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El Niágara en bicicleta de los maestros en pandemia

Opinión Caribe

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Por: Jhan Stand 

El Niágara en bicicleta es una canción compuesta por el cantante dominicano Juan Luis Guerra, ganador en diferentes ocasiones de los premios Grammys en los años 90 y cuyo tema se desprende del álbum llamado “No es lo mismo ni es igual” con el cual volvía al ruedo artístico después de 4 años en silencio musical.

El artista en este merengue narrativo combina sonidos tradicionales con la elegancia del jazz y con un tinte irónico característico de su esencia a la hora de componer, narra una curiosa historia de un hospital de escasos recursos en su natal República Dominicana y de forma sutil levanta una crítica social por la situación precaria que pasaba el sistema de salud en ese entonces, desahoga las difíciles situaciones que tenían que pasar tanto el personal médico como los pacientes. Si escuchamos mientras bailamos este clásico, nos podremos dar cuenta que la situación descrita no está muy lejana de la realidad para otras especialidades que son pilares para el servicio a la sociedad en todos los estados, y es el caso de la docencia en nuestro país. Los maestros en Colombia han pasado el Niágara en bicicleta muchas veces, pero a raíz de la pandemia se ha afectado aún más el gremio ya que estos se han visto en la exhaustiva tarea de adecuar espacios habitualmente utilizados para dormir, cenar y compartir en familia a oficinas donde el trabajo se extiende hasta altas horas, mezclando su vida privada con los quehaceres que conlleva diariamente el hogar y las responsabilidades académicas que exigen también tiempo y compromiso.

Una encuesta de Ascún revela la visión de los maestros frente a la pandemia y el regreso a clases y arrojó que el 88 % de los docentes cree que su carga laboral ha aumentado, informa además que los maestros que solo daban clases remotas y virtuales pasaron de ser el 4 % al 94 %, lo cual los llevaba a sentirse más cansados y con mayor carga laboral, esto por mencionar algunos datos estadísticos, donde figuran miles de historias que  llevan a pensar sobre quienes en realidad son los héroes.

La historia de Mónica por ejemplo, que debe alternar sus actividades de maestra con los quehaceres del hogar: Organizar los estudios de su hijo y alistarlo para las clases en línea, la limpieza de su vivienda, preparación de las comidas,  sabe que su pausa activa es dedicada para hacerle de comer a su hijo de 3 años cuando este se lo pida, atender a su esposo que también hace Home Office y para esta odisea completamos con los pendientes de la institución donde labora; sin lugar a dudas nos hace ver en ese Niágara en bicicleta que a falta de medicinas e implementos médicos como la canción del dominicano Guerra, podríamos decir que la falta de una política más consciente del diario vivir que enfrentan los maestros ha ocasionado un colapso en la persona misma que ejerce diariamente diferentes roles que saturan la vida familiar del gremio de educadores, o historias como Hernán que tiene que vivir el desafío en el que se convierte el dar clases con poca o nula conexión, llevan a pensar la importancia de encontrar un equilibrio y devolverle el lugar que se merece la labor docente.

Las toneladas de cursos online, webinars, charlas, entre otros, conforman parte de una nueva atmósfera educativa, son apenas pequeñas señales de alerta de algo mucho mayor, algo que nunca nos imaginamos los maestros y menos los de la antigua Grecia que como recoderis nos deja por primera vez en la historia el dicho que dice que al parecer hay más profesores que alumnos.

Como dato a destacar, durante este tiempo la autonomía de los profesores para aprender y explorar en el uso de las tecnologías ha sido la clave para adaptar la educación durante el confinamiento, esto según el director de educación de la OCDE y considerado “padre” de los informes PISA, Andreas Schleicher.

¿Pero qué pasara con el profesorado? ¿Se están tomando las medidas necesarias para que no se presente un colapso en el sistema educativo? ¿Se repensará la educación post Covid-19? Son muchas preguntas las que nos quedan por responder, pero lo cierto es que, si hay que elegir héroes resilientes con una gran capacidad de adaptación, y esos sin lugar a dudas son los maestros.

 

No me digan que los médicos se fueron, no me digan que no tienen anestesia. No me digan que el alcohol se lo bebieron y que el hilo de coser, fue bordado en un mantel. – Juan Luis Guerra.

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