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Columnistas

Colombia en el piso

Opinión Caribe

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Cecilia López Montaño

Bogotá, mayo 17 de 2021

E-mail cecilia@cecilialopez.com

www.cecilialopez.com

Nuestro país figura con mucho protagonismo en el panorama internacional por muchas razones que le han ganado respeto. Su manejo cuidadoso de la economía que le ha permitido no ser protagonista de las crisis que ha vivido América Latina como la llamada década perdida. Se le ha reconocido el costo inmenso del largo conflicto interno y los esfuerzos por firmar el Acuerdo de Paz que este gobierno archivó. Hemos ocupado posiciones muy destacadas en la literatura con nuestro Premio Nobel, y en general en las artes y el deporte. Pero en este momento nuestra imagen como ese país de instituciones como se nos había reconocido mundialmente, está en el piso. 

No hay medio internacional que no nos muestre como un ejemplo de violación de derechos humanos, algo que no solo se identifica en medio de esta convulsión social que estamos viviendo, sino que venía desde antes. Un costo inmenso que tiene que asumir este gobierno al no haber avanzado en estos años en el posconflicto. Era el momento como lo ha mencionado el General Naranjo, cuando se debía pasar de tener un enemigo, las Farc, a ajustar nuestras instituciones de manera velar por la construcción de la golpeada ciudadanía, pero nada se ha hecho. 

Es tan innegable la razón de la imagen internacional que hoy tenemos, que hasta los medios afines al gobierno muestran su gran preocupación por las muertes especialmente de jóvenes sin negar que las pocas de la policía también son inaceptables; por los heridos, por los casos de violencia sexual contra las jóvenes algunas ni siquiera activas en las manifestaciones, pero además por el número desconocido de desaparecidos. Se habla de cientos y hasta miles de personas cuyo paradero se ignora después de su participación en esta protesta social. Solamente aquellos que se atreven a definir esta convulsión como resultados de grupos oscuros sin reconocer que miles y miles de jóvenes son los grandes protagonistas, se atreven a calificar de injustificada la preocupación mundial. Claro que hay un vandalismo que nadie entiende y que permite preguntarse donde esta la inteligencia de la Fuerza Pública que ante este comportamiento sistémico de estos grupos que llegan a destruir todo después de las manifestaciones pacíficas, no logra ni identificarse y menos judicializarse y menos aún, identificar sus futuros ataques. Raro, muy raro.

Claro que la Canciller que renunció lejos de ayudar contribuyó a esta caída de la imagen del país porque en vez de explicar a realidad se quedó en esa interpretación limitada del algunos que desconocen la realidad. Pero además, el gobierno está pagando el precio de sus ministros mediocres y de esos embajadores que llegaron sin la menor preparación a ser los representantes plenipotenciarios del Presidente. Así se define el rol de estos altos funcionarios, pero se nombraron simplemente por ser parte del partido de gobierno sin reconocer sus profundas debilidades. Embajadores que entendieran la situación y por ello le pudieran mostrar al mundo la complejidad de lo que estamos viviendo, era lo que se necesitaba. Nada menos que nuestra embajadora en Ginebra, Alicia Arango, ni se percató de lo grave que serían las afirmaciones de la oficina de Derechos Humanos en Ginebra donde está nuestra embajada. Un repaso de nuestros representantes en el exterior confirma la incapacidad de ellos y ellas para enfrentar semejante problema sobre la imagen que estamos proyectando en el exterior.

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