación para su administración. Vendía un nuevo modelo social para Santa Marta, donde la inclusión y la paridad social eran las bases. Lástima, que no sólo no contó con los recursos requeridos (dejó la ciudad en renders y paralizada por obras con las que se ganó nuevamente la alcaldía a través de Rafael Martínez), sino que también demostró su poca habilidad para gerenciar y trabajar en equipo (no logró ni consolidar su propio equipo de gobierno, pareciera un Deyavú).
Tumbó centros de salud, escuelas, puentes, etc. que luego capitalizó en su administración Rafael Martínez ganándose la simpatía y el cariño del pueblo samario que salió a las calles a respaldarlo en los dos intentos de la procuraduría para mantenerlo por fuera del cargo. En la primera, lograron poner una de las pupilas –Jimena Abril de Angelis- de Fuerza Ciudadana en un guiño político del Presidente Juan Manuel Santos por el respaldo recibido en la campaña por el Sí a la Paz. Y la segunda vez, ya con nuevo presidente abordo no hubo juego político y se designó a una persona cercana a palacio.
Martínez, quien tuvo más habilidades políticas y tacto con los concejales mantuvo una mayoría enmermelada que le facilitó la gobernabilidad y la tapada de huecos dejada por Carlos Eduardo (los Bolivarianos, escenarios desfinanciados, centros de salud en el piso, puentes a los que se les caían las bases, etc.) el popular Rafa se dedicó todo el mandato al tapen- tapen de los huecos de Caicedo. Sin embargo, Rafa tampoco pudo consolidar y finalizar tareas dejadas por su jefe político y heredó a Virna el descalabro de las salud y cualquier cosa que ella quiera hacer esta desfinanciada y tendrá que salir a gestionar la “platica” con el nivel central. Le deseamos éxitos y en solidaridad con ella le ofrecemos todo el apoyo de este medio periodístico para tal labor. Alcaldesa nos preocupa su seguridad jurídica asumiendo con esa herencia maldita de “Las Mega Obras del Cambio”.
La incertidumbre de la herencia maldita de aquel primer plan de desarrollo 2012-2015, nos lleva a consultar a expertos en planeación territorial que señalan, entre otras cosas, que el proceso de aprobación y adopción del Plan de la actual alcaldesa se encuentra viciado. Parece que se les olvidó convocar al Consejo Territorial de Planeación. ¡Ups! ¿Será que fue un lapsus brutus o muy apropósito porque no logran conciliar con diferentes sectores, motor del desarrollo económico de la Ciudad?
El documento aprobado, no es congruente con la coyuntura de la pandemia, o el escenario de la Santa Marta deprimida post Covid-19. No es la hoja de ruta que se requiere. Sí o sí debería estar marcando las pautas para la reactivación económica o por lo menos orientando una estabilización económica a mediano plazo del territorio.

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