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Piden garantías para las víctimas sexuales de Hernán Giraldo en el Magdalena

Opinión Caribe

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Ante el regreso a Colombia del exnarcotraficante y exparamilitar Hernán Giraldo Serna, quien fuese el líder del grupo criminar Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y conocido como ‘El Señor de la Sierra’, empieza a reaparecer el temor, principalmente, de las cientos de víctimas sexuales que vivieron en carne propia una de las peores épocas de violencia del departamento cuyo punto final todavía no ha llegado.

Al respecto, Norma Vera Salazar, defensora de los Derechos Humanos, explicó a Opinión Caribe que todavía hay muchos crímenes de naturaleza sexual que Giraldo no ha terminado de confesar y que dichas mujeres corren peligro por el retorno del máximo líder al país.

 

OC: – ¿Con qué garantías cuentan las mujeres del Magdalena que fueron víctimas de los hechos punibles Hernán Giraldo?

NV: Las garantías para las mujeres víctimas de violencia sexual de Hernán Giraldo Serna son muy pocas, empezando porque la sentencia compilada del frente Resistencia Tayrona y las declaraciones del propio Giraldo Serna, sólo reconocen 35 víctimas. Nuestra investigación ‘La Violencia Sexual Como Arma de Guerra’ encontró 201 víctimas menores de 14 años de violencia sexual en el conflicto, por lo tanto, empezando por el acceso a la verdad, si no existe, por lo menos, reconocimiento del carácter victimizador de esas 165 mujeres, cuyos crímenes Giraldo no ha confesado, es imposible que puedan tener acceso a justicia restaurativa y no repetición. Entonces, el carácter de reconocimiento de la condición de víctima es el primer derecho vulnerado, por lo tanto la situación para las mujeres en el departamento y el Distrito que han sido víctimas de Giraldo Serna será de total impunidad.

OP: – ¿Cómo defensora de los Derechos Humanos, cómo percibe la situación en el departamento en torno a la violencia de género?
NV: La violencia de género en el departamento del Magdalena pasa por muchos elementos, cruza el nivel de vulneración natural que tienen las mujeres, desde la comisión de delitos como el feminicidio, violencia intrafamiliar, tentativa de feminicidio, violencia sexual y, en el caso específico, violencia en menor de 14 años en el marco del conflicto. Todas las guerras modernas, desde Bosnia, Herzegovina, Sierra Leona, Tutsis y Hutus en Ruanda, y toda la historia de la guerra en Colombia, entre paramilitares y guerillas, ha mostrado que el cuerpo femenino es utilizado, primero, como elemento de transmisión intergeneracional del linaje, a través de los hijos consanguíneos, qué es el caso de Hernán Giraldo; segundo, hacerle un hijo a la mujer del enemigo, como una lógica tribal de rivalidad para mostrar el poderío de una tribu sobre otra; tercero, la generación de conductas asociadas a la esclavitud sexual y doméstica en el marco del conflicto y la violencia oportunista, ejercida no sólo por los lugartenientes de Giraldo en el territorio de Santa Marta, sino también por otro bloque y otros paramilitares en otras zonas del Magdalena, como alias ‘Tijeras’, alias ‘Chepe Barrera’ y todos los desplazamientos masivos y formas de violencia a las que las mujeres en la historia del conflicto de Colombia se han visto expuestas.
OP: – ¿Cuál es la solicitud que se le hace a los entes estatales para garantizar la seguridad de las víctimas?

NV: La solicitud, inicialmente, es prestar atención al panorama de criminalidad que cruza varios elementos. Primero, nosotros hemos insistido en que las Autodefensas Conquistadores de la Sierra no son un Grupo Armado Organizado, GAO, seguimos insistiendo en que las autoridades deben reconocer el carácter de organización neoparamilitar, porque corresponde a los elementos que configura el Estatuto de Roma para este tipo de organizaciones criminales: tienen control del territorio a través de las ventas criminales de la extorsión, tienen capacidad logística con nombres en armas y capacidad operativa de perpetrar golpes armados, tienen capacidad de sucesión, después de ‘Chucho Pachenca’ vino ‘Flash, y ahora hay otro comandante. En nuestro análisis, encontramos que Giraldo nunca se fue del territorio, siempre mantuvo su política paramilitar y su modelo ideológico a través de el linaje y la estructura de violencia sexual cometida contra menores de 14 años, que le permitió un ejército familiar que pudiera sucederlo en el modelo ideológico y político de su organización paramilitar.

La solicitud es clara, proteger a los defensores de Derechos Humanos, defensores del medio ambiente, a los líderes comunitarios y sociales. La semana anterior paso de agache el desplazamiento forzado de una líder del corregimiento de Palmore, en el municipio de Ciénaga, a su casa llegaron hombres armados que la golpearon y le insistieron en que debía retirarse del territorio “porque el patrón ya llegaba”. Ante tal insinuación y amenaza, la líder tuvo que desplazarse, ya no se encuentra en el departamento temiendo por su vida. De igual manera, recordamos como ejercicio de memoria, el crimen de Maritza Quiroz, el crimen de Rodolfo Llinás, el de Wilton Urrego, el desplazamiento del director de Parques Nacionales y todas las personas en el territorio que temen porque, efectivamente, se puede recrudecer la ola de violencia que ya afecta el territorio.

OP: – ¿Qué otros hechos deben esclarecer Hernán Giraldo en cuanto a la ola de violencia que se vivió en el Magdalena?

NV: Yo creo que sí Hernán Giraldo Serna realmente tiene ganas de llegar al territorio, después de pagar su deuda con la justicia de Estados Unidos y si de verdad tiene deseos de reconciliarse, creo que lo primero que debe hacer, en el caso que yo represento que son víctimas de violencia sexual, es reconocer que las que están en la sentencia no son todas sus víctimas sexuales, de hecho, algunos defensores de Derechos Humanos insistimos en que debe ser revisada su sentencia en Justicia y Paz dado que no ha dicho toda la verdad.
Sabemos que, incluso, varias menores de edad lo visitaron en la cárcel, con anuencia del Inpec, y esto significa que, frente a los crímenes sexuales, no se ha dicho toda la verdad. En un acto de reconciliación y hablando a nombre de las víctimas, de las que no han podido ser reconocidas y las que no han podido hacer la catarsis del dolor profundo de la violación, porque la del aseo uno de los peores crímenes de la guerra, se habla más fácil de los asesinatos, las masacres y las desapariciones forzadas, las violaciones son un crimen que no solamente vulnera el cuerpo, también vulnera el alma, una víctima de violación necesita muchos años para recuperarse psicológicamente de una afectación tan inmensa en el marco de la guerra, aún mucho más, si en el territorio nos negamos hablar de la naturaleza de estos crímenes tan aberrantes que, efectivamente, vulneran en mayor nivel a las mujeres.

 

 

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