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Homenaje póstumo a Monseñor Piedrahita y a sacerdotes fallecidos a causa del Covid-19

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La Diócesis de Santa Marta, administrada pastoralmente por el P. Isidro de Jesús Castro Duque, rendirá el jueves 7 de octubre, del presente año, homenaje póstumo a Monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval y a los sacerdotes José Jesús Aguirre, Luis Alfonso Valencia y Catalino Pérez Padilla, quienes fallecieron a causa del Covid – 19.

Este homenaje se enmarca en el contexto de la reunión bimensual del presbiterio diocesano, y será transmitido a las 11:50 de la mañana, desde la Catedral Basílica Menor – El Sagrario y San Miguel, a través de la Emisora Comunitaria Voces 89.4 F.M. y sus medios virtuales. Los fieles se mantendrán en sus casas, previniendo así el contagio del Covid – 19.

Monseñor Luis Adriano nació en Palmira – Valle el 7 de octubre de 1946. Ingresó en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol de Cali, donde realizó su formación eclesiástica. Fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Cali, el 29 de octubre de 1972. El 19 de julio de 1999 fue elegido obispo auxiliar de Cali. El 3 de julio de 2007 fue nombrado obispo de Apartadó. El 5 de agosto de 2014, fue trasladado a la Diócesis de Santa Marta, donde falleció el 11 de enero de 2021. Monseñor Luis Adriano siempre hizo alarde a las expresiones semióticas contenidas en su escudo episcopal, reconociendo que, sus fuerzas pastorales se resumen en la reflexión y síntesis de la vocación y ministerio al cual fue llamado; por ello “Misericordia et Fidelitas”, lo acompañaron hasta el ocaso de su vida en la tierra.

El P. José Jesús Aguirre, nació en La Unión – Valle, un 20 de junio. Egresado del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII; prestó su servicio sacerdotal como vicario en la Parroquia La Inmaculada Concepción de Plato, párroco del Sagrado Corazón de Jesús de Algarrobo, San Zenón, Parroquia Nuestra Señora del Carmen en Guamal, Sagrado Corazón de Jesús en Ciénaga, Centro de Evangelización Cristo Rey, administrador parroquial en Pueblo Viejo – Tasajera, capellán del Cementerio Jardines de Paz, vicario parroquial del Santuario Mariano Nuestra Señora de Fátima, entre otros oficios pastorales, a través de los cuales se mostró como buen pastor, siempre preocupado por el cuidado de las almas y humilde obrero de la viña del Señor. Predicador tranquilo y sonriente mientras compartía la homilía.

El P. Catalino de Jesús Pérez Padilla nació en Chibolo – Magdalena, el 25 de noviembre de 1964. Realizó sus estudios hacia el presbiterado en el Seminario Regional Juan XXIII. Fue ordenado diácono en Plato, el 11 de diciembre de 1992. Sirvió pastoralmente en la Parroquia San Isidro Labrador de Río Frío, Sagrado Corazón de Jesús de Algarrobo, San Antonio de Padua de El Cerro de San Antonio, Santo Cristo de El Difícil – Ariguaní, María Auxiliadora de Fundación, San Fernando Rey de Pivijay. Durante su ministerio se caracterizó por su bondad, organización pastoral y caridad en la oración y asistencia a los enfermos.

El P. Luis Alfonso Valencia Herrera nació el 23 de noviembre de 1966 en Fundación – Magdalena. Ingresó al Seminario regional Juan XXIII el 3 de febrero de 1990. Cumplió un año de experiencia pastoral como seminarista en la Parroquia San Judas Tadeo, al lado de Monseñor Orlando Corrales, cuando era párroco de dicha comunidad, y actual arzobispo de Santa Fe de Antioquia. El P. Luis Alfonso fue ordenado presbítero, el 3 de octubre de 1998. Entregó sus servicios ministeriales como vicario parroquial en Santa Ana – Magdalena, administrador parroquial en Algarrobo, director espiritual en el Seminario Mayor San José, vicario parroquial en el Santuario Mariano Nuestra Señora de Fátima, párroco en Santa Ana de Bonda y Taganga. Se podría afirmar que es un gran referente en la práctica de la ascética y la abnegación por el sacramento de la confesión, en la historia post-contemporánea de la Diócesis de Santa Marta.

Con esperanza cristiana y la certeza de la resurrección, nuestra Diócesis desea recordar a cada uno de ellos, recogiendo sus nombres y reconociendo la entrega a la Iglesia y a la sociedad. Aguardamos con certeza que ahora hayan escuchado la voz misericordiosa: “Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de su Señor” (Mt. 25, 14 – 30); y esperamos un obispo santo para esta Iglesia particular, como Monseñor Luis Adriano, y a su vez relevos vocacionales para los padres José Jesús, Catalino y Luis Alfonso.