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Joven salve usted la Patria

Opinión Caribe

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Por: Ariel Alberto Quiroga Vides.

En mi matutino espacio en la mesa de trabajo del programa radial “La cúpula del Faro”, tiendo a lanzar la siguiente y vehemente sentencia “es esta generación la que va a cambiar a Colombia” la que llegará al 2022 y mandará un mensaje rotundo a las elites políticas y económicas que no quieren entender que los tiempos han cambiado y las ciudadanías también, porque hoy día, aunque no podría decir que el sistema educativo oficial ha mejorado, si, el acceso a la información libre e imparcial, y la información y el conocimiento son la gasolina de los avances sociales.

En mi fiel estilo de hacer cambios bruscos de la narrativa que aparentemente no tienen mucho que ver, y que luego enlazo, es necesario recordar la épica batalla del pantano de Vargas.

El ejército patriota conformado mayoritariamente por jóvenes humildes y algunos acaudalados, pero también con gran valor, descendía del páramo de Pisba, una travesía que emulaba la que realizó el general cartaginés Aníbal, cuando cruzó los Alpes y llegó a las puertas de Roma.
A tan solo 15 o 17 días de que nuestro ejército libertador bajara de las frías alturas de los Andes, el 25 de julio del año 1819, las fuerzas patriotas se enfrascaban en una de las batallas más complicadas y sangrientas de la guerra, pues existía disparidad numérica, el campo de la lucha estaba empantanado por las lluvias de los días anteriores, nuestros jóvenes se encontraban cansados y enfermos y además, muchos solo contaban con un machete oxidado para defenderse, e incluso con ropas de mujer, las cuales las heroicas damas de Socha les habían proporcionado. ¡Esta fue la batalla del pantano de Vargas!
Sin embargo, cuando todo se veía perdido, nuestra infantería rebasada y el cansancio pasando factura, surgió la voz de un joven negro, delgado e hijo de esclavos, Juan José Rondón Delgadillo, quien le dijo al general Bolívar, “mi general mis lanceros y yo aún no hemos peleado”, a lo que el libertador respondió “haga lo que pueda, salve usted la patria coronel”, entonces, bajando la colina como un rayo, en medio de un aguacero frio y empalagoso de esos del interior del país, y que no nos gustan a los de la planicie, este muchacho con sus catorce lanceros del llano, a punta de cargas y lanzas, le entregó a Bolívar la victoria que sería la llave de Santa Fe de Bogotá, después de la batalla del puente de Boyacá.
La Constitución de 1991 ya tiene 30 años de haber sido promulgada, yo soy hijo de esa Carta y muchos millones más, sin embargo, fuimos criados por otros millones de hijos de la constitución de 1886, norma de corte centralista, racista, retrograda, machista, homofóbica, desigual, injusta y religiosa, y a pesar de las muchas enseñanzas anacrónicas, estos jóvenes hoy nos hemos levantado con una nueva conciencia política y social, no por la virtudes del sistema educativo oficial, sino por el creciente acceso a la información global, aquella que llega a las mayorías sin hacer distingo de raza y nivel económico.
Luego de treinta años, le toca a la juventud de finales de los 80s y principios de los 90s, junto con las nuevas generaciones, levantar la bandera de este país tan pisoteada por las elites tradicionales, tomar el relevo y protagonizar nuestras propias batallas que generen un país con mayores garantías y prosperidad real. Las gentes de la séptima papeleta hicieron su labor, muchos hoy se encuentran aún vigentes y con vocación de llegar al poder, pero deben darle cabida a quienes tomarán el bastón, para concretar lo que empezó en 1991, llevar a este país a ubicarse como una verdadera potencia en lo que a altos niveles de vida de refiere.

Estando cercanos a mayo del 2022, no podemos ser dubitativos, temerosos y escondernos en los escasos privilegios que algunos hemos logrado, sino que hay que saltar al campo y lanzarnos por la conquista de esta nación, que hoy no la saquean los españoles descendientes de “Don Pelayo”, sino colombianos cargados de egoísmo y una visión veredal tanto de la economía como de la política. Debemos llevar a la realidad el concepto de un verdadero Estado Social de Derecho, liberal, socialdemócrata, federal, con respeto de las libertades individuales y de la iniciativa privada, pero también, con un alto grado de responsabilidad social, por esa razón, hay que tomar el ejemplo de Rondón y salvar la batalla del próximo año.

Somos los jóvenes los que salvaremos la patria, así que general con permiso, que vamos a cargar.

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